Postal de la crisis: en la zona sur piratas del asfalto roban comida

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Muchos de los galpones para enfriar la mercadería sustraída, se encuentran ocultos en la región.

*Un informe especial de Jorge Joury

 

Las crisis económicas siempre dejan huellas en la sociedad. En el 2001, el saqueo a los comercios conmocionó al país. Luego, nacieron el trueque y las cuasi monedas. Hoy, los alimentos son el bocado más apetecible de los piratas del asfalto. En la Argentina se roban cuatro camiones por día, unos 100 por mes y la mayoría son transportadores de sustancias alimenticias. Un negocio que deja a las bandas una caja cercana a los 1.500 millones de pesos anuales.El 52% de estos episodios ocurren en la zona sur del Gran Buenos Aires. Los investigadores sospechan que operan cinco organizaciones delictivas dotadas de gran logística y operatividad, que en muchos casos cuentan con la complicidad policial para que les liberen las zonas.

Los expertos en el seguimiento de esta modalidad, sostienen que la mayoría de las cargas están comprometidas de antemano. Se colocan generalmente a precios más bajos que los del propio mayorista, en los barrios más marginales. La zona sur del conurbano bonaerense es una de las más calientes, ya que allì los piratas del asfalto suelen tener galpones para esconder y “enfríar” la mercancía después del golpe y luego colocarla en diversos puntos cuando afloja la presión policial.

En la región se recibe un promedio de dos denuncias mensuales, aunque un número considerable de esos hechos ocurren en zonas de las localidades de Cañuelas y Guernica.Allí, los caminos de escape son más favorables.

LOS CHINOS

Las historias abundan en torno dónde se colocan los productos robados. La mitología popular señala que algunos comerciantes chinos se encontrarían entre los compradores, pero las negociaciones con ellos, no son fáciles. Uno de los investigadores consultados, dio cuenta de un caso puntual que le tocó vivir. “A través de una escucha telefónica durante el seguimiento de una poderosa organización delictiva, detectamos un diálogo con un comerciante chino. El delincuente le ofrecía un camión cargado con cajas de una conocida marca de bebida. En principio le pedía una suma alta y del otro lado del teléfono le respondian, una y otra vez, en una mezcla de castellano con asiático: ¡yo no escuchal!. Luego el sujeto fue bajando las pretensiones, pero siempre obtenía la misma contestación : ¡yo no escuchal!. Hasta que el precio terminó siendo mucho mas bajo y tentador. Entonces el chino le respondió: ¡yo complal!. Las historias abundan y no hacen otra cosa que mostrar un escenario acuciante, donde muchas veces los transportistas ponen en juego sus vidas a manos de los denominados “gatilleros”, que son los que van al frente en las encerronas a los vehículos.

Los especialistas en el seguimiento de este modus operandi, reconocieron que en su momento, los objetos más buscados para robar eran los celulares y los perfumes importados. Luego el delito mutó hacia los electrodomésticos. Pero hoy  los delincuentes han puesto el foco en los camiones que llevan como carga alimentos y bebidas. Las cifras que manejan los investigadores dan cuenta que mensualmente son robados en el país un promedio de más de 100 camiones, representando anualmente perdidas para las empresas por casi 1.500 millones de pesos.

HAY DATEROS

Ningún rubro está a salvo de estos malvivientes. Pero el triste ranking del sector que más robos sufrió  lo encabezan los empresarios dedicados a los productos comestibles y alimentos, con un 25% de los hechos. El segundo puesto corresponde a la industria del calzado, con un 18%. Después siguen los artículos de limpieza y cosméticos, con 17%; el cuarto lugar para los electrodomésticos, con un 13%. Finalmente, le siguen los agroquímicos, con 5%; medicamentos, con 3%; neumáticos, otro 3%; artículos de librería, 2%, y otros rubros, 2 %.

Una fuente confiable aseguró que los piratas del asfalto llegan a pagar entre 20 y 30 mil pesos a los dateros por la información sobre la mercadería transportada y la ruta elegida. “Generalmente el informante es un empleado infiel. A los llamados gatilleros, que son los que van al frente para interceptar a los choferes, se les paga entre 40 y 60 mil pesos por golpe.” El mismo informante confió que “el cerebro de la banda  les encarga el trabajo a los gatilleros según los pedidos que le han hecho. Después depositan la mercadería en los galpones que tienen a su disposición para enfriar la carga, es decir ocultarla un tiempo prudencial hasta que cesen los operativos policiales de busqueda”.

Frente a este preocupante cuadro de situación, funciona La Mesa de Piratería de Camiones, institución  que nuclea a representantes de cámaras empresariales, comisarios y fiscales especializados, empresas de seguridad y rastreo de vehículos, entre otros. Los abogados Víctor Varone y Gabriel Iezzi, son los asesores y voceros del organismo y coinciden en que “se trata de un delito socialmente aceptado, por haber demanda de los productos, aun sabiendo que son de dudosa procedencia . Existe una estructura celular eficiente que posibilita el éxito de estos atracos”.

ZONAS CALIENTES

Otro dato a tener en cuenta, es que nueve de cada diez robos ocurren a no más de 50 kilómetros del Obelisco. El 67% se producen en el conurbano, el 22% en la Ciudad y el resto en el interior del país. Las zonas preferidas: el 52% de los robos se da en el sur del Gran Buenos Aires. El 31% en la zona oeste y el 17%, en el norte. El partido con más golpes es Lomas de Zamora (18%), mientras que Parque Patricios (13%) es el barrio porteño más afectado. La zona sur desplazó a la norte en la preferencia de las bandas, se aseguró en un encuentro de la Asociación Argentina de Logística (Arlog). Esto es por la presencia de fiscalías específicamente dedicadas a la piratería, indicaron.

Las bandas están compuestas por una cadena de eslabones muy precisos. Desde los “gatilleros”, pasando por un chofer que se lo lleva, un miembro tecnológico que inhibe señales de dispositivos de localización, hasta el vendedor que coloca la mercadería en el mercado y un contable que arma las bases con facturas y documentos para que cierre el negocio como si fuera lícito. El doctor Varone asegura que muchas veces se venden los productos sobre el mismo circuito de comercialización legal y hasta con el apoyo de personas vinculadas a las operaciones.

Los robos ocurren mayormente a plena luz del día. El 57% se hacen entre las 6 y las 12. La cantidad de atracos baja a medida que transcurre el día, con el 23% realizado desde las 12 hasta las 18 y drásticamente cae a 6% entre esa hora y la medianoche. Además, el 97% se produce de lunes a viernes, principalmente los martes. Claramente, esto está vinculado al tráfico de mercadería en horario laboral. Y sostenido porque casi la mitad (49%) se lleva adelante en el momento de carga y descarga.

DAÑOS 

El abordaje de los camiones se hace la mayoría de las veces sólo con dos personas (el 60%) y son muy poco frecuentes los ataques con grupos tipo comando, de más de 5 delincuentes (4%).

Varone agregó que la cantidad de robos aumentó levemente en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires (donde suceden el 20% y el 64% de los ataques, respectivamente) mientras en el interior fue constante con respecto a meses anteriores. En lo que tiene que ver con la mercadería más buscada por las bandas, hoy se destacan los alimentos y bebidas, que representan un 30% del total. Para las empresas alimenticias y supermercados, estos episodios generan problemas acuciantes. La mercadería robada puede desabastecer centros de ventas, venderse ilegalmente en canales no deseados o cortar y alterar la cadena de conservación, provocando problemas de salud a quienes los consuman. De tratarse de alimentos de marcas conocidas, las empresas además se exponen a demandas o baja de su prestigio.

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