Por Jorge Joury

No se puede negar que Cristina Kirchner es un animal político. Siempre sorprende con sus movimientos. Precisamente ayer demostró que tiene los reflejos intactos. Para los observadores, no es coincidencia que a dos días del triunfo aplastante de Juan Schiaretti en Córdoba, la ex Presidenta apareció por sorpresa en una cumbre del PJ y dejó un mensaje claro: esta vez jugará con el sello del peronismo.

En una suerte de jugada para blindar el partido y mantener a la tropa a raya. Hacía 11 años que CFK no pisaba la sede del PJ.Hasta ayer a la tarde se había mantenido bajo un cerrado mutismo su presencia en la reunión habitual de la Mesa de Acción Política del partido. Pero de pronto todo se alteró con la noticia de la posible visita de Cristina, que quedó confirmada cuando Oscar Parrilli aterrizó en el lugar. Poco tiempo después hizo su arribo la ex Presidenta, que no bajó del auto y entró ala sede de la calle Matheu, en medio de un operativo de seguridad desplegado por militantes de La Cámpora. 

Hay que decir que Cristina sorprendió a todos. Ni Hugo Moyano, Daniel Scioli, Fernando Gray, Gildo Insfrán o Rosana Bertone esperaban su presencia en el encuentro de la mesa de acción política del Partido Justicialista, en la sede nacional de la calle Matheu. Sólo Alberto Fernández, Oscar Parrilli y el neo camporista Eduardo “Wado” de Pedro estaban al tanto de la jugada. “Hoy estoy acá con ustedes porque el fecha 14 mayo es una fecha muy importante. En 2008 Néstor asumía como presidente del Partido Justicialista Nacional en la cancha de Almagro. Muchos de nosotros estábamos allí con él hace 11 años y hoy volvemos a estar juntos”, fue la efemérides de Cristina para contextualizar su aparición sorpresa en la sede del PJ. 

Cristina permaneció allí durante una hora y media y habló a los concurrentes durante 20 minutos donde hubo un silencio total. Hay quienes aseguran que los gobernadores, intendentes y dirigentes peronistas que la escucharon se fueron con la sensación de que será candidata. No obstante, se ofreció a estar «en el lugar que sea» para conformar una gran coalición contra Mauricio Macri. Lejos de deponer su candidatura, muchos interpretaron esa frase como un guiño para salir a pedirle que juegue. Lo hizo el anfitrión José Luis Gioja, que salió de la cumbre diciendo que la quiere en la boleta.

Lo cierto es que después de la presentación del libro y colocarse nuevamente en el centro de la escena, ya era vox populi el discurso de conformar un «gran frente patriótico» contra Macri. A dos días del triunfo histórico de Schiaretti, es evidente que Cristina salió a marcarle la cancha al espacio de los gobernadores y mostrar al PJ Nacional encolumnado detrás de su figura, en un movimiento rápido que también busca contener posibles fugas.

Para los analistas, el mensaje fue mostrar que las puertas «están abiertas» para agrandar el espacio contra Macri. Sin embargo, el metamensaje fue elocuente, porque Cristina no pisaba el PJ desde hace 11 años y lo que hizo fue intentar mostrarse como jefa del peronismo nacional.

El rumor de que iría al PJ corría desde hace días pero se guardó el mayor de los secretos a la prensa. Desde el PJ se encargaron de asegurarse que no faltaran gobernadores, como los habituales Gildo Insfrán (Formosa), y Lucia Corpacci (Catamarca), además de la reciente incorporación, Rosana Bertone (Tierra del Fuego). También se observó la presencia de figuras como Daniel Scioli, Agustín Rossi y Felipe Solá, junto a los bonaerenses Gustavo Menéndez (Merlo), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y el tándem matancero que componen Verónica Magario y Fernando Espinoza.

Con la presencia del dirigente camionero Hugo Moyano se coronó la foto con la que Cristina buscó mostrar su poder, en una reacción inmediata para obturar cualquier posibilidad de que crezca una tercera vía atada al triunfo de SchiarettI, hoy legitimado por la mayoría de los gobernadores, que en off y en on se encargan de posicionarlo en el primer lugar. 

«Esta movida y aísla lo de Córdoba», dijo un dirigente cercano a CFK. La operación de Cristina fue hábil. Se apuró a sacarle el discurso peronista, el sello y la foto al cordobés, que precisamente hace pocas horas se encargó de pedir que Roberto Lavagna vaya a primarias y avisó: «No soy el dueño de Alternativa Federal».

Desde el kirchnerismo confirmaron que Cristina hará «la ecuación inversa de 2017». En ese momento, se fue del PJ para no competir contra Florencio Randazzo en una interna y le dio luz a Unidad Ciudadana. «Ahora toma Unidad Ciudadana y la mete adentro del PJ, en un mensaje a todos los peronistas que oscilan, para que se definan.

Los minutos que Cristina estuvo dentro del PJ, su discurso ocupó el centro de la escena. Cuando se paró y salió del salón donde estaban reunidos, el que tomó la palabra fue Alberto Fernández, su mano derecha en este nuevo tiempo, y pidió convocar a los gobernadores peronista y, en especial, a Sergio Massa. El pedido fue explícito y generó consenso entre los presentes.Dentro del kirchnerismo consideran que el único dirigente capaz de sumarse a un armado nacional es el ex intendente de Tigre. Por eso las conversaciones entre Unidad Ciudadana y el Frente Renovador se mantienen activas.

El objetivo en el corto plazo es lograr un acuerdo con Massa y terminar de cerrar un frente electoral antes del 12 de junio, día en que deben presentarse la conformación de alianzas frente a la justicia electoral. Una vez finalizada la reunión, el PJ se encargó de difundir las fotos de la reunión para visibilizar lo que pasó puertas adentro.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónicoesjorgejoury@gmail.com. Para consultar su blogs, recurrir al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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