25/07/2017 | 16:24

Prohibido hablar de economía y las encuestas que oculta Durán Barba


Prohibido hablar de economía y las encuestas que oculta Durán Barba

*Por Jorge Joury| Durán Barba está preocupado por el avance del voto bolsillo y le dio orden a los candidatos de Cambiemos, que no se hable de economía en la campaña. El gurú del Presidente, guarda bajo siete llaves encuestas que dan a Cristina Fernández de Kirchner con una ventaja de 5 puntos en la Provincia de Buenos Aires. Pero el Gobierno ya tiene pensado que dirá en caso de una derrota en la Provincia: “Nosotros ganamos en todo el país, que es lo mas importante”. No obstante, a los inversores extranjeros los asusta la eventual victoria de CFK, porque ven que puede ser el trampolín para que se postule en las presidenciales del 2019, por lo tanto prefieren desarmar sus posiciones en pesos y dolarizar sus carteras.

De esto se habló en los últimos días en corrillos, durante un acto celebrado por el 163 aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que no tuvo el tradicional VIP del primer piso, ya que el jefe de Gabinete, Marcos Peña solo subió para firmar el acta y luego pidió entrar directo al salón de la planta baja. La ausencia presidencial, tuvo que ver porque la foto en la Bolsa no suma votos, máxime si se los pretende sacar a Massa, que quiere imponer la renta financiera. Hay votantes que relacionan a la Bolsa con la timba. Además, Macri está enojado con el mundo empresario porque no hace germinar los tan prometidos “brotes verdes”.

Durán Barba también observa con preocupación que los puntos que vienen sumando Florencio Randazzo y Sergio Massa, se los están sacando a Cambiemos.El asesor presidencial, puso ahora la lupa sobre el malhumor social, por lo cual prohibió que se haga campaña con los datos de la economía. Sugirió también no prometer que lo que anda mal comenzará a mejorar a la brevedad, como venía abusando de ello la Casa Rosada, con la prometida “lluvia de dólares” que nunca llegó.

La economía, que permanece en la noche polar, la inflación que no cede, el dólar que sube, el consumo que no crece, son vistas por los encuestadores como las causas principales que afectan la imagen del Gobierno.

La ausencia de resultados palpables en los bolsillos de la gente, ha generado también turbulencias en la gobernación.

Hay quienes murmuran que María Eugenia Vidal, que lleva sobre sus hombros todo el peso de la campaña bonaerense, habría cuestionado junto con su equipo la insensibilidad de muchos funcionarios nacionales. Se los acusa de no entender las urgencias del conurbano, donde miles de personas la están pasando mal por los tarifazos, la falta de trabajo y la decadencia de sus salarios.

La caída del consumo es notoria, de allí que Vidal puso en marcha sin consultar a la Casa Rosada los descuentos del 50% del Banco Provincial, lo cual desató las iras del ortodoxo jefe del Banco Central, Federico Sturzenegger. Vidal respeta al titular del BCRA, pero no le tiene la devoción que le profesa Macri. De allí que volverá a insistir el miércoles 9 de agosto con otra jornada de descuentos con la tarjeta del Provincia.

La gobernadora está convencida,. que la sobretasa del Banco Central lo que hace es alimentar la timba financiera y enfriar el crecimiento. El esfuerzo de Vidal por emparchar los desatinos económicos es notorio. Tal es así, que propuso con una crudeza inusual en un programa de TV “un violento ajuste de la política en cargos y asesores” y en un tiro por elevación a las provincias, sugirió “ajustar el tamaño de las legislaturas”. Soltó entre otras cosas, una frase alto impacto, al señalar que “esta pelea que comenzó en diciembre del 2015 contra las mafias, el narcotráfico y el juego ilegal, se va a ver condicionada si no ganamos la elección”. Añadió para coronar la jugada, que los candidatos del oficialismo son “gente honesta. A nosotros nos importa la Provincia, no estamos pensando en la reelección. ¿Qué quieren los que están en frente? ¿Ser presidentes, liderar un partido? ¿Tener fueros? Eso le pido que piensen a los bonaerenses a la hora de votar”, expresó.

En los últimos días el clima de exitismo ha desaparecido en el Gobierno. Tiene que ver con que la mayoría de las encuestas muestran a Cristina en primera intención de voto, aunque ningún politólogo se apresura a afirmar que la tendencia es irreversible. Si bien es cierto que las múltiples causas judiciales que involucran a la ex presidenta, Julio De vido y a otros ex funcionarios kirchneristas, ocupan amplios espacios en los medios, la mayoría de los estudios de opinión pública dan cuenta que el bolsillo se impone en las prioridades del electorado, antes que el castigo a los hechos de corrupción. Esto se observa principalmente en el tercer cordón del conurbano, que incluye a La Matanza, donde la mayoría de los encuestados sostiene que “con Cristina se estaba mejor”.

No obstante, la generación de un clima favorable a un posible triunfo de Cristina en las PASO, tal mal no le cae a Durán Barba. El gurú intuye que es mejor que se piense que Cristina va a ganar, porque la lógica del miedo de muchos votantes generará un realineamiento de último momento que terminaría favoreciendo a los candidatos de Cambiemos. Entre las hipótesis que se barajan en la cocina del oficialismo, hay una que sostiene que aún perdiendo por una escasa diferencia en agosto frente al kirchnerísmo, en la general del 22 de octubre, la coalición gobernante crecería a expensas de votantes de terceras fuerzas, como el massismo, en los que pesará la convicción de que se debe impedir a toda costa un triunfo de Cristina.

Los hombres del Presidente ya no hablan de polarizar con CFK y sostienen que el resultado en la provincia de Buenos Aires, no debería opacar lo que ocurra en las urnas a nivel nacional. La propia María Eugenia Vidal manifestó hace un tiempo que no habría que dramatizar ante una posible derrota de Cambiemos en el territorio bonaerense. También se puntualiza que pase lo que pase con Cristina, el Gobierno verá incrementado su caudal de diputados y senadores. Los pronósticos que se escuchan en la Casa Rosada, apuntan a que en la Cámara Baja sus actuales 85 bancas podrían pasar a ser entre 100 y 105 y las de 15 senadores podrían trepar a no menos de 24. El argumento es similar al que utilizó el kirchnerismo en el 2009, cuando cayó en Buenos Aires ante Francisco de Narváez. De todas maneras, aunque las PASO están a la vuelta de la esquina, para octubre el tiempo parece una eternidad como para asegurar que está dicha la última palabra.

 

 

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