Los Cafres: “Conservar el deseo es la clave de cualquier éxito”

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La banda ícono del reggae nacional edita su noveno álbum de estudio y presenta las nuevas canciones durante su primer concierto en la localidad.

“En mis letras, expreso un modo de ver la vida. Asumo un compromiso poético sin restarle originalidad a la propuesta artística. Utilizar la experiencia para crear un mensaje honesto es un recurso útil”, reflexiona Guillermo Bonetto -vocalista de “Los Cafres”- sobre las sensaciones que impregnan los temas de su flamante material discográfico: “Alas canciones”.

Pioneros en la movida reggae argenta y referentes del género en Latinoamérica, vierten un background musical que alcanza las tres décadas en su último LP tras cinco años sin ingresar a un estudio de grabación.

“Espiritualmente, el paso del tiempo representa una carga muy importante para nosotros. Tenemos la posibilidad de observar tanto el pasado como el presente. Repasar logros, fracasos, sufrimientos y alegrías. Es un modo de celebrar la existencia, nuestra crianza y la elección de la música como un medio de subsistencia”, revela.

Los creadores de la métrica para interpretar el folclore jamaiquino en español visitan por primera vez Florencio Varela el sábado 5 de noviembre. Recorrerán su historia sobre el escenario ubicado en el Parque Recreativo de la Avenida Thevenet con entrada libre y gratuita a las 19hs. El show integra el programa cultural “AcercArte”, una iniciativa perteneciente a la gobernación bonaerense para facilitar el acceso de la ciudadanía a espectáculos de calidad.

“Nunca perdimos las ganas. Somos muy resilientes a cualquier oposición. Tenemos una energía muy poderosa, primitiva…confiamos el instinto. Conservar el deseo es la clave de cualquier éxito. Superar vicisitudes, atravesar penurias brindan placer. Sin embargo, continuamos en la búsqueda. Creo que esa es la receta para no padecer los males”, analiza Bonetto.

¿En qué etapa los encuentra esta nueva producción?
El presente es el mejor. Todo suena ajustado, equilibrado… hay un complemento entre lo que aprendimos en este largo tiempo que llevamos juntos con las ideas nuevas, el sonido actual: más consciencia, más experiencia. Todo ayuda a que el resultado final sea óptimo.

¿Cómo calificas la selección de los elementos que configuran el setlist?
Descartamos bastante material pero considero que la elección es la adecuada. Trabajamos con un importante volumen de ideas debido a una interesante etapa de pre-producción. Por esa razón, el proceso de decantación resulta difícil. A medida que la idea toma forma, la resolución es eficaz: priorizamos lo mejor que tenemos. Cada melodía suma un ingrediente al concepto del disco en general.

¿Cuál es tu evaluación sobre el desempeño en el estudio?
En las instancias finales, los días son largos y el cansancio aumenta… pero cuando escuchas el producto de tanto esfuerzo, olvidás el tiempo que pasas sin dormir. En el aspecto humano, encontramos el método para respetar los espacios y momentos de cada uno. De esa forma, todo resulta sumamente placentero. En el último tramo, la ansiedad es lo que se percibe en el ambiente: querer terminar para que la gente escuche el disco y ver cómo lo recibe. Cuando finalizan las tares, extrañas ese ámbito donde transcurren muchas horas. Te invade la nostalgia pero lo que quedan son buenos recuerdos.

Sos el dueño de un estilo peculiar para cantar, ¿cómo logras definirlo?
Es un laburo psíquico. Lo que más me cuesta es aprender a apreciarme. Me gustan muy buenos cantantes y no llegar a ser como ellos te hace sufrir. Desde muy pequeño, mi deseo es cantar. Me aferro mucho a ese anhelo. Esa voluntad permite escucharme sin padecer por no hallar similitudes con mis referentes. Cuando supero esa crisis, comienzo a cantar mejor. Acepto mi voz, me suelto en escena y disfruto.

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