Por Esteban Tancoff

En pleno apogeo del absolutismo monárquico el rey de Francia dijo “El Estado soy yo”, significaba que estaba por encima de la ley, no era para menos, en aquellos años los reyes eran los representantes de Dios en la tierra.

Ha pasado mucha agua bajo el puente, mas bien siglos diríamos, pero sin embargo, a pesar del cambio al sistema republicano y democrático, los jefes de Estado no pueden desprenderse del pensamiento silencioso que desde el fondo de la psique le susurra “El Estado soy yo”.

Los franceses han hecho del funcionamiento del estado republicano un desafío para mejorarlo (no quieren que se repita otra toma de la Bastilla), hace 30 años decidieron mejorar el funcionamiento de los procesos de decisión, métodos de evaluación de los resultados del ejercicio publico y sistemas de administración de personal, para esta reforma de su Estado consultaron con las autoridades y expertos de tres países; Japón, Suecia y EEUU, tres culturas diferentes dentro de occidente que les permitiera reconocer cuales son los problemas comunes y como intentaron resolverlos para extenderlos y aplicarlos a Francia.

La coincidencia sorprendente entro estos tres estados estaba referida al carácter central de la crisis de gestión de los gobiernos y la necesaria reforma del Estado que contemplara la creación de una dependencia nacional de Administración, coordinación y evaluación del sistema administrativo.

En nuestro país la “reforma del Estado” se realiza en cada oportunidad en la que asume un nuevo Presidente, por supuesto no es el resultado de un proceso de investigación y evaluación de su funcionamiento, es simplemente el ejercicio del concepto “El Estado soy yo”.

En 1971, el General Perón le solicitó a Moises Ikonicoff, quien fuera expositor en Elsinsky durante la realización del Congreso Mundial de la Paz y docente del prestigioso Instituto Económico Social de París, para que participara en la creación de un instituto de gobierno similar a la Escuela Nacional de Administración de Francia-ENA- Así nació el INAP Instituto Nacional de Administración Publica. Posteriormente Menem lo convoca, aunque solo lo hace para prestigiar su gestión antes que generar un espacio de dialogo para el planeamiento con todos los sectores sociales del país.

Argentina sigue sin rumbo en su política de administración de los recursos del Estado, desconoce el valor de la investigación científica y la capacidad de nuestros profesionales para absorber nuevas tecnologías y también transmitir esas capacidades para mejorar la gestión de las instituciones publicas.

Moises Ikonicoff se retiró de la función pública diciendo “la política dejó de ser un proyecto colectivo para transformarse en algo totalmente individualista”….quizá pueda entenderse como un gesto de ironía, dedicarse al teatro de revistas junto a Silvia Suller.

LF