El país pasa hoy por una situación inédita que no se ve desde hace 140 años, cuando la Argentina entraba en pánico por la mayor epidemia de fiebre amarilla.

Debemos entender que la única vacuna contra el coronavirus es el aislamiento y lo que enfrentamos, por primera vez en la historia de la humanidad, es además una pandemia del miedo. Un ataque de pánico global de efectos sociales y económicos hasta ahora, impredecibles, pero probablemente más graves que los del propio virus. Cuidarnos y permanecer en nuestros hogares significa preservar al otro.

Lo que estimula, es que como comandante en jefe de esta guerra, el Presidente se puso el país al hombro y tiene en claro que hay que aplanar el avance del virus para evitar costos sociales que podrían ser incalculables, con miles de muertos. Muchas de las explicaciones sobre nuestro endeble aparato de salud, tal vez haya que buscarla en el pasado.

Tiene que ver con que algunos gobiernos, como el de Mauricio Macri, usaron inexplicamente al sector como variable de ajuste. Es por ello, que un píco exponencial de casos podría hacer colapsar el sistema hospitalario. 

UN DESCOMUNAL AGUJERO ECONOMICO

Pero también hay que asumir que las cosas se pondrán extremadamente graves con la economía. Los expertos consideran que la cuarentena podría causarle al país una pérdida económica de mil millones de dólares por día.

La  cuarentena impactará de manera fulminante en la producción de muchas empresas. Pero sobre todo, será letal para las Pymes, los cuentapropistas y los trabajadores informales que dependen de millones de ciudadanos que limitarán casi todos sus movimientos. 

Frente a la dramática situación sanitaria, la deuda que arrastra la Argentina quedó en un segundo plano pero allí está. El fantasma del default y los cuatro mil puntos de riesgo país seguirán siendo nuestra espada de Damocles cuando la tormenta de los contagios y las muertes atraviesen la etapa más crítica.

«Si se repite lo que pasa en otros países, debería ser la primera semana de abril y si algo de efecto tiene lo que estamos haciendo, quizá la segunda», resume Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología . Aunque admite que «nadie sabe» con certeza cuándo será el pico de casos.

EL PAIS DE LOS GRIFOS CERRADOS

La estrategia del aislamiento excepcional es el recurso extremo de Alberto Fernández para ganarle al coronavirus la guerra de su invasión exponencial. Es una primera batalla que se volverá más cruda si las muertes aumentan con los días.

El país con los grifos cerrados, sin clases, sin entretenimientos, sin producción, sin bancos y sin paseos por las calles se podrá congelar aún más si el virus resiste el ataque del Estado imperfecto y llega el invierno. 

Dependerá del Gobierno y de la responsabilidad de toda la dirigencia, que está acompañando de manera inclaudicable. Pero también la sociedad tiene el deber de hacer un aporte bastante más contundente que el de aplaudir el esfuerzo abnegado de sus médicos.

LA PROVINCIA EN EL OJO DE LA TORMENTA

La provincia de Buenos Aires es uno de los focos críticos, como lo advertí en un artículo anterior cuando señalé la fragilidad edilicia de los hospitales y los reclamos de los trabajadores de la salud bonaerense, que están pidiéndole a gritos al gobernador que forme un Comité de Crisis.

Kicillof en las últimas horas recibió a los intendentes y les dio a entender que hay que prepararse para el peor escenario. Todo indica que Buenos Aires, será el territorio más apetecible para el voraz avance del virus.

Kicillof informó a los alcaldes sobre la compra de insumos, la ampliación de la infraestructura hospitalaria y las normas vigentes a fin de contener la pandemia. Entre otras cosas, los alcaldes expresaron su preocupación por la eventual falta de respiradores o camas de terapia intensiva.

«Nadie quiere un desborde. Pero no podemos darnos el lujo de trabajar para un escenario moderado. Estamos trabajando para el peor de los escenarios. Eso no quiere decir que suceda», dijo el jefe de Gabinete, Carlos Bianco.

El gobierno además negó que existiera tensión generalizadas con los jefes comunales por el manejo de la crisis. 

LOS IRRESPONSABLES DE SIEMPRE

Algunos reconocidos infectólogos creen que cuando llegue el pico de contagio en abril, la mayoría de los adultos mayores entrarán en una zona de alto riesgo para sus vidas. Por eso es necesario que ahora no salgan de sus hogares y se articulen rutinas para sobrellevar el ocio. Pese a la gravedad del momento, aún se observa la irresponsabilidad por parte de mucha gente.

Nada justifica a las bombas humanas que se trasladaron como en vacaciones, pretendiendo ingresar a Pinamar y Villa Gesell y fueron echados por vecinos. Tampoco el extranjero que se subió a un buquebús en el puerto de Buenos Aires, presentando síntomas.

También le cabe la observación a Marcelo Tinelli, que se fue con su familia en un avión privado a Esquel. Pésimo ejemplo de un hombre público que tiene ambiciones políticas y que además integra la mesa contra el hambre.

Hoy se hace necesario reforzar la comunicación en todos los frentes. Establecer una estrategia para reforzar los servicios de salud y activar a la propia comunidad.

El escenario epidemiológico actual nos brinda una oportunidad para avanzar hacia un modelo de abordaje integral frente a las enfermedades transmisibles, en el que la comunidad pase de ser concebida como pacientes que reciben una maratón de información sobre los posibles riesgos de una pandemia de coronavirus, a ser comprendida como actores activos e involucrados en la producción y protección de su propia salud.  

EL PECADO DE PAUPERIZAR LA SALUD

El gobierno ha tomado la iniciativa con medidas que cada día se van haciendo más estrictas. Por lo tanto, no se le pueden achacar responsabilidades operativas. Hay que tener en cuenta, que heredó un ministerio de Salud degradado a secretaría por decisión del macrismo.

En ese período, se ajustó el presupuesto en salud y se sobrejecutaron partidas, lo cual explica hoy el resurgimiento de muchas enfermedades que se consideraban extinguidas como el sarampión.

El profundo ajuste que determinaron Macri y su equipo económico en el área de la salud en el marco de una marcada reducción del Estado se explica en la disminución de fondos para diversos programas dirigidos a sectores de gran vulnerabilidad.

El programa de vacunas por ejemplo, redujo 12% el presupuesto con meta de inflación del 15,7%», respecto del achique en el plan de distribución proyectado en su momento. 

CUANDO AL MALBRAN LE CORTARON LAS PIERNAS

Las estadísticas además marcan que entre el 2016 y el 2019, el presupuesto destinado al Instituto Nacional de Microbiología Dr. Malbrán se redujo el 37,73%. El programa de investigación, desarrollo y servicio en virosis humana cayó un 28%.

El programa de prevención y control de enfermedades endémicas disminuyó más de 70%. Y el área de prevención epidemiológica y control de enfermedades agudas se recortó un 80%. Los datos no son de ahora. Fueron publicados el año pasado por la Fundación Soberanía Sanitaria y reflejan el desfinanciamiento durante la gestión de Mauricio Macri de ese centro de investigación que está abocado ahora, por ejemplo, a los casos de coronavirus.

Tal vez el caso del Malbrán sea una aguja en un pajar, pero que vendría a explicar por qué, además del coronavirus, tenemos una gran variedad de patologías prevalentes que son bastante preocupantes. Por ejemplo se puede mencionar el chagas.

En nuestro país existen más de un millón y medio de personas afectadas con chagas, el 30% mueren entre los 40 y 50 años por daño cardíaco, o sea, 400 mil personas. El mismo número de personas afectadas en Italia por coronavirus.

REAPARECIO HASTA LA SIFILIS

Además existe una emergencia de enfermedades olvidadas, como la sífilis. Esta situación es otro marcador despiado de la precariedad del actual sistema de salud. Tenemos muchísima tuberculosis, que tampoco está disociada a la realidad socioeconómica.

La tuberculosis además de estar asociada al hacinamiento tiene que ver con el estado inmunológico de las personas. Las personas que somos inmunocompetentes, aunque estemos expuestas a la bacteria, es muy poco probable que nos infectemos porque nuestra competencia inmunológica hace que podamos controlarlo sin que nos infectemos.

En esta situación en la que el hambre reina en todo el territorio nacional hay todas estas enfermedades sociales asociadas con la crisis socioeconómica. 

En relación con el sarampión, otro de los males que aparecieron por falta de campañas de vacunación, se combinan varios factores. Es una enfermedad inmunoprevenible, es decir, se puede prevenir con una vacuna.

El resurgimiento asociado con las infecciones en personas pertenecientes a grupos anti vacunas, realmente es un factor influyente. Uno de los espacios altamente golpeados por el gobierno de Cambiemos fue, por ejemplo, la Dirección de control de vectores, el espacio que se encarga de hacer fumigaciones y controles focales para el control del mosquito que transmite el dengue.

En el año 2016, el macrismo lo desjerarquizó, le sacó el rango de Dirección Nacional y lo pasó a una coordinación. Durante el macrismo se fue quitando competencia a esa institución, quedó absolutamente disfuncionalizada.

Dejaron toda la Dirección carente de insumos como para enfrentar un brote de dengue, estamos con poco personal. Durante los últimos meses de la gestión de Rubinstein, los técnicos salieron a hacer control sin los equipamientos, están sin máscaras para poder hacer las fumigaciones.

LA POSIBILIDAD DE CERRAR LA GRIETA

Las víctimas iniciales de esta pandemia son los enfermos. Las siguientes seguramente serán los desocupados. En ambos casos, pueden morir miles de personas.

La posición de los gobiernos frente a este enemigo invisible es muy compleja. Si no se muestran activos y toman la delantera frente al virus, los responsabilizarán de su propagación. Pero si toman medidas extremas para que nadie los acuse, pueden fomentar aún más el terror, con las consecuencias de una parálisis económica de consecuencias incalculables.  

Ningún líder político en el mundo está preparado para enfrentar esta primera pandemia global del virus del miedo. El enorme desafío es encontrar el equilibrio entre la prevención sanitaria y el miedo.

Miedo es respeto, la paranoia puede llevarnos a un camino sin salida. Alberto Fernández seguramente nunca imaginó un momento tan difícil. Hoy necesita del acompañamiento de todos.

Las fotos del Presidente junto a los líderes de la oposición durante sus anuncios, son muy gratificantes. No solo hablan de la necesidad de preservarnos, sino que puede convertirse en una oportunidad única para cerrar la grieta y unirnos definitivamente detrás de un gran objetivo. 


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   
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