Los mil días de Macri con la presión social a full y un gabinete que cruje

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*Por Jorge Joury

Esta semana Macri está cumpliendo mil días de gobierno. Contra todos los pronósticos y las sugerencias de la mesa chica y el Círculo Rojo, decidió que Marcos Peña siga siendo su mano derecha. Si bien debió entregar la cabeza de sus laderos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, el jefe de Gabinete continúa siendo “los ojos” del Presidente. Tanto es así,que el ahora secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, estableció una comparación poco feliz respecto a la fuerte relación que existe entre Macri y Peña.”Pensar a Macri sin Peña es como pensar a Tom sin Jerry”, afirmó el funcionario en una entrevista, sin tener en cuenta que en su analogía entre el mandatario y la célebre caricatura de Hanna & Barbera se estaba refiriendo a Macri como el “gato” y a Peña como el “ratón”.
Tampoco ayuda a la imagen de Cambiemos que se viralizara en las últimas horas la foto del Presidente del Banco Central, Luis Caputo, tomando sol en las playas de Ipanema. El funcionario viajó a Río de Janeiro en medio de la corrida cambiaria que llevó a que un dólar cueste más de 40 pesos en algunos bancos. Fue durante el feriado del 17 de agosto. Caputo estuvo alojado en el hotel Sofitel de Río de Janeiro, que cuesta entre 10 mil y 35 mil pesos por noche.
Cuando el titular de la entidad monetaria viajó a Brasil, el dólar estaba por llegar a los 42,50 pesos. Mientras el Gobierno se encargaba de licitar miles de millones de dólares para tratar de controlar el valor, En algún momento el Presidente tendrá que hacer una autocrítica profunda sobre el “mejor equipo de los últimos 50 años”. Y reconocer que del amplio crédito que logró en su momento, hoy se le está escurriendo por los dislates en su gestión. En plena devaluación y crisis de confianza, su imagen negativa alcanza el 64%, la cifra más alta desde que asumió, y sólo el 34% de los encuestados aprueba la gestión.
Desde la campaña prometió mucho y cumplió muy poco.Hasta los mercados que lo ayudaron a llegar al poder, hoy lo están poniendo en jaque por la ausencia de una meta o un plan serio. Y más allá del delicado momento económico y la deuda externa descomunal, lo que se observa es que el déficit es más pronunciado en materia política. Es allí donde más se nota la falta de muñeca para revertir la situación estableciendo puentes de diálogo con la oposición.

MINISTROS AL BORDE DEL PUGILATO

Hasta el periodista de La Nación Carlos Pagni describió actitudes preocupantes por parte del jefe de Estado. “En Olivos durante el fin de semana, vimos que el Presidente que no estuvo presente todo el tiempo ahí. Más bien, estuvo ausente y en muchos casos jugando al paddle en su casa o al fútbol o asistiendo al partido de Boca. Todo esto puede ser la señal de un presidente muy confiado en si mismo o muy alejado de la escena para que la escena le resuelva todo”, señaló Pagni.
Pero eso no es todo.También levanta olas la pelea en el área más sensible: la economía. Muchos se preguntan qué es lo que sucede, entre Dujovne y Caputo, que el pasado fin de semana casi llegan a las manos. Hay explicaciones. El ministro de Economía es el padre del acuerdo con el FMI, el renegociado y el anterior. Su relación con Lagarde y la forma en que se trabajó en materia de coincidencias, tienen su son sello. Dujovne es partidario de intervenir en el mercado del dólar con contundencia y utilizando las reservas del Banco Central, pero siempre respetando el acuerdo con el FMI.
Caputo opina lo contrario. Como hombre avezado en el manejo de fondos opera la mesa de dinero y el día a día para apagar como sea el incendio que le propone el mercado. Y ahí está la diferencia entre ambos, que termina tomando la forma de la negociación con el FMI.
Dujove cree que es clave no buscar atajos o avivadas, mantenerse dentro del acuerdo con el organismo internacional y calcular bien los fondos necesarios en este segundo round. No habrá otra chance. Caputo no quería esperar. Ese cruce de ideas terminó con la anécdota sobre una pelea en Olivos. Fue afuera del salón donde estaban reunidos, pero no escapó a los ojos de los curiosos, que la amplificaron luego al mercado. Incluso algunos describieron escenas que estuvieron al borde del pugilato.

UN GOBIERNO EN ESTADO DE ASAMBLEA

El Gobierno en vez de mostrarse sólido, el fin de semana fue algo parecido a una bolsa de gatos. Hay una guerra interna que dejaron al descubierto los cortocircuitos entre el PRO y la UCR. También brotó de manera torpe el encono de Carrió con casi todos los dirigentes de la alianza oficialista que pasaron por Olivos. Hoy el escenario muestra a Cambiemos en un estado de asamblea. ¿Puede un Gobierno conducir un barco que hace agua con este desconcierto?. La “emergencia” a la que Macri hizo referencia en su mensaje se refleja en su propio correlato interno.
Pero Macri tomó por un camino equivocado. Se recostó en argumentos flojos : “todo lo que pasó en estos días” y “fueron mis peores cinco meses”. Los comparó con su secuestro. Es como si él no tuviera nada que ver y otra vez con que la culpa la tenemos todos porque gastamos más de lo que ingresa y el argentino no tiene constancia para el sacrificio. Todo un mensaje para justificar el ajuste y mandarle un tiro por elevación a la oposición que no discuta el presupuesto para este año que debe enviar al Congreso, con la guadaña brutal que exige el FMI. Le faltó decir que si no lo aprueban sería una demostración de que los argentinos se merecen lo que les pasa y que la oposición está asociada a los fogoneros del Club del Helicóptero.

MARCOS PEÑA EN LA CRESTA DE LA OLA

El Presidente olvida que durante el primer año de gestión le votaron 80 leyes y hasta lo acompañaron en el hachazo a la ley de jubilaciones.Hoy el peronismo ni siquiera se metió en la interna oficialista y hasta los gobernadores se ofrecieron a ayudar . Pero la teoría del caprichoso Marcos Peña es que “no necesitamos de ellos para ganar elecciones”. Es cierto que Cambiemos triunfó por las suyas, pero hoy todo ha cambiado. El Gobierno ha dilapidado gran parte del crédito. No haber podido mantener la estabilidad económica, genera riesgos políticos y de gobernabiidad. Es así como, tras ganar las elecciones legislativas 10 meses atrás y pensar en una reeleción casi segura, cuando dos tercios de la opinión pública aprobaba la gestión, ahora lo hace menos de la mitad de ellos. Pruebas al canto: en lo que va del año la devaluación ha superado el 100% y el crecimiento del primer trimestre ha derivado en una fuerte recesión en el tercero.
Quizás lo más complejo de digerir en este momento es cómo el país, tras recibir 15 mil millones de dólares derivados del acuerdo con el FMI el 22 de junio, el riesgo país haya aumentado 67% y el dólar 49% cuando debió haber sucedido todo lo contrario.
Esto lleva a revisar si lo político no ha jugado un rol preponderante . La misión del FMI dejó un mensaje al respecto que el gobierno no supo leer. Fue cuando semanas atrás se reunió con la CGT. La señal fue clara: sin un acuerdo con los principales actores políticos y sociales, es difícil lograr la credibilidad que restaure la confianza perdida.
Carrió cometió una enorme torpeza al salir a dinamitar puentes de convivencia con la oposición. Fue cuando dijo que ella arrojaría una bomba molotov en el Senado. Y que no asistía a las reuniones de Olivos porque “se hablan pavadas” y “nadie decide nada”. Y siguió con que a ella y a Macri tendrán que “sacarnos muertos de la Casa Rosada”. Agregó que “en diciembre habrá conflicto social” y remató con que “la que perderá con las medidas será la clase media”. Son disparates absolutos que lo único que hacen es abrir las puertas del infierno.
El peronismo que tiene el olfato muy fino para oler la sangre en rodeo ajeno, ni siquiera chistó frente al escenario. Quiere ver como termina la guerra entre perros y gatos.
Los intendentes del conurbano, más cercanos a las necesidades de la gente, ven un escenario de enorme conflictividad. La Casa Rosada debe tomar nota de manera urgente que existe un nivel de protesta creciente y la calle se está poniendo muy caliente. En los ocho meses del año ya hubo 3.858 piquetes, contra 3.274 de igual período de 2017, un 18% más. “El 2018 se sigue perfilando para superar holgadamente la cifra de cortes del año pasado”, remarcó un informe de la empresa Diagnóstico Político.
Tanto lo económico como lo social muestran que la política debe moverse con rapidez para encauzar la inestabilidad económica y contener el conflicto social. Si algo ha dejado de enseñanza la historia reciente, es que no hacerlo implica para el país costos de alto riesgo.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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