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*Por Jorge Joury

Las quejas de la gente por la inflación y el dinero que no alcanza resuenan por todos los rincones. Es como un virus maligno que está enfermando a todos. La paciencia de la sociedad por ahora es el dato saliente de la crisis. Pero muchos se preguntan: ¿Hasta cuando el Gobierno tirará de la cuerda?. Macri acaricia la normalización financiera, pero sigue cayendo en las encuestas y debe hacer frente al costo del impacto en la economía real. Lo angustiante es que no hay fecha para la finalización de la malaria. Los especialistas sostienen que vienen como mínimo 12 meses de fuerte caída en la actividad. Las connotaciones políticas y sociales del acuerdo con el FMI y el Plan Sequía que se ha implementado para contener al dólar pueden llevar a un camino sin retorno. También es una incógnita la tasa de interés en pesos de equilibrio ahora que el Banco Central sólo fija la base monetaria. Las dudas son : ¿Se viene una hiper tasa?. Ni hablar del equilibrio del tipo de cambio ahora que se sabe que las bandas de flotación o “zona liberada”‘ entre 34 y 44 pesos son blandas y fácilmente de perforar si no florece la confianza.
El Banco Central puso de moda un nuevo anabólico, la fábrica de las Leliq, subiendo a estas letras al 74%. De esa manera absorbió cerca de 110 mil millones de pesos del mercado. El organismo había retirado otros 53 mil millones de pesos el martes y 71 mil millones el lunes. Estas letras de corto plazo usadas para retirar los pesos de los bancos adelantan problemas de consistencia macroeconómica para los próximos meses y pueden generar un colapso en la economía.
El stock de deuda ya se ubica en torno de 500 mil millones de pesos y se pagan por día casi mil millones en intereses. El Central le cambió el nombre pero el nivel de exposición financiera generado con las Lebac empieza a replicarse ahora con estas letras, en las que únicamente puede invertir la banca.
El problema de esta nueva estrella de la timba financiera es para el Banco Central, ya que no puede seguir renovando permanentemente esta deuda sin un grave deterioro de su patrimonio. Si no lo hace, vuelve a exponerse a nuevos escenarios de crisis y corrida cambiaria.
Conviene explicar como funciona el instrumento de las Leliq, para visualizar el riesgo que se corre en la economía. Se trata de letras de liquidez del Banco Central, que éste le “vende” a los bancos a cambio de que entreguen el dinero de sus clientes que tienen en depósito. Es plata que el Banco Central recibe y “esteriliza”, es decir, que ya no vuelve al mercado. ¿Para qué se aplica esta fórmula? Porque sacando esa masa de circulación, no se va a destinar a la compra de dólares ni a pagar precios más caros por bienes y servicios. Se trata de una alquimia del monetarismo para secar la plaza y acabar con la corrida hacia el dólar y con la inflación, todo al mismo tiempo. Muchos se preguntan : ¿Y si falla?. Estaríamos en medio de un verdadero incendio.
Para mantener prendida y funcionando la aspiradora de pesos, mientras las tensiones siguen traccionando a los inversores y ahorristas hacia el dólar, el Banco Central está obligado a ofrecer una tasa muy seductora. Los operadores del programa de absorción de dinero, esta vez, son los bancos. Son los únicos que pueden suscribir las llamadas Leliq. Por los caudales que ofrecen a cambio, el BCRA les pagó el lunes pasado hasta 72 %, el martes subió la tasa máxima a 73 y el miércoles, a 74.
Hasta el economista cercano al Gobierno, Carlos Melconián, dijo que “vienen doce meses de dura recesión” y advirtió que con las Leliq “están criando un primo hermano del monstruo”, en clara alusión al impacto que provocaron las Lebac. También Juan Carlos De Pablo sumó artillería pesada: “no se puede mantener durante mucho tiempo una tasa tan estrafalaria porque haría explotar el sistema financiero”.
Para la economía, la de la producción y el comercio, la del consumo, el impacto es demoledor. Subieron todas las tasas activas (las que cobran los bancos): las de préstamos, las que se pagan por descubiertos en cuenta, las de las tarjetas de crédito, todas a niveles del 85 al 100%. Imposibles de pagar, salvo a cambio de una pérdida patrimonial significativa.
Frente a este cuadro de situación las alarmas se han empezado a encender. Si el plan monetarista no logra resultados en pocas semanas, como la estabilización del valor del dólar y los precios de la economía, el impacto en términos de recesión generalizada será explosivo, en tanto se estire la vigencia de altas tasas. Los efectos son directos: Caída de ventas, de consumo, de producción, de empleo, aumento de la pobreza. ¿Qué hacer?. No queda otra que implorar al cielo que el plan funcione para no morir en el intento.
Desde diversos sectores de la oposición se tiene el convencimiento que si Cambiemos continúa profundizando el ajuste es probable que el próximo gobierno se encuentre con un escenario de tierra arrasada. Sergio Massa ya lo adelantó: “será como desactivar una bomba”.También pronosticó “un quinquenio de dificultades”. La mayoría de los dirigentes consultados tienen la convicción que el país se dirige a la destrucción del mercado interno por la vía de la licuación salarial. Y sin mercado interno y con el modelo productivo agonizando, es probable que quiebren cientos de miles de pymes que hoy generan más del 70% del empleo.
La coincidencia de los especialistas es que se ha ingresado en una rueda viciosa y si no se sale a tiempo, la crisis económica y social tendrá consecuencias devastadoras, sobre todo en las zonas más pobres del conurbano donde comer hoy es una verdadera proeza.
Durante los primeros meses de gestión, Cambiemos apostó todas sus fichas a un mensaje esperanzador. Siempre a la espera de las ansiadas “inversiones” o “brotes verdes” que nunca llegaron. Hoy el discurso cambió y esa etapa ya se dio por concluida luego de las medidas económicas y del pedido de auxilio al FMI. Ahora desde el oficialismo reconocen con gesto adusto que entramos en “los meses más difíciles de la historia de la Nación”.
La contracara del acuerdo con el FMI con la recesión profunda que ya muestra sus uñas, marcan las menores chances que tendrá Mauricio Macri para ganar las elecciones del 2019. Desde marzo seguramente se empezará a percibir clima de campaña. No falta mucho. Y sin resultado claro a la vista, las decisiones financieras serán de extrema prudencia. Por el clima electoral, los dólares de la soja pueden demorarse en llegar y eso puede complicar las metas del oficialismo. Mientras tanto, hay que señalar que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios acumula casi el 15 por ciento desde noviembre de 2015, una caída que no se anotaba desde el inicio de la década pasada, con el estallido de la convertibilidad. Tampoco se puede ignorar que la tasa desempleo alcanzó su nivel más alto en doce años al pasar de 8,7 a 9,6%. Los datos publicados por el Indec corresponden a los meses de abril, mayo y junio cuando la crisis financiera y la recesión todavía no había impactado de lleno en el entramado productivo.
La crisis también tiene sus implicancias sociales. Según un estudio realizado a 578 adultos de todo el país a cargo de la consultora D’Alessio IROL/ Berensztein, nueve de cada diez argentinos señalaron que la situación actual está impactando en su vida cotidiana. Los números preocupan: el 59% de los consultados ven afectadas las relaciones en la familia, otro 59% daña su buen rendimiento en el trabajo, el 46% deja de salir con sus amigos porque cuando se reúnen la discusión política hace punta, en vez de primar el “escape del día” o el bienestar. La encuesta también muestra afectadas a las parejas en un 33% porque el dinero cada vez alcanza menos. El mismo estudio percibe que el 76 % considera que hay más agresividad en las calles, un 75% más de tensión y el 52% siente más miedo que antes.
El gobierno está en el ojo de todas las críticas. La consultora Synopsis evaluó que el 12% lo consideró “malo” y el 38,4 % “muy malo”. Los que evaluaron el desempeño como “muy bueno” constituyeron el 7,6% y “bueno” el 19,5%. De este muestreo de Synopsis se puede determinar que una minoría es la que está conforme con los hechos de la realidad. También recorriendo las redes sociales se advierte que las discusiones van en un sendero peligroso y predomina una agresividad nunca vista. También aparece en escena un golpeteo de propuestas golpistas y antidemocráticas. Por poner un ejemplo reciente, un actor que fue devoto kirchnerista llegó a decir por estas horas : “que se vayan ya “.
El futuro por ahora no ofrece un horizonte de alivio. La inflación de septiembre será la más alta desde la salida de la convertibilidad. Se conocerá la semana próxima, pero ya se sospecha que se ubicará alrededor del 7%, lo que lleva a una caída del salario real del 14,7% en lo que va del gobierno de Macri, solo superada en la crisis de 2002. En esta dirección, la mayoría de los expertos aseguran que si el barco no se endereza no habrá piloto de tormenta que pueda dominarlo y Argentina irá rumbo a la destrucción del mercado interno, lo cual puede terminar en un gran incendio.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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