El rumor que le quita el sueño a los dueños de la Argentina, es si Alberto Fernández en un caso extremo, podría ordenar algún impuesto extraordinario para que las diez más grandes fortunas de la Argentina hagan una contribución patriótica por única vez.

Según cálculos matemáticos, si ello ocurriera representaría unos 28.600 millones de pesos. Por poner un ejemplo, esa suma significa 143 veces lo que Sergio Massa dijo que ahorrará con la rebaja del 40% de las dietas legislativas que salió a ofrecer después del cacerolazo.

En esa dirección, el diputado nacional del Frente de Todos Máximo Kirchner presentará en las próximas horas un proyecto para establecer un impuesto extraordinario para aquellas personas que entraron en el último blanqueo de capitales. La iniciativa fue respaldada por el Presidente, quien de paso, rechazo la idea de bajar los salarios de la administración pública. Fernández consideró que tiene «más lógica» exigir un aporte a los que más ganaron o se beneficiaron «por el blanqueo después de defraudar al Estado y no pagar impuestos».

Otro tema que está bajo análisis, es el cacerolazo que brotó desde los balcones de los barrios porteños más coquetos, el Gobierno ve detrás de esa movida la mano negra de empresarios como Paolo Rocca, el señor Techint. Algunos lo interpretan como un pase de factura a la calificación de «miserables» que disparó Alberto Fernández en alusión directa hacia quienes despiden gente en medio de la emergencia, como lo hizo Rocca.
Otro dato que pegó por debajo de la linea de flotación del oficialismo y que despertó sospechas, es que Mirgor, la empresa creada por Macrì y que sigue a cargo de su «hermano del alma» Nicky Caputo, el miércoles último amenazó con despedir a sus 740 trabajadores si no le levantan la cuarentena.

Los sectores empresarios están preocupados porque las pérdidas que sufre el país por la emergencia sanitaria, representan entre quinientos y mil millones de dólares diarios. En la mirada de los economistas, las dudas son si la crisis se convertirá en estructural o en un shock pasajero. El actual «cisne negro» no tiene antecedentes y se desconoce aún su capacidad de daño. De aquí en más, todo indica que se irá escribiendo un nuevo capítulo para saber si se está al borde de un precipicio o si por el contrario, tras la pesadilla, se generará una ola de reactivación productiva.

Los que peinan más canas en crisis vividas a lo largo de la historia, sostienen que todo va a depender de cuan largo sea el aislamiento y de las medidas efectivas que adopten los gobiernos.

Estamos frente a una emergencia sanitaria que trae como furgón de cola la depresión del área económica a través del menor comercio entre países, caída de proyectos de inversión, perdidas millonarias en los mercados financieros y retracción del consumo. Pero lo más grave, es que se pone en juego la vida de miles de personas. Este peligro va más allá de la estabilidad del sistema económico: la sustentabilidad del planeta está en jaque. Como lo vengo sosteniendo en mis comentarios, esta crisis mundial replanteará para siempre la forma de vida de todos nosotros.

ALBOROTO EN LOS CASTILLOS DE LOS PODEROSOS

Mientras tanto, el mundo empresario observa con preocupación el curso de los acontecimientos y hace una lectura fina de los mensajes explosivos que llegan desde la vereda de la política. Un dato que preocupa en esos ámbitos, es que Alberto Fernández se está empoderando cada vez más, como coinciden las encuestas.

El Presidente acaba de tocar picos de popularidad inéditos incluso entre quienes votaron a Mauricio Macri. Y esta cuestión para el mundo de las finanzas y los negocios privados como los contratistas, los petroleros, los dueños de prepagas y hasta los banqueros, son balas que pican cerca de sus intereses y aumentan los riesgos de que el Estado venga por ellos y los fuerce a abrir sus billeteras para el caso de que el barco corra peligro de hundimiento.

LA PESADILLA DEL SEÑOR TECHINT

Algunos murmuran en las sombras que lo que le altera el torrente sanguíneo de personajes como Paolo Rocca y al resto del 1% de los dueños de la Argentina, es algo que hasta esta semana, Alberto Fernández no había mostrado la más mínima intención de hacer: financiar la guerra contra el Covid 19 apelando a una contribución económica especial de esos mega ricos.

No hay que olvidar que en el caso de Techint, la empresa declara una facturación anual de 23 mil millones de dólares y cuenta con 74.500 empleados en el mundo.

El mote de «miserables», el acto de fe moyanista del Sanatorio Antártida y el decreto que prohíbe los despidos fueron los primeros indicios de que esa posibilidad de pedir una «contribución especial y sin anestesia», está sobre la mesa y es una carta que el jefe de Estado tendría reservada para el caso extremo de que toquen fondo los recursos del Estado.


EN UN ESCENARIO DE GUERRA VALE TODO

Convengamos que esa jugada de AF no es una recomendación trasnochada que viene de los sectores de la izquierda. Es exactamente la teoría que propone Branko Milanovic, el economista serbo-estadounidense a quien el año pasado invitó el mismísimo Paolo Rocca a disertar en Buenos Aires, en el histórico edificio corporativo de la Organización Techint en el edificio Catalinas.

El experto en el estudio de la desigualdad y desarrollo, también profesor de la Universidad de Maryland y ex investigador del Banco Mundial, acaba de reflexionar que con el efecto demoledor del COVID-19 «se va a ensanchar la brecha tanto en términos de ingresos como de salud» y que «los pobres se van a ver mucho más afectados por esta crisis».

En la misma dirección se pronunció en nuestro país el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica, que alertó por una profundización en las inequiedades económicas, sociales y sanitarias en el país producto del impacto en la economía por el coronavirus, y anticipó un agravamiento en el aumento de la pobreza estructural.

«Esto es casi como un escenario de guerra y se pueden tomar decisiones de emergencia. Si mirás históricamente, durante las guerras hubo impuestos y gravámenes especiales que nunca se habían implementado», añadió Milanovic. «Son impuestos que pueden no durar para siempre, como cuando se cambia el esquema tributario. En principio ahí siempre hay negociaciones y se intercambian cosas. Pero con impuestos verdaderamente extraordinarios, se puede cobrar una tasa muy alta sobre los ingresos o sobre la riqueza, y eso va a ser una tasa por única vez, por este año por ejemplo», agregó.

EL ANTECEDENTE EISENHOWER

En Argentina, si se cobrara ese impuesto a los súper millonarios» como Rocca y un puñado de familias entre las que se destacan los Bulgheroni, los Galperín, los Eurnekian, los Brito y los Roemmers, se recaudarían al menos 28.600 millones de pesos. Esa suma, como señalé al principio del comentario, representa 143 veces lo que Sergio Massa dijo que ahorrará con la rebaja del 40% de las dietas legislativas que salió a ofrecer después del cacerolazo.

El cálculo surge suponiendo que cada uno de estos holding tiene en promedio U$S 1.500 millones (la tercera parte de lo que atesoran los Rocca) y sin contar lo que la «Warren Tax» podría recaudar entre los cerca de mil poseedores de fortunas superiores a los 50 millones de dólares.
Según datos que surgen del Anuario Estadístico 2017 de la AFIP, el 1% más rico de la Argentina declara activos por US$ 89.252 millones en el capítulo Bienes Personales. El 74% de esa riqueza se encuentra en el exterior, por lo que además de obligar a sus dueños a tributar habría que asegurarse de que la trajeran para hacerlo. Pero más del 60% está en títulos, acciones y depósitos, lo cual facilitaría la liquidez de la repatriación.

Es una contribución patriótica que en su momento pidieron otros conservadores, como Eisenhower, pero que la patria contratista difícilmente tenga ganas de hacer. Milanovic sostuvo que frente a una crisis de esta magnitud, «los ricos deberían darse cuenta de que no solo están pagando para compensar a los pobres por los ingresos que pierden, sino que también están pagando para evitar un colapso social que provocaría el derrumbe del castillo que los tiene en la cima».

Nadie se anima a decir que la teoría Milanovic que involucra a las grandes fortunas se haga realidad en la Argentina, pero el rumor recorre los despachos de la Casa Rosada. Cuando el río suena…

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

Rodrigo Gauna