La Tercera Sección Electoral es un pelotazo en contra para Macri

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*Por Jorge Joury| A poco más de diez días de las PASO, cae la confianza en el Gobierno, lo cual encendió luces amarillas en la Casa Rosada.El índice que mide la Escuela de la Universidad Torcuato Di Tella, sobre 1.200 consultas, le asignó a la gestión de Cambiemos un descenso de 1,9% en el último mes y un 17% en términos interanuales. La mala noticia, se suma a la preocupaciones por la suba del 10% del dólar, tema que no solo impacta en los precios y la baja del poder adquisitivo de los salarios, sino en los créditos hipotecarios del Procrear. Mientras tanto, la incertidumbre de un escenario aún abierto, sobrevuela por la geografía electoral de la usina de votos más grande del país. Pero se pueden capturar algunos números sobre la definición del gran partido.

Las primeras espadas macristas admiten en general como probable que Cristina Kirchner gane la provincia de Buenos Aires. No obstante, creen que el efecto miedo a que la ex presidenta vuelva a los primeros planos de la política, puede darles la victoria en las generales de octubre. Es la carta más valiosa en el mazo del Presidente.

De las 14 encuestas conocidas hasta mediados de julio, 7 le dan a CFK una ventaja superior a 3 puntos, 6 una inferior a 3 y otra augura un empate. La diferencia que estaría obteniendo Cambiemos en el área rural de la provincia y en el conurbano rico, no alcanzaría para compensar la avalancha de votos que lograría Cristina en el GBA mucho más numeroso, y donde la pobreza cala hondo.

En San Fernando y Tigre, por ejemplo, los números dan cuenta que gana cómodo Sergio Massa y eso le complica a Cambiemos hacer buena diferencia en la Primera Sección del Conurbano, donde se impone en San Isidro y Vicente López. En Mar del Plata estarían empatados.

Pero la mayor preocupación que predomina en los laboratorios amarillos, es la desventaja que Cambiemos tiene en la poderosa Tercera Sección Electoral, compuesta por La Matanza, Florencio Varela, Lomas de Zamora, Avellaneda, Lanús y Berazategui, entre otros. Allí, Cristina Kirchner, la candidata a senadora por Unidad Ciudadana, obtiene según las encuestas oficialistas unos 500.000 votos más que el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, y toda su lista. En los sondeos que realiza un equipo que encabeza el intendente de Vicente López, Jorge Macri, los números favorecen a Cristina por 35% a 27%, aproximadamente.

En cambio, en la primera sección electoral integrada por Vicente López, San Isidro, San Fernando Tigre, José C. Paz y San Martín, entre otros, Unidad Ciudadana y Cambiemos marchan empatados en 32/33 puntos.
Por caso, Cambiemos alcanza el 51% en Vicente López, donde Cristina tiene sólo 19%, pero ella gana en San Martín y José C. Paz con 33 o 35 puntos, respectivamente. Sergio Massa, de 1 País, es fuerte con 24% en San Fernando y 40% en Tigre, su bastión electoral. Pero Massa baja en otros. En la primera sección, Cambiemos cree que logrará ampliar la diferencia en octubre a expensas de votantes de Massa que busquen evitar que Cristina Kirchner obtenga las dos bancas de senador.

Según los estudios, en la quinta sección electoral habrá mayor disputa. En Mar del Plata, Cambiemos tendría 30/32 puntos, en Tandil 38% y en el Municipio de la Costa 30%, en paridad con la ex presidenta.

Los números del interior, en cambio, favorecen a Cambiemos, que obtiene una apreciable diferencia en los sondeos, con un promedio del 48 por ciento. Allí influyen la bonanza y los beneficios que le otorgó Macri al campo y la mala imagen de Cristina Kirchner en los pueblos rurales.

En el búnker de Vidal estiman que Cambiemos finalmente obtendrá alrededor de 34% en las PASO: un promedio entre el 30% que obtuvo en las primarias de agosto de 2015 y el 40% de las generales de octubre de ese año. Y en octubre buscarán arrimarse a un 38 por ciento.

La ilusión del oficialismo, en consonancia con lo que ocurrió en 2015, es que luego de las PASO y por el fantasma de una vuelta del kirchnerismo haya un voto útil a favor de Cambiemos, siempre y cuando queden al menos segundos.

En ese caso, se supone, el que perdería votos sería Sergio Massa. Pero del lado del tigrense creen que llevarán a su cántaro gran parte del voto decepcionado con el macrismo por la actual situación económica. Es el peor escenario para el oficialismo, ya que lo ubicaría tercero

Pero también el telón de dudas ofrece otras vertientes : ¿y no podría haber algún corrimiento de votos de Florencio Randazzo a Cristina? ¿O se podrá repetir otro fenómeno de 2015, cuando a las elecciones generales fue a votar mucha más gente que a las primarias y terminó ayudando a Macri?

Los candidatos del Gobierno, por consejo de Durán Barba no deben hablar de economía, ya que caerían en la trampa de la oposición. No es para menos, un indicio sobre las preocupaciones reales de la población puede encontrarse en la última encuesta que la consultora Analogías realizó en la provincia de Buenos Aires a mediados del mes de julio.El sondeo requirió sobre cuál era el principal problema del territorio bonaerense. La respuesta no fue “la corrupción”, algo que hubiese mostrado el éxito de la estrategia del macrismo. El primer lugar lo ocupó el desempleo, con más del 32% de las menciones. La problemática desplazó, después de varios meses, a la inseguridad, que quedó segunda con 29 puntos, y que venía liderando el ranking en los números de la misma encuestadora.

Los operadores más optimistas de la Casa Rosada esgrimen la teoría de que aún ganando Cristina en las PASO, podría ocurrir un efecto miedo que la postergue en octubre. Ese razonamiento supone que la diferencia entre Cristina y Esteban Bullrich sería no mayor a 4 puntos, y que Bullrich le ganaría por mucho a Sergio Massa, de modo de atraer el voto útil contra Cristina.

Pero también conviene resaltar, los pronósticos de los menos optimistas que se toman de este punto y esbozan que si la diferencia es a favor de Cristina por más de 5 puntos, no será tan fácil de remontar en octubre. Si además en ese caso Sergio Massa hace una buena elección y se acerca al candidato de Cambiemos, podría terminar Massa juntando el voto útil contra Cristina. Sería, entonces, el peor escenario para la Casa Rosada. Sergio Massa, como siempre, dice que gana él, y que resulta la única opción para frenar a Cristina en el futuro.

En ese devenir de números, una encuesta reservada que encargó la gobernación, da cuenta que Cambiemos está uno o dos puntos por debajo de Cristina, pero confían que de aquí al 13 de agosto se despierten el más del 20% de indecisos e inclinen la balanza.

En los despachos donde se fogonea la gran rosca, creen que la campaña aún es fría y apática y que es un error detenerse en la intención de votos que hoy tienen los candidatos, aunque aguardan, para dentro de algunos días, un amplio sondeo que les advierta sobre cómo marcha el humor popular y cuáles son los pisos y los techos de los principales protagonistas.

También elucubran que no hay forma de que el oficialismo pierda en el recuento nacional porque no hay otra fuerza que se presente en todas las provincias con el mismo sello. Por ahí lo que tendrán que buscar para equiparar un posible revés bonaerense, es el tono de los discursos para la noche del 13 de agosto.

“Yo quiero ganar ahora. No me hablen de octubre. La gente se tiene que despertar y apostar por el futuro”, se enfurece María Eugenia Vidal frente a su entorno. Además, exhiben otro dato relevante: Esteban Bullrich presenta aún un 40 por ciento de desconocimiento. Cristina y Sergio Massa, sus principales rivales, tienen el cien por ciento y Margarita Stolbizer, que durante años caminó el territorio, acumula el 95%. Eso explica por qué Vidal pasea al ex ministro de Educación por los programas de TV, desde los ciclos políticos hasta el de Beto Casella en canal 9. “Esto es lo que Cristina no puede hacer. Ella está escondida”, se le oyó decir a Vidal cuando salía de uno de los estudios.

En medio de una elección reñida y a cara de perro como la que aparece en las fotos, el riesgo es que Cristina logre conquistar a parte del electorado que hoy se inclina por Florencio Randazzo. Esos son sus votos posibles para ilusionarse en serio con un triunfo generoso. Los encuestadores también detectaron que la ex presidenta podría aspirar, aunque en menor medida, a robarle votos al Frente de Izquierda. Cristina tendría un océano que va del 5 al 10 % del padrón para sumar adeptos, aunque hay que señalar, que cada voto por estas horas le cuesta muchísimo.

Cuando faltan apenas dos semanas para las PASO del 13A, en los búnkers de campaña hacen números, además de elegir aquellos que más les cierran y elaboran quimeras sobre cómo pueden crecer entre agosto y octubre.
*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Quienes quieran consultar su blogs, pueden dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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