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*Por Jorge Joury

A Cristian Ritondo se lo vio incómodo y molesto. Sin poder explicar lo inexplicable. Aunque puso sobre la mesa varias hipótesis sobre la noche de terror que se vivió frente a su ministerio el jueves en La Plata, es poca la luz que arroja el confuso episodio. A lo largo de los veinte minutos que se extendió la conferencia de prensa que dio, quedaron al descubierto la ausencia de medidas de seguridad en una cartera clave. La respuesta que no llegó para calmar los ánimos, es cómo nadie detectó que los autores del atentado pudieron llegar sin ser vistos hasta la ventana del despacho del funcionario. El propio Ritondo, se encargó de rotular los momentos de zozobra que se vivieron, como un “atentado por la lucha contra “las mafias”, aunque dejó picando un frente de dudas sobre el hilo conductor que puede llevar hacia la verdadera autoría de semejante ataque. ¿Gente vinculada a La Salada por la intervención a la feria trucha más grande del continente?. ¿ La reciente expulsión de la fuerza del temible ex comisario Miguel Etchecolatz y otros once represores?. ¿Algunos integrantes de grupos violentos que marcharon por la desaparición de Santiago Maldonado?. Ritondo desparramó ese abanico de cartas por el paño verde, pero no hizo foco en nadie. Simplemente adjudicó el ataque a “mafias enquistadas en la Provincia a las que les estamos tocando intereses”. No obstante, disparó que son “innumerables las medidas que podrían haber desencadenado el estallido de una molotov frente al Ministerio, que provocó el incendio de dos vehículos e hirió a un guardia de Infantería”.
También el ministro enumeró que desde que María Eugenia Vidal asumió el cargo, ” no es el primer acto intimidatorio que tiene ni este Ministerio, ni la Gobernadora, ni el Jefe de Gabinete, por las decisiones que hemos tomado”. Ritondo puso énfasis en los episodios violentos en el anexo del Senado y en la Casa de Gobierno, donde “fue afectado principalmente el despacho del jefe de Gabinete, Federico Salvai”.
Acompañado por el jefe de la Bonaerense, Fabián Perroni, el ministro afirmó que está manejando “dos hipótesis”. La primera, la posibilidad de un desprendimiento de quienes provocaron destrozos en los otros dos edificios gubernamentales tras la marcha en reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Y, la otra, vinculada a las medidas que viene tomando desde el Ministerio y “que afectan a intereses que dejaban mucho dinero para las mafias”. Apuntó al sistema policial propiamente dicho, “al narcotráfico, elementos residuales de La Salada, las plantas verificadoras que desde el primer día nos hicieron un tapón con diez vehículos que estaban parados y podría contar un montón de decisiones”.
Además de los 52 jefes policiales desafectados de la fuerza el jueves pasado, el ministro también manejó como posibilidad que “después de 35 años se decidió exonerar a Etchecolatz y a un grupo de policías que habían actuado en la dictadura con más de 270 causas por lesa humanidad”.
Ritondo luego fundamentó su exposición retrotrayéndose al pasado reciente.“No es casual que la gobernadora tenga que vivir en una base. Pero esto a nosotros no nos va a amedrentar. Vamos a seguir dando las mismas luchas e investigar hasta encontrar los responsables de cada uno de los hechos vandálicos en La Plata”.
El funcionario, también declaró que “en Asuntos Internos tenemos denuncias anónimas de que podría haber sido distintas personas afectadas por decisiones de este Ministerio. Todo esto es presentado en la Justicia. La marcha no pasaba por acá ni por los laterales. Por esa razón, no hubo nunca un tumulto de gente sino, eso sí se habría notado, ha sido algo preparado sin dudas la forma en que lo han hecho”, arguyó.
Ritondo también dio cuenta de las causas que se judicializaron. Tienen que ver con amenazas y actos intimidatorios, “que involucran tanto a la Gobernadora como este Ministro. Algunas son evidentes, cuando se quiso prender el polvorín, cuando a María Eugenia Vidal policías le entraron en su oficina, cuando le dejaron un cartucho en el garage de su casa, la vez que penetraron en la residencia de Federico Salvai y no se llevaron nada”.
Lo que Ritondo no explicó, es cómo después de semejante rosario de intimidaciones, no se tomaron medidas precautorias. Tendría que haber sido una tarea sencilla, haber frenado a quienes sembraron el caos el jueves por la noche. No se entiende cómo les fue fácil llegar hasta la ventana del despacho del ministro.¿No había cámaras?, un elemento clave con lo que tal vez los agresores ya estarían identificados. También los periodistas por boca de Ritondo nos enteramos hace horas, que uno de sus colaboradores permanece desaparecido desde el martes pasado, cuando se lo vio por última vez caminando por el centro de La Plata. Ante el requerimiento, el ministro fue breve: “Hay una persona que trabaja dentro del equipo, un ex policía que se desempeñaba en el área de heridos, que hace dos días falta a la casa y lo estamos buscando con la familia”. Se trata de Oscar Alvarenga, quien tuvo en diciembre de 2014 un cruce muy fuerte con el ex ministro de Seguridad bonaerense del gobierno de Daniel Scioli, Alejandro Granados. El video del hecho se viralizó y el policía hizo su descargo a través de una carta.¿Qué pasó ahora con Alvarenga, que el propio ministerio de Seguridad no puede explicar?.
El escenario general, es demasiado grave, confuso y sacude a la opinión pública.Requiere de explicaciones más contundentes. No se pueden dejar las puertas del infierno abiertas al miedo y encima, con signos de interrogación.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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