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*Por Jorge Joury

Hasta el más incrédulo podía imaginar que el tratamiento de la reforma previsional en el Congreso, iba a terminar en medio de un verdadero infierno. El propio miércoles, las más de 200 mil personas que desbordaron la 9 de Julio, representaban el anticipo de que el descontento popular era muy fuerte.
Pero Cambiemos no escuchó el mensaje. Confiaba en que le daban los números. Y hasta en el bochornoso intento por dar quorum, tuvieron que apelar a la presencia de dos diputados que no habían jurado. Pretendían dibujar una realidad que no era. Pero la intentona fracasó. Ni siquiera los diputados peronistas que responden a los gobernadores, que habían arreglado con la Casa Rosada ayudar en el empujón, se bajaron del carro. Revisaron el manual del justicialismo y encontraron la respuesta en una histórica frase: “el peronismo acompaña hasta las puertas del cementerio, pero no entra”. Entendieron sobre la hora, que la condena que llovía de todos los frentes los acompañaría de por vida.
El Gobierno sabía que iba a haber provocadores. Y desplegó un verdadero ejército para disciplinar a la muchedumbre, repartiendo palos y gases para todo el mundo. No hizo otra cosa que desenterrar el recuerdo de las viejas postales color sepia de los años de la dictadura militar.
Mauricio Macri aceleró el tratamiento de la reforma previsional para evitar debatirla entre el 19 y el 20 de diciembre y esquivar, de tal modo, un clima de provocación y caos en una fecha tan simbólica, como la que terminó con Fernando de la Rúa saliendo en helicóptero de la Casa Rosada. Pero la apuesta le salió mal. La sociedad, la oposición y los medios no se guían por las especulaciones marketineras del laboratorio amarillo. Los aires de militarización en las narices del Congreso, que ensayó la ministra Patricia Bullrich, fue tomado como un gesto de soberbia y explotó todo.
Lo que quedó claro, es que Macri tiene la Gendarmería fácil. Representa un jugador clave de su relato. Cuando todos creíamos que después de la fortaleza política que le dieron las urnas después del 22 de octubre, el Presidente encararía camino de la madurez, quedó demostrado que aún adeuda una materia.
Frente al lastimoso escenario que se vio en las puertas de la casa de la democracia, como lo es el Congreso de la Nación, quedó patentizado que las fuerzas de seguridad se han convertido en el aliado que le falta al Presidente, para afrontar con mano dura el complejo de ingobernabilidad que suele afectar a los mandatarios que no lograron aún hegemonía político-institucional.
Macri podía haber esperado y abrir el juego para la discusión. Haberse ahorrado el lastimoso momento de mostrar insensibilidad, al querer clavar la daga en los bolsillos de los jubilados. La Casa Rosada no supo leer siquiera lo que le sugirieron hasta los propios medios más oficialistas, cuando advirtieron que la operación era muy riesgosa y tenía un costo muy alto.
Cuando las encuestas lo favorecían, señalándolo como el cambio y la puerta para abrir la esperanza, Macri patinó en su apuro por querer demostrar que si las cosas no se hacían como el pretendía, “el país explotaba”. Así lo advirtió ante la prensa.
Por estas horas, nadie duda que el sistema previsional está en terapia intensiva. No es para menos, porque de allí se auxilia al Tesoro y también sale el dinero para pagar a casi cuatro millones de personas que reciben la asignación universal por hijo. La falta de generación de empleo, es otro de los males que padece el sistema. No es un problema de Argentina. Pasa en todo el mundo, pero en la mayoría de los países se tomaron años para resolverlo. Pero la Argentina carece de un plan maestro y gasta más de lo que recauda.
Hay cientos de páginas que hablan de nuestro fracaso por hacerle caso a las recetas del FMI, pero nunca aprendemos la lección. Tampoco se sale del pozo con gendarmes y piedrazos.
En medio del clima tenso, Elisa Carrió, la menos convencida del proyecto de la Casa Rosada, fue la que apagó el fuego. En medio de los abucheos, bajó la persiana en Diputados al señalar que “en este clima de violencia no se puede hacer una sesión. No vamos a responder a la violencia con violencia”. Y luego echó algo de luz sobre una de las cuestiones más controvertidas del debate. “Va a haber compensación a los jubilados”, aclaró.
Por qué no lo dijeron antes, se podía haber debatido y nos hubiéramos ahorrado este bochorno.
La tensión que se vivió en Diputados este jueves y que dio inicio a un nuevo ciclo de protestas, plantea un escenario totalmente diferente al deseado por el Presidente. Macri esperaba para esta semana un cierre con la frutilla del postre y la madre de todas las reformas en la ganchera. Pero con lo acontecido, tiembla el pacto fiscal y los acuerdos con los gobernadores se deshilachan. Y hasta ponen en riesgo los 40.000 millones de pesos anuales adicionales que comenzará a recibir el gobierno bonaerense. Esa lluvia de dinero que María Eugenia Vidal espera para motorizar obras con miras a una reelección en 2019, dependen de una arquitectura financiera y tributaria cuya supervivencia dependía de la sesión que fracasó este jueves.
Significaba además, una directa señal para los mercados, luego de haber sido Macri anfitrión de la undécima cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio. Es de esperar, que el paréntesis sirva para la reflexión y que se pueda borrar la foto del escenario militarizado con diálogo y consenso. Si ese despliegue de carros hidrantes, gases y balas de goma es para demostrar los costos políticos que la administración Cambiemos está dispuesta a afrontar para avanzar con las reformas, el país entrará en una noche oscura. Y encima, si el Presidente saca la reforma a través de un decreto de necesidad y urgencia, como se rumorea, pondrá también en riesgo el pacto políticos con sus aliados del radicalismo y la Coalición Cívica. Elisa Carrió ya avisó que se puede averiar el barco.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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