*Por Jorge Joury

Mientras el país se distrae con los días calientes que se viven en Venezuela, Macri sigue cayendo en las encuestas. Las últimas mediciones preocupan a la Casa Rosada. Dan cuenta que la imagen presidencial se derrumbó, esta vez al nivel más bajo desde diciembre del 2015.

Los estudios, si se los analiza en bloque, arrojan en este momento serias dudas sobre la posible reelección del Presidente. Apenas el 9% de los argentinos dice que la situación general del país es buena. El 70% sostiene que estamos peor que un año atrás. Estos datos surgen de las encuestas nacionales de carácter mensual que realiza Poliarquía.

Por ejemplo, el Índice de Confianza en el Gobierno de enero, según mediciones de la Universidad Di Tella y de la consultora Poliarquía, coinciden en una caída del 15% respecto del mes anterior y del 28% en comparación de un año atrás. Su valor absoluto se ubica en los niveles más bajos de la serie.Es apenas por encima del peor número que se adjudicó Cristina Kirchner en todo su mandato. En los meses en que la ex presidenta perdía elecciones, su valoración era significativamente más alta que la de Macri en estos momentos. sostienen los especialistas.

Esos estudios también se asemejan con los de la consultora Opina Argentina, de Facundo Nejamkis y de Elypsis, de Eduardo Levy Yeyati. En esos sondeos los candidatos de Cambiemos sumados reúnen el 35% de los votos, contra el 29% de los candidatos kirchneristas, y el 19% de los que pertenecen al espacio no K, sin que entre ellos figure aún Roberto Lavagna. La caída de Cambiemos se percibe si se compara esa encuesta con la de diciembre, cuando los votos sumados de los candidatos oficialistas llegaban al 39 por ciento.

Esos datos se agravan si se focaliza la atención en los números personales del Presidente. Su imagen personal apenas llega al 24%, contra el 35% de Cristina Kirchner y el 42% de María Eugenia Vidal, que sigue siendo la candidata más competitiva. En la foto actual, Cristina tiene mucha más imagen positiva que el Presidente y menos imagen negativa. La diferencia de imagen positiva entre Vidal y Macri es de 18 puntos a favor de la primera. En algún momento, si esto no cambia, el nombre del candidato oficialista volverá a ser discutido: en última instancia Macri deberá decidir si prefiere que su sucesora sea Vidal o Cristina.

Algunos analistas sostienen que el Gobierno está en un momento muy crítico donde comenzaron a sonar las alarmas. Tiene que ver con que la gente está enojada. Pero también está enojada con Cristina. Creen que si la elección de polariza, al final, va a ser una competencia que ganará el que provoque menos enojo. Además hay que tener en cuenta que hay un importante segmento constituido por los antis, que no quieren a ninguno de los dos y buscan otra opción. Macri aún tiene chances si mejoran los números de la economía y se le deja de meterle la mano en el bolsillo a la gente. Si eso no ocurre, hasta podría perder y en primera vuelta. Desde el punto de vista de algunos politólogos, el único elemento novedoso que podría justificar la caída abrupta de imagen de este mes es, justamente, el anuncio de un nuevo aumento de tarifas. Sobre un año con una caída vertical del salario real, anunciar eso tal vez haya aumentado el malhumor social.

Macri se encuentra en un callejón sin salida. Si no se suben las tarifas, no se reduce el déficit fiscal, se debilita el acuerdo con el FMI y todo podría desmadrarse y llegar a acabar con la paz cambiaria de los mercados.
En los pasillos de la gobernación se sostiene que el desdoblamiento de la fecha de elecciones en el territorio bonaerense es cosa terminada.

Las últimas encuestas dejan entrever que si el Presidente va solo, la provincia de Buenos Aires la pierde. La necesidad que tiene de compartir boleta con Vidal es absoluta.
Macri y María Eugenia Vidal volvieron a mostrarse juntos. Esta vez en la reapertura de un hospital en Mar del Plata. Es el tercer acto de gestión que comparten en menos de una semana, encuentros que intentan saltar el debate en torno al desdoblamiento de las elecciones, que apelan a captar la confianza del electorado y a mostrarse unidos, pese a las internas que generó la propuesta.

Entre tantas especulaciones, hubo un hecho que le trajo tranquilidad al Gobierno: la reunión entre el Presidente y Elisa Carrió. La foto de ambos sonrientes es producto de la necesidad de Cambiemos de cerrar filas y no hacer más olas. La unidad de la coalición es una condición indispensable para poder enfrentar la elección con alguna chance de éxito. Se acordó allí que las disidencias de Carrió seguirán, ya que son las propias de una coalición y que su participación en la campaña será muy activa. A Lilita se la verá acompañar a los candidatos de Cambiemos en todo el país. Y junto a ella estará el ex vicejefe de Gabinete, Mario Quintana.
Y en este escenario, aparece un nombre que desvela tanto a opositores como a oficialistas, Se trata de Roberto Lavagna. El ex ministro de Economía ha elevado significativamente su actividad política y su posible candidatura ya no tiene la categoría de rumor. En Alternativa Federal el operativo clamor en favor de esa postulación crece como una bola de nieve. Es evidente que la economía, ya sea enferma o convaleciente, influirá en el voto y allí Lavagna podría hacer la diferencia. Pero para que el peronismo tenga un triunfo contundente, depende de la decisión de Cristina. Si ella da un paso al costado, simplificará el escenario para que se logre la unidad. .

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. A los que deseen consultar su blogs, hay que dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Carolina Bisgarra