La oficina del futuro estará en la nube

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La tecnología permitirá a las compañías reinventar sus modelos de negocio y descubrir nuevas fuentes de crecimiento: el trabajo en forma colaborativa y el espacio adecuado serán formas de atracción de talento, el uso de los móviles y la geolocalización abrirán un mundo de posibilidades.

La tecnología está avanzando a un paso exponencial y a su paso transforma radicalmente la vida de los consumidores y de las actividades empresariales, permitiendo a las compañías reinventar sus modelos de negocio y descubrir nuevas fuentes de crecimiento.

Durante los próximos años las empresas se enfrentarán a importantes retos y, al mismo tiempo, serán oportunidades imperdibles para definir cómo serán las oficinas del futuro. Por eso, todos los actores del mercado deberán tomar conciencia de que los inmuebles del futuro serán inmuebles ‘inteligentes’, tanto desde un punto de vista organizativo que facilite la vida de los empleados, como desde una visión externa, adaptados a los requerimientos de un mercado global y en constante cambio.

Poco a poco, las oficinas del futuro serán más ágiles, estarán más dispersas y permitirán a sus empleados centrarse de forma más nítida en la creación de valor, donde los empleados y los expertos externos se reunirán para crear y colaborar con la ayuda de tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada.

“La forma en que las empresas estructuren sus sedes y plantillas puede darles una ventaja competitiva y aquí entra en juego el factor de la atracción del talento”, indica Tomás Spada, Socio Fundador de Contagram, un sistema de gestión en la nube orientado a emprendedores y PYMES.

El otro impacto determinante que tendrá la tecnología en los espacios de trabajo será la plena integración en el día a día de las oficinas. Los edificios inteligentes se convertirán en la norma y mejorarán la eficiencia operativa y la sostenibilidad de los activos. “Se podrá optimizar la gestión del edificio, ya que se podrá saber por ejemplo, qué salas han sido utilizadas y reforzar o anular la limpieza del espacio. Una tendencia hacia la personalización que parece imparable”, agrega Spada.

El uso de los móviles y la geolocalización abrirá indefectiblemente un mundo de posibilidades. A corto plazo, los edificios serán capaces de combinar los datos de ubicación con información de las bases de datos corporativas y las redes sociales para diseñar interacciones entre los miembros del personal. Los edificios se convertirán en redes sociales físicas capaces de informar a un empleado que trabaja en un proyecto de que un especialista desconocido anda cerca y las compañías podrán diseñar la colaboración y posicionar sus edificios como activos en tiempo real que pueden impulsar el éxito del negocio en lugar de ser centros de costos inertes.

Las oficinas del futuro se distinguirán por fomentar la relación entre personas y por estar equipadas con lo último en tecnología y gestión. “Ésa será la oficina del futuro, instalada en la nube, capaz de generar valor agregado; alejándose de la quietud, tomando dinamismo y adquiriendo protagonismo”, finaliza entusiasmado Spada.

 

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