Agustín Simone, expresó que el diálogo con las empresas distribuidoras de energía eléctrica «es muy bueno», y que junto con ellas se adoptó la decisión «de no aumentar por seis meses la luz porque nos parecía que la situación económica no estaba como para una suba de tarifas».

El ministro de Infraestructura bonaerense, aseveró que «la tarifa eléctrica tiene que ser algo que la gente pueda pagar», y recordó que «en 2016 y 2017 hubo aumentos muy duros».

«Tras perder las elecciones, el gobierno de María Eugenia Vidal autorizó un aumento del 25% para el 1 de enero. Nosotros lo frenamos por 180 días, en los que vamos a analizar qué es lo que se hizo, avanzar en sistemas de control y a partir de ahí buscar una solución que sea viable», expresó.

Luego manifestó que las compañías distribuidoras de energía eléctrica Edelap, Edea, Eden y Edes afirman necesitar el aumento «para poder invertir», pero aclaró que el gobierno desea corroborar primero si ello «es real o no».

«La tarifa tiene que ser algo que la gente pueda pagar. Si no, no le sirve a las empresas ni a nosotros. En base a una tarifa que sea factible de pagar por el usuario, veremos cuáles son las inversiones que se pueden hacer y que las empresas las cumplan», expuso.

Para Simone, «la principal falta fue del Estado en no controlar a las empresas», mencionó que éstas «dicen que invirtieron», pero expresó que «no hay un esquema de control que permita saber si se hicieron en tiempo y forma, cuál es el avance físico de la obra, o una distinción real entre lo que es mantenimiento e inversión».

«Cuando terminemos el relevamiento de las inversiones que se hicieron sabremos si las empresas cumplieron o no con lo tenían comprometido hacer», prosiguió Simone.

Sostuvo que «lo que no puede ser es que en un monopolio regulado no haya control y regulación», y concluyó: «en 180 días veremos qué encontramos y cómo buscamos algo viable para el usuario».

LF