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Las mujeres reciben en promedio un ingreso inferior que los hombres en todos los segmentos ocupacionales y la proporción en situación laboral informal es del 53,7%.

El mercado laboral ha sido siempre desigual para la mujer en América Latina, quien tradicionalmente quedó limitada a labores consideradas femeninas.
Esta situación comenzó a cambiar drásticamente en los albores del siglo XXI, cuando los estudios de género, junto con la irrupción de las redes sociales, comenzaron a visibilizar el problema.
Además, las oportunidades que brinda el trabajo online forzaron una tendencia que, de mantenerse, logrará revertir las antiguas prácticas.
Estamos cerca de finalizar la segunda década del siglo XXI, pero quedan aún diferencias importantes en relación a los beneficios laborales entre hombres y mujeres.
Respaldando esta afirmación, un informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que el desempleo para las mujeres equivale a 1,4 veces la tasa de desempleo en hombres.
No sólo eso, las mujeres reciben en promedio un ingreso inferior, en todos los segmentos ocupacionales y, en paralelo, la proporción de mujeres en situación laboral informal es del 53,7%.
Según un estudio realizado por Workana, sobre una base de 5.000 usuarios y usuarias latinoamericanos, el 84% de los hombres en la región cree que las mujeres están en igualdad de condiciones laborales y que pueden lograr la independencia económica o al menos alcanzar el mismo desarrollo profesional que ellos, con el mismo esfuerzo y en un mismo pie de igualdad socioeconómica.
Sin embargo, al analizar los datos brindados por los participantes de ambos géneros surge una información interesante, y que desmiente esa percepción masculina, el 10% de los hombres encuestados declaró tener ingresos de entre USD 2000 y USD 4000, mientras que sólo el 4% de las mujeres encuestadas declaró el mismo nivel.
Teniendo en cuenta también que tan sólo el 9% de las grandes empresas son dirigidas por mujeres, y que apenas en el 21% de las empresas ubicadas en América Latina hay mujeres con cargos gerenciales, queda expuesto que, al menos a nivel de ingreso y realizando las mismas tareas, estando igualmente preparadas y capacitadas que sus pares masculinos, existe una desventaja.
Otros problemas importantes, visibilizados por la encuesta, son el nivel de acoso y menosprecio en el ámbito laboral.
El 74% de las mujeres encuestadas sufrió algún tipo de acoso laboral, un 58% se sintió menospreciada por ser mujer y cerca de un 60% vivió situaciones en las que le explicaron cosas obvias como si no fuera suficientemente inteligente para entender.
Cuando este cúmulo de datos e información se contrasta con el nivel de preparación de las encuestadas, se visibiliza completamente el nivel de desigualdad en el acceso tanto a los puestos laborales tradicionales como a los niveles de ingreso, en comparación con sus colegas masculinos.
El 52% de las encuestadas egresó de la universidad, un 18% tiene un posgrado y el 21% cuenta con estudios terciarios. Además, un 18% trabaja como freelancer de tiempo completo y la mitad (9%) son emprendedoras, es decir que poseen algún tipo de emprendimiento que genera empleo.
El auge de las nuevas tecnologías ha permitido una mayor difusión de las problemáticas sociales, los dispositivos móviles con internet otorgan una cámara, un micrófono y la posibilidad de llegar a millones de personas. Además, estas nuevas tecnologías han abierto una serie de oportunidades para emprender y trabajar.
La denominada economía de internet genera nuevas necesidades para ser satisfechas y posibilidades para emprender. Asimismo, las barreras de entrada se reducen, ya que no es necesaria una gran inversión para empezar. Por ejemplo, no es obligatorio tener una oficina, gracias a la aparición de los espacios de co-working y del trabajo remoto (home office), tampoco es necesario empezar con grandes costos fijos en personal ya que el freelancing ofrece profesionales de calidad que trabajan por proyecto, ni se necesita invertir una fortuna para publicitar el naciente producto gracias a las redes sociales, los buscadores y el marketing digital.
El trabajo independiente y remoto, el freelancing, también impulsa la creación de nuevas profesiones y habilidades que emergen con las nuevas tecnologías. Las plataformas de freelancing ofrecen diariamente proyectos (trabajos freelance) con clientes de todo el mundo y para ser realizados por profesionales desde cualquier lugar, el freelancing ofrece autonomía (de tiempos y roles) y otra forma de vivir.
La mejora de las condiciones laborales para las mujeres es también una mejora para los hombres, dado que la discusión no pasa por qué es para uno y qué es para el otro, sino por tratar de mejorar las condiciones generales y tener un acceso equitativo para todos. Después de todo, a medida que el emprendimiento y el trabajo independiente sean más accesibles y con mejores condiciones, el trabajo en relación de dependencia también será forzado a mejorar.

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