*Por Jorge Joury, enviado especial a Pinamar

El nombre Roberto Lavagna está en el centro de la escena en Pinamar. Es el murmullo que brota de las carpas donde se amasa la rosca política. Algunos lo comparan con una suerte de Mesías. Otros sostienen que es el hombre predestinado para resucitar al peronismo. Lo cierto es que el ex ministro de Economía, a los 76 años, desde su casa de descanso de ladrillos vistos en los apacibles bosques de Cariló, viene levantando fuerte en las encuestas y junto a María Eugenia Vidal, comparte el escalón más alto de imagen positiva. Esos números encendieron las alarmas de la Casa Rosada, que sueña con polarizar el escenario electoral con Cristina Kirchner. Aún con su look de sandalias con medias, calificado por algunos como «antiguo» a través de las redes sociales, el ex ministro de Economía logró una inusitada visibilidad. Con o sin medias, se adueñó del verano político, ya que en contra o a favor todos pasaron a hablar de él. No es poca cosa en donde solo había lugar para la polarización Macri-Cristina.
El primero en posicionarlo hace unos meses fue el ex presidente Eduardo Duhalde. El hombre de Lomas de Zamora, de singular olfato para imaginar la foto del futuro, lo ve como un personaje potente y blindado, ya que presenta una foja limpia, algo que muchos dirigentes no pueden exhibir. Además fue el ministro que con sus recetas, ayudó a la Argentina a salir del abismo en aquel patético escenario que la había dejado la Alianza en el 2002. Fue el gran negociador de la deuda externa y el que le devolvió la confianza al país en el resto del mundo. Y tiene el valor agregado de haber pegado un portazo en el gobierno de Néstor Kirchner, después de denunciar la cartelización de la obra pública, que el año pasado ganó visibilidad con los escandalosos cuadernos de Centeno.
En 2007, Lavagna compitió por la presidencia en dupla con el jujeño Gerardo Morales, pero quedó tercero detrás de Elisa Carrió. En el Frente Renovador, donde participa su hijo Marco, creen que será uno de los candidatos.
Duhalde es un constante fogonero de Lavagna y lo llena de elogios. «No soy el director técnico de Roberto, pero conozco su pensamiento, sé de su capacidades y de su patriotismo», asegura el ex mandatario.
El propio Duhalde señaló que «esta situación de crisis requiere un cogobierno». En ese contexto, afirmó que la Argentina está «en una situación difícil, pero no más difícil que la de 2002”. Consideró al ex ministro de Economía como «el hombre indicado», y le sumó que «si seguimos peleándonos como estúpidos no hay salida».
Duhalde no dudó en afirmar que Lavagna “se va a presentar” como candidato y que “va a ser el Presidente»
Después de varios meses donde Lavagna se mostró esquivo a las versiones, ahora parece convencido a dejar una puerta abierta al desafío de convertirse en candidato a Presidente, aunque por un solo período, como se esfuerza en aclararle en la intimidad a quienes hoy lo visitan en la coqueta casa ubicada en el bosque de Cariló. En ese paraje agreste, deshoja pausadamente la margarita para su retorno.
No obstante, ya se lo está midiendo en las encuestas. Una de ellas impactó en el oficialismo, al catapultarlo como el único dirigente opositor capaz de ganarle a Mauricio Macri en un ballotaje.
En un artículo que publiqué hace poco más de dos semanas, di cuenta que una amplia franja del peronismo, exceptuando al kirchnerismo, estaba tentando a Lavagna a salir al ruedo. Luego la misma versión tomó cuerpo en la tapa de la revista Noticias. Pero la visita del socialista Miguel Lifchitz en Cariló, terminó siendo el disparador de la posibilidad que el ex ministro esté virtualmente lanzado, dejando de lado ya la imagen de moderación que lo caracterizaba.
Miguel Lifschitz, aseguró que el ex ministro “estaría dispuesto a encarar un proyecto presidencial si hay respaldo”, al destacar «la importancia de construir una alternativa que pueda superar la polarización” entre Cambiemos y el kirchnerismo.
Lavagna cree que el próximo inquilino de la Casa Rosada solo podrá enderezar el barco si se logra un gran acuerdo nacional con todas las fuerzas políticas, gremiales, el empresariado, los movimientos sociales y la Iglesia.
Son muchos los que sostienen que Lavagna es la bomba que hará explotar el peronismo federal para después de marzo. Probablemente el lanzamiento esté acompañado de un proyecto de plan económico de 20 puntos para sacar a la Argentina del pozo. Lo estarían elaborando los más calificados especialistas del Frente Renovador.
También sorprendió y dio marco a la especulación la .charla reservada que mantuvo en las últimas horas el ex ministro con Sergio Massa. Pero esta vez, no hubo fotógrafos ni asesores de por medio y se desarrolló en la casa de Lavagna en el barrio porteño de Savedra..
Desde el entorno del tigrense buscaron relativizar la importancia política de la reunión y aseguraron que ambos «se juntan cada 15 días», y que en ninguna de esas ocasiones decidieron difundir fotos o detalles de las conversaciones.
De esta manera, quienes conocen a Massa señalaron que no hubo una imagen del encuentro porque no se trató de una mera reunión social, sino de una conversación más en el marco de un vínculo que se viene construyendo mediante encuentros que ocurren hace meses entre ambos.
Tampoco se descarta que Sergio Massa termine siendo el caballito de batalla para dar la pelea por la gobernación, frente al intento reeleccionista de María Eugenia Vidal. «Es el único que puede derrotarla», coinciden con entusiasmo la mayoría de los dirigentes de su entorno, quienes además sostienen que «Sergio es muy joven y más adelante podría materializar su sueño presidencial». El propio Massa dejó picando esa posibilidad al haber admitido en los últimos días que podría jugar en otro lugar, frente al surgimiento de otra alternativa más fuerte.
La posible candidatura de Lavagna también es bien vista por los organismos financieros internacionales. A diferencia de Cristina Kirchner, creen que su seriedad le daría previsibilidad a la nación. Y también aseguraría el pago de la deuda externa, aunque seguramente se plantee un proceso de renegociación, para darle aire a la economía con el lanzamiento de un nuevo proyecto productivo.
La foto del martes pasado entre Lavagna y Miguel Ángel Pichetto, fue motorizada por los operadores políticos a todas las redacciones. Fue evidente, la intención de convertirla en un suceso periodístico. Es obvio que la noticia provocó un efecto cascada y hubo quienes especularon con el eventual nacimiento de una fórmula presidencial. Muchos ven en Pichetto una espada potente en el Senado que podría ayudar en un futuro gobierno a lograr consensos.
Sin embargo, las redes sociales se quedaron con un detalle de color. ¿Cuál? El look de entrecasa del ex Ministro de Economía, quien se vistió con medias 3/4 y sandalias. El propio Lavagna lo tomó a risa, ya que es una costumbre que practica y le da comodidad.
No obstante, quienes salen a criticarlo creyendo que con eso dañan su candidatura deberían tener cuidado de no estar potenciándolo, como sucedió con Trump, Bolsonaro y otros candidatos de signo ideológico contrario, como es el caso de Lavagna, quienes, mientras eran ridiculizados en algunas características de su personalidad, subían en las encuestas.
Pero el encuentro tuvo la intención de sacudir el mantel en la mesa de Cambiemos. Y lo logró, a punto tal que Elisa Carrió acusó el golpe, señalando que «el problema de Lavagna son sus 76 años. Ancianos abstenerse. Punto», dijo Lilita en las redes sociales. Carrió debería tener en cuenta que Trump está por cumplir 73 años y maneja una de las naciones más fuertes del mundo.
Desde el kirchnerismo Alberto Fernández salió a decir que “a Lavagna lo están proponiendo para dividir la elección y llevarse un 15% de votos, están haciendo lo imposible para que Lavagna se convierta en un candidato atractivo”, pero “ningún candidato de Alternativa Federal puede ganar las elecciones. Hoy en día, si Macri quiere polarizar con Cristina Kirchner, pierde”.
Las coincidencias en la crítica del kirchnerismo y Cambiemos es la muestra que Lavagna les genera cierta inquietud a ambos espacios.
Tras el encuentro con Lavagna, Pichetto provechó para descartar de plano la posibilidad de unión con el kichnerismo, porque “el concepto que ellos manejan es una subordinación a la ex Presidenta. En ese lugar yo no voy a estar”.
A mismo tiempo el senador destacó el armado de Alternativa Federal, que comparte junto a Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, porque “nuclea gente experimentada que ha estado en roles muy importantes, y creemos que podemos ser una opción para superar la polarización, la grieta”.
“No hay fórmula aún definida y veremos cómo lo resolvemos. Por la vía del diálogo y del consenso por los dirigentes de Alternativa Federal, o por las PASO. El espacio tiene una calidad en los recursos humanos muy importante. Hay hombres jóvenes como Urtubey, como Massa. Tiene hombres con experiencia, como en el caso de Schiaretti, que viene gobernando Córdoba, o en el caso mío y de Roberto Lavagna”, aclaró.
Los operadores de la Casa Rosada se sienten más cómodos en pelear contra Cristina, que tener que enfrentar este veterano que se muestra en sandalias y con medias. Es que como pocos dirigentes peronistas, Lavagna está limpio de kirchnerismo y macrismo. Su figura sacaría de la cancha el debate de la corrupción, además de pegarle al oficialismo bajo la linea de flotación, marcándole en campaña el fracaso en la lucha contra la inflación y el endeudamiento externo, que en la era Macri ha llegado a los 300 mil millones de dólares, una suma técnicamente impagable.
Como en todo el mundo, la economía suele ser relevante para definir las elecciones. Cuando crece y el desempleo baja, quien está en el gobierno gana. Al mismo tiempo, cuando cae y se pierden puestos de trabajo, es la oposición la que se ve favorecida.
La oposición está observando que sólo le queda unificarse para llegar a la Casa Rosada. El problema sigue siendo Cristina Kirchner, que según un estudio de Políticos en Redes para “reflejar qué expresan los usuarios de las redes sociales acerca de la coyuntura política nacional”, la ex presidenta aparece como el nombre más citado y está en el primer lugar de sentimiento positivo entre los referentes de la oposición.
De todas maneras, gane quien gane las elecciones, deberá realizar otro fuerte ajuste de las cuentas públicas apenas asuma, el 10 de diciembre próximo. Si lo económico como se cree jugará un rol preponderante en el futuro, Lavagna corre con la ventaja de haber salido de la peor tempestad que dejó aquel 2002, que sumió al país en el hambre y la pobreza, una de las peores pesadillas de la historia.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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