Jorge Joury: La guerra de escritores anti K contra Macri, hace crujir a la Casa Rosada

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* Por Jorge Joury

Algunos dicen que a Macri ya no le queda bala que no le entre. Si el francotirador hubiese sido Jorge Assís, no asombraría. Pero lo que provocó un terremoto en la Casa Rosada, es que esta vez los misiles vienen teledirigidos por dos intelectuales antikichneristas. Uno de ellos, es el periodista Martín Caparrós, quién cuestionó duramente al Presidente al asegurar que los actuales funcionarios “están empeñados en el ‘ERRORISMO’ de Estado sin parar. Y Beatríz Sarlo no se quedó atrás, al arremeter con que “este gobierno es peor que el de Carlos Menem”.

Para Caparrós, al principio los desaciertos de las espadas de Macri “eran simpáticos. Parecía que trataban de equivocarse para poder decir que eran honestos.Pero parece que les gustó, porque no saben hacer otra cosa. Es muy impresionante la imagen de impotencia que dan”, disparó con sorna el hombre de los pronunciados bigotes.

Caparrós mostró su desazón por la incapacidad del oficialismo. Dijo que su discurso es un “círculo vicioso” y criticó que sigan “diciendo que todo se va a arreglar”, aunque advirtió que “hoy muy poca gente les cree. El hecho de que a un Gobierno le vaya mal se siente como casi pura pérdida, cuando en general esta situación en otro momento era ganancia para otro sector”, finalizó Caparrós, dando a entender que nadie por estas horas está en condiciones de sacar provecho político del fracaso del equipo amarillo.

En la misma dirección, salió a la cancha la escritora Beatriz Sarlo, aunque lo suyo fue un latigazo más doloroso para la sensible piel del oficialismo. Sentenció que “el que va a quedar ahora va a ser un país peor que el que dejó Carlos Menem”. Para dar un ejemplo, sostuvo que “se está destruyendo lo que fue una trama argentina muy tradicional, que tenía que ver con las pequeñas empresas, los trabajadores independientes, no sólo con los obreros en las grandes firmas, esa es una trama muy tradicional de nuestro país que hacía que se diferenciara el país de las otras naciones de América Latina”.

Consultada sobre la promesa de Mauricio Macri cuando asumió su mandato de lograr la pobreza cero, la ensayista sentenció: “ Uno puede decir ‘hambre cero’, que es la frase de Lula, pero pobreza cero es disparatado, porque tiene que ver con cómo se la mide, en Alemania la pobreza se mide por la mitad del salario básico”. También acotó: “Todo lo que dijo Macri al principio uno tiene que pensar si lo dijo por ignorancia, por hipocresía o por cinismo. Quizá sea una combinación de las tres. Lo de la ignorancia es extraño, de todas maneras, ya que los economistas hoy se conocen todos entre sí, no podía ser que él no conociera los datos de la Argentina, que además el Observatorio Social de la Iglesia los ponía sobre la mesa semanalmente. Entonces, uno tiene que ir a ver la hipocresía de las promesas electorales y el cinismo de decir, ‘bueno, me votan y vamos a ver qué hacemos’. La clase media y los sectores populares que lo votaron y aceptaron esa suerte de contrato inicial de “sacrificarse hoy para estar mejor mañana” están cada vez más descreídos”.

Sarlo también puso el dedo en la llaga sobre la educación. “Hoy los números de la Argentina son parecidos a los de otros países de la región en términos de pobreza y de exclusión. La diferencia en el rendimiento de los estudiantes entre los que van a las escuelas de centros urbanos de capas medias y medias bajas y los de escuelas particulares, y de los que van a las escuelas de los centros suburbanos, es terrible. Es decir, en términos que ya no se arreglan, como ya no se arregla la pobreza que dejó Menem. O sea que van a pasar muchas décadas antes de que se le encuentre una solución”, agregó.

Los dos escritores plantean un escenario que no es ajeno al análisis general que hace la gente y que me he encargado de marcar en varios de mis artículos en este portal. Hoy la desaprobación y la crítica a la administración Cambiemos se está convirtiendo en algo más negativo. Fluye por los poros de la sociedad. Son claros signos que tienen que ver con la bronca, la decepción, la incertidumbre, el miedo al futuro y sobre todo a perder el trabajo. Las últimas encuestas marcan que nada menos que tres de cada cuatro argentinos tienen esa percepción, generando un cambio de máxima importancia en el cuadro de situación de la opinión pública.

El horizonte ya venía con nubarrones para Macri. Es algo que ya no se podía ocultar en la cara, las respuestas y las internas de los propios funcionarios. Pero en los últimos treinta días hubo un salto muy pronunciado. Todos los números exhiben una peligrosa caída para el Presidente. Aunque la gran mayoría desea que cumpla con su mandato, siete de cada diez personas manifiestan que la economía familiar está mal. Y casi igual proporción piensa que dentro de un año estarán más complicados. Tal vez lo peor es que ocho de cada diez argentinos confían poco o nada en el equipo económico, lo que deteriora muchísimo el nivel de expectativas.

Habrá que ver al final del camino, cómo se traduce este panorama en la cuestión electoral. Mucho dependerá de lo que haga la oposición y si brota alguna recuperación económica en el primer semestre de 2019. Por ahora, son más los que dicen que votarían a un candidato opositor que al oficialismo.

Frente a este escenario, la gobernadora María Eugenia Vidal, su socio político, Horacio Rodríguez Larreta y el asesor y amigo del Presidente Nicolás Caputo, advierten sobre el “triunfalismo” momentáneo que se respira en Balcarce 50 por la tranquilidad del dólar. Perciben en cualquier momento por la fragilidad del sistema, el peligro de otra tormenta en la economía. Además ponen reparos a la “falta de cintura política” para favorecer la implementación del ajuste que se viene. Tal vez por esta circunstancia esté llegando durante la semana la titular del FMI, Cristine Lagard para aconsejarle a Macri que trate de persuadir a la oposición mediante puentes de coincidencia que permitan lograr a nivel legislativo la aprobación del Presupuesto.

A Vidal tampoco la deja dormir la posibilidad de que se desate un tembladeral en el castigado conurbano. Hasta sospecha que el peronismo le pueda dinamitar el fin de año con un diciembre rojo en las calles. Algo de esa inquietud dejó traslucir la gobernadora durante la presentación de su plan de descuentos para supermercados del Banco Provincia. “Sabemos que la inflación es más que la esperada y está pegando mucho más en los alimentos”, reconoció. Y admitió, con diplomacia, que “estamos transitando meses difíciles, pero estamos convencidos de que vamos a superarlos juntos, de que la provincia y la Argentina se va a poner de pie. Hay que estar más juntos que nunca y el Estado no puede mirar para otro lado”.

Los propios miembros de Cambiemos afirman que Vidal “está muy preocupada” y está exigiendo un urgente plan alimentario de refuerzo en las zonas más pobres de GBA. Trabaja para ello con su amiga, la ministro de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley.

Mientras tanto, Vidal le ha dado instrucciones a sus generales que transmitan que “la provincia va a seguir haciendo todo lo necesario para apoyar al Presidente”, aún en medio del ajuste que se viene en sus cuentas públicas .

La estrategia es compartida con Horacio Rodríguez Larreta, aunque la baja en las encuestas de ambos mandatarios dejaron algo en claro: la continuidad del proyecto está atada al éxito de las medidas económicas. “Si viene el vendaval, no se lleva puesto solo a Mauricio, sino a todos”, advierten funcionarios porteños. Un diagnóstico también compartido en los despachos más encumbrados de la gobernación.

En ese pedido de “sentido común en tiempos de crisis” aparece la muñeca de Nicolás Caputo, el “hermano de la vida del Presidente”. Este hombre clave en las decisiones presidenciales, reclama un proyecto de desarrollo “más allá de los ajustes de coyuntura, que principalmente conforme al aparato productivo y se generen inversiones”.
Para ese grupo, las afirmaciones de Macri en la reunión de gabinete, en el sentido de no encontrar “un interlocutor válido en el PJ”, son vistas como “un intento de bajarles el precio a los peronistas, que van a pedir demasiado si lo ven débil al Gobierno”. La realidad muestra que unos y otros apuestan al éxito de las medidas, subidos como están al mismo barco. “Si logramos que la economía empiece a repuntar en marzo, llegamos bien a la elección. Si en vez de rmejorar en ese mes seguimos estables en caída, tendremos problemas difíciles de remotar”, se comenta en los pasillos de la Casa Rosada. La moneda está en el aire.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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