La hipótesis de las “manzanas podridas” en el caso Maldonado

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*Por Jorge Joury| El caso Maldonado, mantiene en vilo al Gobierno, pero por ahora no impacta en la intención de voto, según sostienen los encuestadores.No obstante, la pregunta es qué pasaría frente al escenario más temido, en caso de que el artesano se le haya quedado a la Gendarmería. Nadie lo sabe, pero la Casa Rosada espera que la Justicia aligere el paso y se ponga fin a la agonía. Pero lo cierto es que Maldonado, no puede seguir siendo un fantasma que abona las teorías más oscuras en el imaginario popular.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, guarda en su despacho una caja color madera, que está sobre una mesa ratona, que contiene la investigación por la desaparición del joven artesano y tiene pegado el nombre de Maldonado. Después de la recomendación del Presidente de que baje el perfil, Bullrich, volvió al ruedo con sus teorías. La funcionaria que abrió la polémica con el apresurado “yo banco a la Gendarmería, salió con fuerza a fogonear la hipótesis menos detonante para el Gobierno: sostiene que la desaparición de Santiago Maldonado fue obra de un puñado de gendarmes que se rebelaron el pasado primero de agosto en el operativo realizado en Cushamen, Chubut.

“Pudo haber habido una inconducta, pero eso está muy lejos de una desaparición forzada”, remarcó la funcionaria, estimulada por el resultado negativo que arrojaron los exámenes de ADN sobre muestras obtenidas de las camionetas de la Gendarmería.

Bullrich, de esta manera, descartó que Mladonado haya sido transportado en alguno de estos vehículos, pero dejó picando la posibilidad de que pueda haber “manzanas podridas” dentro de la fuerza. Lo cierto es que algo pasó en las proximidades del río Chubut y que agita la posibilidad de una presunta cadena de complicidades.

DESCARTAN UNA ACCION PLANIFICADA

Los operadores de la Casa Rosada sostienen que ese avance en la causa alimenta la idea de que podría tratarse de una actuación desgraciada de un grupo de gendarmes, aunque no una acción planificada institucionalmente.

Esta teoría, genera alivio en la epidermis del Gobierno y descomprime en parte la responsabilidad de los funcionarios, empezando por Bullrich.

La ministra, ahora disparó que “la investigación que hizo el Ministerio con la Gendarmería va marcando que esa realidad que intentaron instalar, es decir la de la desaparición forzada, comenzó a debilitarse”. Bullrich cree que “no se puede pensar que el Estado adrede buscó construir un escenario para que una persona desapareciera”.

“Una cosa es que la Gendarmería esté en un plan de desaparición forzosa, y otra es que un gendarme haya cometido una acción que va en contra de las normas”, insistió.

Consultada sobre la tardía declaración del gendarme Neri Robledo, quien reconoció haber herido a un manifestante, sugirió que el oficial no testificó antes por temor. “Hay que imaginar qué piensa un gendarme antes de declarar en este marco de violencia”, observó, al recordar escenas de la protesta en Plaza de Mayo a un mes de la desaparición de Maldonado.

Bullrich pidió “no estigmatizar” a Robledo. Prometió que si se comprueba su responsabilidad en el hecho, así como la de otros gendarmes, “va a haber consecuencias”, pero primero remarcó su intención de “terminar de analizar todo el panorama. En el momento en que tengamos que tomar decisiones lo haremos.

Hay que analizar todo, y eso incluye lo que se montó. Vamos a ser muy duros contra los que hicieron acusaciones falsas y los que difamaron”, amenazó.

Además, la ministra volvió a dar un fuerte respaldo al jefe de Gabinete de su cartera, el abogado Pablo Noceti, señalado por su presencia en el operativo. “No tengo ninguna duda de Noceti. No sólo lo digo yo, también lo dice el juez Guido Otranto”, aclaró, y apoyó la versión del funcionario acerca de que “no se habló de lo que estaba pasando en la ruta 40” con los gendarmes ocupados en el operativo.

¿CUBRIRSE FRENTE A ALGÚN HALLAZGO MACABRO?

Patricia Bullrich dio cuenta que no pensó en dar un paso al costado a pesar de las críticas de organismos de Derechos Humanos. Y concluyó con un mensaje a la oposición: “Espero que los mismos que pidieron mi renuncia reconozcan el trabajo que estamos haciendo con el mismo énfasis”. Desde la otra vereda, José Schulman, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, advirtió que “el resultado negativo de los ADN no tiene ninguna implicancia. Simplemente que en la camioneta que ellos dieron no había muestras. Ya había testimonios de que la Gendarmería cambió, lavó y manipuló las camionetas. Mientras tanto, Santiago Maldonado sigue desaparecido y el Gobierno continúa encubriendo. Y el encubrimiento es generar una versión falsa de lo ocurrido. La versión de que un gendarme se enojó, no quería pero lo golpeó y se cayó al río puede estar preparando algún hallazgo macabro”, disparó Schulman, haciendo alusión al rastrillaje en esa zona.

El juez federal de Esquel, Guido Otranto pidió el peinado de los 800 kilómetros que recorre el Río Chubut antes de su desembocadura en el Mar Argentino del Océano Atlántico, tarea que incluye ambas márgenes de esta corriente de agua y que parte del límite del Pu Lof en Resistencia de Cushamen (tierras que habitan familias mapuches), pasando por distintas estancias propiedad de la firma Benetton en su primer tercio de recorrido.
Según se informó, más de cien policías federales participan de este operativo, asistidos por un helicóptero que lleva una cámara térmica que rastrea el territorio y detecta objetos por su temperatura, y un dron para búsquedas más específicas en áreas más pequeñas.

Además, participan buzos de la Prefectura Naval de Bariloche, que recorren las aguas de este río que recorre la provincia de Chubut de Este a Oeste.

LAS TRES HIPOTESIS DE LOS INVESTIGADORES

La Policía Federal y la Prefectura Naval Argentina rastrillaron en tres días cinco de los 800 kilómetros que recorre el Río Chubut. Constituye la zona más cercana al lugar donde testigos vieron por última vez a Santiago Maldonado, el primero de agosto último, incluida un área donde se había detectado tierra removida, con resultados negativos.

La comunidad mapuche está delimitada al sur por la ruta nacional 40 y al norte por el río Chubut, que es ancho en sus nacientes y está bordeado por un espeso sauzal en ambas costas, con empinadas bardas a sus costados.

Por estas horas, los investigadores tienen la mira puesta sobre 8 gendarmes de los 40 que participaron del operativo el primero de agosto y abrigan tres hipótesis:

1).- Que el impacto de un objeto contundente pudo haberle provocado un desmayo al artesano que, abandonado a su suerte en el río, se haya ahogado.
2).-Que Maldonado haya sobrevivido en un primer momento a la agresión y que luego la lesión le haya provocado la muerte. En ese marco, los investigadores analizan la posibilidad de que la comunidad mapuche haya sepultado el cuerpo para imponer la acusación de una desaparición en un marco represivo. Esa estrategia aparece en uno de sus manuales de guerra como táctica de lucha política para la recuperación de sus territorios ancestrales.
3).-Si bien es la teoría menos sólida, la investigación judicial no descarta que la hipótesis de que Maldonado esté oculto en ese territorio. Un solo indicio sostiene este escenario: en el segundo rastrillaje del 16 de agosto los rastros de olor seguidos por canes, a partir de un buzo que pertenecería Maldonado, indicaron que al menos 24 horas antes el dueño de esa prenda habría estado en el lof. Los peritajes de cinotecnia actúan sólo como indicios, pero no son concluyentes.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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