Asimismo, desde FECOBA consideran que la reapertura impactó “positivamente en el promedio de facturación”.

Tras la reapertura gradual de negocios porteños, la facturación promedio de los comercios creció levemente pero se ubica “lejos” de los niveles registrados antes de la pandemia, indicó un informe privado.

El Gobierno porteño dispuso que los comercios minoristas de cercanía en avenidas porteñas no esenciales retomaran la actividad tras permanecer cerrados por el aislamiento social.

Sin embargo, quedaron excluidos los cercanos a los centros de trasbordo de Liniers, Retiro, Constitución, Once y avenida Avellaneda, por la elevada circulación de personas.

En ese escenario, la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (FECOBA) señaló que el nivel de facturación promedio de los locales porteños expuso un leve avance a lo largo de la primera semana de reapertura comercial.

Así, se ubicó en un 35 por ciento respecto de un día antes de la pandemia, mientras que la semana anterior el número se había ubicado en un 31 por ciento.

Si bien los niveles de ventas en la mayoría de los centros barriales sondeados por FECOBA “siguen estando lejos” de los registros previos al aislamiento social, la entidad consideró que “la posibilidad” de que una parte de los negocios cerrados pudiera abrir sus puertas el lunes pasado impactó “positivamente en el promedio de facturación”.

El presidente de FECOBA, Fabián Castillo, consideró que durante la semana se dieron “dos circunstancias que permitieron que la situación general mostrara un leve repunte”.

De ese modo, apuntó a las “mejores condiciones climáticas” y a la altura de mes, “lo que puso algo de plata en el bolsillo de la gente”.

Desde el jueves, a pesar de no contar con habilitación para la actividad, parte de los comerciantes del barrio porteño de Once decidieron abrir para atender al público de manera presencial y anticiparon que continuarán haciéndolo.

La presidenta de la Cámara de Comerciantes Mayoristas e Industriales (Cadmira), Carolina Magariños, argumentó: “Durante toda la cuarentena, los comerciantes del centro comercial de Once fuimos muy respetuosos con las normas, y cumplimos con tener cerrados nuestros locales. Pero ya no se puede aguantar más”.