El 9 de julio evoca la jornada en que un grupo de representantes de las Provincias Unidas confirmó en una declaración su intención de poner fin a siglos de dominio colonial español.

La declaración de la independencia fue un acto soberano y colectivo. El histórico Congreso de Tucumán reunió a los referentes, que sesionaron y debatieron día a día para proyectar una nueva nación. Allí se trazaron los primeros lineamientos de lo que luego sería la Argentina.

“Cuando nos enseñan la historia, nos enseñan fechas, nombres y no nos hablan sobre seguir los proyectos políticos. En 1810 no hay ninguna palabra que tenga que ver con la Independencia en la declaración que se da”, expresó el historiador Pacho O’Donnell en diálogo con la 97.7.

En la misma línea, señaló que “el proyecto era derribar al Virrey y algunos de los integrantes de la junta eran, por ejemplo, comerciantes españoles cuya intención estaba muy lejos de independizar el Río de La Plata de España sino que lo querían era que se abriera el comercio a Inglaterra, es decir, que se terminara con el monopolio comercial con España”.

Por otro lado, O’Donell hizo referencia a “otra historia” de la Independencia: “la historia liberal no la ha tenido en cuenta porque ha sido un hecho federal. A Tucumán concurrieron las provincias del Oeste, las andinas. Al otro Congreso de Concepción del Uruguay, fueron las provincias del Este. Hay una especie e ímpetu independentista que se da en todas las provincias y que se manifiesta casi simultáneamente”.

José de San Martín

En toda la gesta independentista, quizás la figura más grande sin dudas ha sido San Martín, un personaje extraordinario. Sabemos que cruzó los Andes, que libró batallas, pero no sabemos qué pensaba. La historia liberal lo muestra como el campeón pero nos los da mutilado de ideas porque fue un hombre enfrentado con el liberalismo unitario de porteñista. Los restos de San Martín recién son devueltos a su patria 30 años después de su muerte. En Buenos Aires tiene una relación muy mala con el gobierno porteño.

San Martín era un hombre de ideas. Cuando se junta con Bolívar, los dos muestran sus proyectos. Básicamente lo que inquietaba a los dos es cómo hacer para que las revoluciones independentistas no se destruyeran en los conflictos internos. Además San Martín tenía una proximidad con los federales. Era un hombre con un profundo sentido nacional lo que no era frecuente en una época en que la nación todavía estaba en construcción.

Actualidad:

La Argentina es un territorio en disputa, objeto de la codicia ajena lo cual es nuestro destino trágico.

Melisa Delgado Niglia