La Marcha Federal adelantó el calendario de un paro nacional

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*Por Jorge Joury

 

El malhumor social va en aumento y las encuestadoras marcan una notable caída en la imagen presidencial, por debajo del 40%. Son datos de una realidad determinante, cuyo termómetro marcó la Marcha Federal. Fue una expresión multitudinaria, una reedición de la de 1994 durante el menemismo. Se calculó esta vez una asistencia de más de 200 mil personas. Pero más allá del peso de los números, la protesta alteró el pulso del Gobierno. Marcó un antes y un después en la era Macri. Obliga al oficialismo a tomar nota de lo que dice la calle. Es la expresión más contundente que la economía está con el pie cambiado. La ciudadanía dijo que no hay más lugar para ajustes y habrá que corregir en el corto plazo mejorando el bolsillo de los trabajadores. La onda expansiva también llegó hasta los umbrales de la CGT, que por estas horas también sufre el aliento en la nuca para concretar un paro nacional en el corto plazo.

La situación social es delicada. A tal punto, que el propio Papa Francisco está muy preocupado. Se reconoce en círculos allegados al peronismo, que el Santo Padre pidió una radiografía pormenorizada de los niveles de pobreza, sobre todo en el conurbano. Cada vez surgen más voces que alertan que rápidamente hay que mejorar la ayuda alimentaria. Una fuente confiable señaló que el Santo Padre habló telefónicamente con Eduardo Duhalde para pedirle sus impresiones. No hay que olvidar, que el  ex presidente estuvo en la antesala del infierno, cuando le tocó sobrellevar la salida de la terrible crisis del 2001. Pero lo más relevante, es que un día después de la protesta convocada por las dos CTA, uno de los jefes de la CGT, Juan Carlos Schimid, rápido de reflejos, mandó la primer señal de beligerencia. Abrió el paraguas, señalando que el sindicalismo va a definir cursos de acción en el Comité Confederal del 23. También, ofreció un diagnóstico categórico sobre la situación social: “El sendero que se ve, es que la cosa está empeorando”. En corrillos, se reconoció que en la mayoría de los dirigentes,  ya empezó a madurar la idea de un paro nacional, al que solo le falta ponerle fecha.

Pese a que el viernes pasado se celebró una reunión entre los conductores de la central obrera y  gran parte del gabinete macrista, para Schmid el diálogo “no sólo implica sentarse a la mesa, sino también tener voluntad de cambio. El Gobierno cuando llegó había adelantado que tenía la intención de un pacto social, pero nunca se concretó. Ahora la situación está mucho más difícil”, reconoció el sindicalista.

Aunque no se lo diga en voz alta, la CGT acusó recibo de los contenidos de los discursos en la plaza de Mayo. Fue un pedido directo de las dos CTA de sumarse a una huelga general en el corto plazo.

Sobre esa posibilidad, Schmid precisó: “el consejo directivo ha convocado al Comité Confederal para el día 23 y en esa fecha seguramente va a haber una evaluación más precisa de todo este momento que estamos atravesando. Allí se van a definir cursos de acción”.

Schmid también criticó que la Casa Rosada no quiera otorgar un bono de fin de año.”Hablan de que se desaceleró la inflación, pero no dicen quién paga todo lo que pasó hasta ahora”. No obstante, la cúpula cegetista es cauta. Los gremios recibieron 9 mil millones de pesos de la deuda que mantenía el Gobierno con las obras sociales. Fue un gesto de Macri para lograr una tregua. Pero hay quienes sostienen que la paz puede ser muy corta. La CGT no puede quedar en orsay ante el reclamo social contra el ajuste, el tarifazo y los despidos. Además, durante el acto central, Hugo Yasky anticipó que se viene la unificación de las dos CTA, con lo cual los caminos hacia la unidad gremial parecen inexorables. Los organizadores de la marcha lograron una carta importante : que no hubiera incidentes. No hubo además discursos ofensivos, aunque sí de firmeza. Pablo Micheli fue muy claro cuando subrayó que”el Gobierno tiene que estar preocupado y no patear todo para el año que viene. Está bien que hayan recibido una herencia complicada, pero así como tuvieron celeridad para darle beneficios a las mineras, que tengan celeridad para resolver las urgencias”.

Para el Gobierno, la marcha federal tuvo algunos reclamos aceptables, pero insisten en que fue motorizada por sectores políticos.

En la Casa Rosada se comenta que Macri viajó preocupado a China.Las imágenes de Pablo y Facundo Moyano marchando a Plaza de Mayo bajo el clamor multitudinario de “paro general” trastocaron el humor presidencial. La pregunta que cae de maduro es: ¿Hasta dónde Mauricio Macri puede confiar en la promesa de paz social que asumió Hugo Moyano en el almuerzo íntimo que ambos compartieron en Olivos, apenas el camionero concretó su salida formal de la conducción cegetista?

Está claro, que el camionero no se jubiló del mundo sindical. Quienes conocen a Moyano insisten en que tarde o temprano, habrá un pase de factura. Nadie oculta que le quedó la sangre en el ojo por la intervención presidencial a la AFA, lo cual terminó bloqueando su desembarco en la sede de la calle Viamonte.

No obstante, en la reunión del viernes con la representación cegetista, el Gobierno insistió con la efervescencia optimista de que lo peor ya pasó y que el escenario económico se encamina hacia una etapa de crecimiento sostenido. Hasta el más moderado de la cúpula cegetista quedó paralizado ante el tenor de la contestación.

Dentro de la central obrera más influyente observan una profundización del malestar popular que poco a poco va ganando adhesiones entre los gremios más poderosos de la propia entidad y realimenta la presión por avanzar hacia el terreno de la confrontación directa. El interrogante no es solo definir un paro general, sino cómo seguir después.

Además, no se puede ignorar que la Marcha Federal tuvo claro condimento moyanista, Pablo (Camioneros) y Facundo (Peajes-Juventud Sindical). Ambos  hijos se encargaron de subrayar que la “precarización” laboral viene del anterior Gobierno, pero resaltaron que la administración Cambiemos “no modificó esa realidad” . Además, facturaron las promesas incumplidas respecto de la eliminación de la quita salarial por Ganancias.

La Marcha Federal le puso un sello a la realidad social. Significa que el margen de acción de la estrategia de diálogo con el Gobierno se contrae a ritmo acelerado. Por estas horas, la pelota está en el campo de Macri, pero si la entretiene mucho  sin hechos concretos, puede ser demasiado tarde.

 

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com

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