Las empresas de transporte público de larga distancia encendieron las alarmas a raíz de la cuarentena obligatoria por el coronavirus. La paralización del servicio en todo el país desde el 20 de marzo pone en serio riesgo el pago de haberes de más de 100 compañías que emplean a 16.600 personas de manera directa y a más de 20 mil contando al personal que trabaja en las terminales, boleterías y en el sector de encomiendas.

Con la cuarentena se prohibió el transporte interprovincial -además de que provincias como San Luis y La Pampa cerraron sus límites- y los 3600 micros que hay en el país que representan un 75% del total del transporte de larga distancia quedaron parados. Sólo fueron utilizados para la repatriación ordenada por el Ejecutivo.

«No es un sector preparado para parar, nuestro temor es que alguna empresa no llegue a arrancar cuando se levante la cuarentena», dijo Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de micros de Larga Distancia.

«Los ómnibus de larga distancia se enfrentan a un déficit de más de 3.000 millones de pesos mensuales», indicó y agregó que «las empresas nos dicen que no tienen plata para los sueldos», por lo que los empleados están cobrando el 30 ó 40 por ciento del salario.

El sector está tramitando un Programa de Recuperación Productiva(Repro) para el mes de abril, pero como las empresas tienen en promedio más de 60 empleados, cada uno cobraría alrededor de 10 mil pesos cuando el salario básico de los choferes es de 62 mil pesos.

Gaona explicó que por eso le pidieron al ministro de Transporte, Mario Meoni, que se declare la emergencia económica para el sector.

Liliana Lopez