*Por Jorge Joury

En algunas de mis columnas anteriores deslicé la posibilidad de que Cristina Kirchner pudiera dar un paso al costado y facilitar un armado sólido de todo el peronismo. Esa hipótesis, que me fue comentada por Eduardo Fidanza, director de Poliarquía, se ha renovado. Hoy cada vez son más los que en el círculo íntimo de la ex presidenta creen que es la mejor opción, pero no lo dirán el voz alta para para no bajarle el precio. Es más, hasta se rumorea de un renunciamiento al estilo Evita. Hay observadores que ven la jugada como una táctica electoral inesperada para el Gobierno, que sueña con polarizar con ella.

Significa que CFK llegó a la conclusión que esta movida le facilita seguir operando en el armado de listas de unidad en las provincias, como sucede en San Juan, Entre Ríos y Santa Fe. La idea del “renunciamiento” además le permite presentarse hacia adentro y fuera del peronismo como una voz conciliadora, desprendida de intereses personales, bregando por la unidad de las fuerzas «populares y progresistas». Y le facilita retomar diálogos con quienes, hasta hace poco, parecía irreconciliable. Ya lo hizo con ex urticantes críticos suyos como Hugo Moyano, Juan Grabois, Alberto Fernández y Felipe Solá. La idea de bajarse es una estrategia.

Puede suceder, pero en tanto le da espacio para operar políticamente con solidez y no mostrarse desguarnecida frente a los vientos inclementes de Comodoro Py. El último acercamiento de la ex presidenta fue con Duhalde. Lo llamó tras la operación que sufrió en la espalda y que todavía lo tiene convaleciente. Es probable que ambos se reúnan en las próximas semanas. Duhalde, de buen olfato político, es el fogonero original de la candidatura de Roberto Lavagna y es de suponer igual que ese gesto de Cristina tendría alguna intencionalidad política.

De hecho, desde el kirchnerismo venían intentando, sin éxito, aproximarse a su ex ministro. Quieren contarle lo que murmuran en privado: ella estaría dispuesta a un renunciamiento histórico, ve con buenos ojos la candidatura de Lavagna y solo tiene una condición: ser tratada “con la consideración que merece quien fue dos veces presidenta de la Nación”.
Hay que tomar nota también que en cada reunión que mantiene con dirigentes, la ex presidenta repite que el objetivo es ganarle a Macri. En ese mensaje, muchos creen leer que está dispuesta a no presentarse si hay otro candidato que asegure un triunfo.

Es evidente que el rumor de un posible paso a costado de CFK ha reactivado al peronismo. Hay quienes se entusiasman en afirmar que en San Juan, durante la Fiesta del Sol, se dio un gran paso hacia el armado de un gran frente opositor que incluye a Roberto Lavagna como cabecera de playa. El ex ministro de Economía no es aún candidato oficialmente instalado. Pero se mueve como si lo fuera. Viajó 1.125 kilómetros, para con el gobernador Sergio Uñac como anfitrión, ponerle el cuerpo a un episodio que huele a ensayo presidencial.

Lavagna criticó al gobierno y pidió salir del ajuste, ir hacia un modelo productivo y buscar un «consenso» opositor. Lo escucharon, expectantes, gobernadores, intendentes y candidatos, peronistas y no peronistas.
Fueron tres escalas: una charla abierta, un almuerzo con ochenta dirigentes de todo el país y, al atardecer, una reunión con media docena de gobernadores. Lavagna no dice nada pero sus movimientos alientan la hipótesis de que tiene decidido ser candidato. «Podemos empezar a vivir un momento de paz , orden y justicia social» arengó y, casi en un ensayo de eslogan, dijo: «Hay que erradicar la palabra ajuste y empezar el camino del crecimiento».

Hasta su mini raid sanjuanino, solo había tenido sentadas privadas y mano a mano: con Miguel Angel Pichetto, Miguel Lifschitz o Sergio Massa, entre otros, pero ningún despliegue público y tumultuoso.
Con la Fiesta del Sol como entorno, Uñac juntó a figuras de los diversos PJ, a socialistas y radicales, y puso en el centro de la escena a Lavagna. De esa manera, el sanjuanino, que va por su reelección sacó chapa de articulador.

El ex ministro, manda mensajes por elevación. Invocó una metáfora gastronómica en clave política: «Con las mismos ingredientes, se puede hacer una tortilla o un revuelto Gramajo: uno está amalgamada y prolija, lo otro no se sabe qué es», repite.

Es su forma de plantear que en Alternativa Federal, espacio al que quiere sumar no peronistas, vaya a la PASO con un candidato único: «No me refiero a mí, a quien sea», aclara el ex ministro .
Su aparición por goteo, genera cada vez más preocupación en la Casa Rosada . El planteo de evitar la PASO tiene el «no» de Massa, con quien se vio el viernes, y Juan Manuel Urtubey, a quien se cruzó en San Juan.

Cerca del ex ministro teorizan que la candidatura de Lavagna sería una «salida elegante» para Massa.Le sirve para dar un paso al costado y evitar otra derrota electoral. «Roberto espera ese gesto de Sergio», arriesgan en el entorno del ex ministro. Es más, les gustaría ver a Massa compitiendo por la gobernación con María Eugenia Vidal, ya que observan un acentuado malhumor con el oficialismo a través de las encuestas que se conocen del Gran Buenos Aires. Entre Massa y Lavagna hoy suman más de 30 puntos y es una opsición con franca posibilidad de crecimiento si se oficializa.

El espíritu que Uñac y Lavagna enarbolaron en San Juan fue atizar la unidad de la oposición, incluso el kirchnerismo que estuvo representado por Agustín Rossi y Anabel Fernández Sagasti, además de alcaldes del PJ bonaerense con terminal en el Instituto Patria.

Verónica Magario, el tigrense Julio Zamora, del Frente Renovador, Gustavo Menéndez (Merlo), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Leo Nardini (Malvinas), animaron ese contingente.
«No podemos permitirnos ir separados», agitó Lucía Corpacci, que estira la incógnita sobre si irá por su reelección en Catamarca mientras que Gerardo Zamora, declarándose radical, le pidió a PJ que «haga peronismo».

Así y todo, el ex ministro escucha voces que dicen que sus chances mejoran si Mauricio Macri y Cristina Kirchner son candidatos. Es la mirada de los que entienden que Lavagna es el remedio contra la polarización. Quizá por eso, hablan de que la definición pública será en mayo.

En el escueto cierre de un almuerzo, Lavagna pareció más un futuro presidente que un candidato: «Hay que pensar en la gestión», dijo.

Roberto Lavagna también estuvo el jueves pasado ante un grupo empresarios en Recoleta. Fue en un coqueto lugar sobre la avenida Alvear. «Soy candidato», dijo a los 15 presentes. También deslizó que el senador Pichetto sería quien lo acompañe en la fórmula. «En 2017 me iba a retirar de la política hasta que aparecí en una encuesta en el segundo lugar en imagen, detrás de María Eugenia Vidal», confesó Lavagna. Luego consultó a Sergio Berensztein, autor de esa encuesta.

Lavagna señaló que :»El error de Macri es haber negociado con gobernadores y no con dirigentes de la oposición; además de que habla siempre de ajuste y ajuste», concluyó.

La pregunta ahora es si podrá Lavagna llegar a la Casa Rosada. Entre los consultores más experimentados hay bastantes coincidencias sobre las virtudes del candidato. Se basa en que la principal preocupación de la sociedad es la economía. Lavagna es un economista de primera. Y quienes recuerdan su gestión valoran mucho el trabajo que hizo en el 2002 y la negociación por la deuda externa. Su carrera está limpia. No tiene denuncias de corrupción en su contra. Se fue del gobierno de Kirchner denunciando la cartelización de la obra pública. Es uno de los dirigentes con mejor imagen, junto a María Eugenia Vidal y Martín Lousteau. Y uno de los menos rechazados. Representa un amplio abanico, ya que puede ser votado por radicales, peronistas y socialistas. Y responde a la demanda de un sector social muy numeroso que está cansado de la grieta entre el pasado y el presente. Además, tiene una ventaja si llega a la segunda vuelta. En caso de competir contra Macri, tendrá gran parte de los votos kirchneristas. Su principal desafío es llegar al ballotaje. Después todo, le sería más fácil.

A seis meses de las PASO, las encuestas muestran un retroceso simultáneo de Cambiemos y el kirchnerismo, y un crecimiento del espacio peronista con la inclusión de Lavagna entre los precandidatos peronistas. Los candidatos de Cambiemos (Macri, Vidal y Carrió) cosecharon en conjunto una adhesión del 32%, 3 puntos menos que el mes anterior. Mientras que el kirchneristmo reunió el 28%, contra el 30% de la medición anterior. Los candidatos del peronismo Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna, alcanzan juntos un 24%, 5 puntos más que en la encuesta previa. Lavagna individualmente es mencionado por el 9%, obteniendo ese apoyo en parte por votantes que antes mencionaban a Massa o Urtubey, pero restándole también una porción de apoyo a los candidatos de Cambiemos e incluso del kirchnerismo.

Los politólogos señalan que si la semana que viene fueran las PASO, Macri lideraría un espacio que tendría el 32%, Cristina, uno del 28% y Lavagna o Massa uno del 24%. Hace dos meses los candidatos de Cambiemos sumaban 40%, los del kirchnerismo, 30% y los del peronismo alternativo, sin Lavagna, 19%. En enero, Cambiemos había caído al 35% y todo lo demás se mantenía igual. La tibia insinuación de Lavagna modificó ese panorama y colocó por primera vez a la avenida del medio en una posición competitiva. Fue, apenas, un amague. ¿Qué pasaría si su candidatura se consolida como un proyecto concreto?.

La cumbre opositora sanjuanina por ahora no tiene el correlato de una segunda parte. Mientras tanto, todos ponen los ojos en el posible encuentro entre Duhalde y Cristina. La idea de un gobierno de unidad nacional ha comenzado a germinar en el seno del peronismo y eso no es poco.

La posibilidad de que surja una alternativa a la trampa que tienden Macri y Cristina depende, en principio, de la sociedad que, hasta ahora, eligió ese laberinto. Y, en segundo lugar, de un personaje sigiloso como Roberto Lavagna que parece que tiene ganas de subirse a la cubierta del Titanic. La pregunta es si : ¿Atrapará a quienes rechazan a Macri y a Cristina?. ¿Tiene el fuego sagrado de los líderes?. Una gran franja del electorado quiere un cambio. Y aunque Lavagna no es mago, su presencia obliga a renovar esperanzas.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la Universidad Nacional de La Plata . Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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