Se trata de productos lácteos, que, si bien están habilitados por el Código Alimentario Argentino, en su composición tienen muchos menos nutrientes que su «versión original». Hay yogures, leches y hasta quesos rallados que no lo son. Su principal cuestionamiento  es la publicidad engañosa, advierten las  organizaciones de  defensa del consumidor. 

“Primera Mañana”, dialogó con Miguel Calvete, Presidente de INDECOM-Instituto de Estudio de Consumo Masivo, quien da detalles sobre el debate de la calidad de ciertos lácteos que se venden con el rótulo de «leche» y no son tales, bajando así la calidad de la oferta, alertando de esta manera al consumidor a la hora de elegir y diferenciar la oferta.

«Alimento a base de yogurt», «producto lácteo», «alimento lácteo», «aderezo a base de queso procesado», leches 3%, 2%, 1% y 0%, que se ofrecen como «clásica, más liviana, liviana y menos calorías». Tales las nuevas ofertas con que los consumidores se encuentran en las góndolas de los supermercados al momento de comprar leche, un alimento básico en la alimentación.

“Sin duda, hay una crisis en el sector lácteo, que obedece a distintos motivos, a factores climáticos y a que hay usinas lácteas muy grandes que se han comprometido a la exportación y obviamente destinan al secado (leche en Polvo) la producción, razones que generaron una merma en la oferta”, explicó Calvete.

“Ante este faltante, con que se reemplaza, con alimentos a base de leche. Se ofrece un producto lácteo, legal, algo que esta previsto en el Código Alimentario Argentino, pero no es ni más ni menos que leche diluida, tiene un porcentaje de agua mayor a la leche común, y obviamente no tiene los nutrientes que tiene la leche entera o descremada”, expuso el representante de INDECOM.
En ese sentido, Calvete dijo que “lo que se está cuestionado es la publicidad engañosa”.
“Esto es una medida o política comercial para paliar la crisis del sector”, aseguró.

Además, el representante de la organización de consumidores, indicó que “el contexto económico, más allá de la coyuntura de producción siempre incide y hace que el consumidor tenga un cambio de hábitos en sus compras”.
“La caída del salario real, el deterioro que significa hoy, desde el punto de vista social, la desocupación, hace que, en la mayoría de los casos, sobre todo en los sectores medios y bajo de la población obviamente cambien sus hábitos de consumo”, aclaró.

 

NG