Así lo aseguró el presidente de Francia, quien a su vez, admitió que las próximas horas «serán muy difíciles» pero aseguró que «lo peor fue salvado».

Se trata del templo gótico de 800 años que fue devorado en gran parte por las llamas.

El techo de la emblemática catedral fue reducido a cenizas durante el incendio: se desplomaron un campanario y la aguja que estaba emplazada en la intersección entre la nave principal y la transversal.

El mandatario francés, en ese sentido, prometió: «Esta catedral la reconstruiremos, todos juntos. Se lanzará una suscripción nacional, y más allá de nuestras fronteras. Reconstruiremos Notre Dame, porque es lo que los franceses esperan, lo que nuestra Historia merece, nuestro destino profundo».

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