Mauricio Macri está atrapado en su propio laberinto de soberbia e ignorancia, en ese que siempre lo tuvo como ganador y patrón, pero que no tiene salida a la realidad.

En la conferencia de prensa posterior a la paliza electoral del domingo pasado se mostró en plenitud y su posterior pedido de disculpas resultó un sublime esfuerzo que aceptó hacer a partir del consejo dado por el sector moderado de su entorno. mismo entorno que lo empujó a llamar a su vencedor de las PASO, Alberto Fernández.

Seguramente poco importa a la mayoría de la población que padece necesidades de todo tipo el rostro presidencial, pero sí que los precios se disparen, que falten productos de la canasta familiar, que todo se convierta en un tembladeral que rememore momentos aciagos de la Argentina.

Contra la imagen de descontrol gubernamental, la mesura de movimientos de Alberto Fernández aportó la dosis necesaria para ocasión. Y la coronación de un diálogo telefónico entre el jefe de Estado y el candidato del Frente de Todos, sumó.

La tarea de filigrana hecha por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para aportar cordura en la Casa Rosada se topó con un nuevo arrebato de Elisa Carrió, quien fue por la detonación de puentes introduciendo sospechas narco en los comicios pasados. Y esto hizo crujir, una vez más, al espacio oficial que parece derretirse como un hielo en la arena caliente.

Alberto Fernández como cabeza de la coalición que sacudió las urnas se paró como garante de las mejores intenciones orientadas a que Macri culmine su mandato en tiempo y forma. Pero, desde ya, todo dependerá del líder de Juntos por el Cambio.

El Macri que grita y lanza carajos al viento, el Macri malo que le hecha culpas al “kirchnerismo” por el desmadre del país, el Macri llorón al hablar de María Eugenia Vidal, el Macri que pide disculpas y se viste de predicador… ¿Qué Macri tocará en los próximos días, meses, hasta que culmine su mandato?

Mientras esto pasa, las mutaciones están en marcha: Oficialistas que comenzaron a desvestirse de macrismo, periodistas colaboracionistas y fanáticos del poder de turno que ahora descubren que estaban equivocados y ya ponen fichas en el nuevo tablero.

Todo cambia, se transforma. Parece nomás que el país de la especulación financiera y las ventajas para los poderosos comienza a bajar la persiana.

Agenhoy