La economía argentina concentra los peores pronósticos para el próximo año entre los mercados emergentes. La calificadora de riesgo Moody´s publicó un informe en el que anticipó un crecimiento más lento del PBI en las economías en vías de desarrollo en 2020 pero indicó que nuestro país será el único que estará en recesión.

«Si bien el riesgo de recesión es el centro de atención a nivel global, no esperamos que una recesión se materialice en ninguna de las principales economías de los mercados emergentes, salvo en Argentina», afirmó Gersan Zurita, vicepresidente de Moodys.

La calificadora espera una contracción del PBI argentino del 2,5% para el próximo año, por encima de la caída de 1,7% pronosticada también por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe semestral de perspectivas. Para el conjunto de emergentes, la agencia anticipa un crecimiento promedio de 4,5%, por debajo de años anteriores.

«Una prolongada crisis de la moneda local, condiciones financieras extremadamente ajustadas y una significativa incertidumbre política hundirán las perspectivas de crecimiento por el resto de 2019 y 2020, cuando Argentina enfrente todavía otro año de estanflación«, indicó Moodys.

La calificadora además advierte que las altas tasas de interés van a terminar por erosionar la deuda corporativa y los indicadores de liquidez el próximo año, y anticipa que los mercados financieros internacionales continuarán virtualmente cerrados para las empresas, al menos en los primeros meses, profundizando los riesgos de refinanciamiento para las compañías, especialmente aquellas endeudadas en dólares. Todo esto podría llevar a que muchos planes de inversión sean puestos en «stand by».

Sin referirse de forma directa a Alberto Fernández, Moodys alertó sobre la posibilidad de que el cambio de gobierno lleve a la implementación de políticas que den marcha atrás con el progreso alcanzado durante a última década y debiliten los marcos institucionales del país.

La OCDE también se manifestó ayer en el mismo sentido al advertir que la reversión de ciertas reformas estructurales destinadas a mejorar la productividad podría agravar la recesión y la frágil situación fiscal argentina.

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