Turistas internacionales en un número notable por tratarse de verano están dándole una fisonomía especial a Puerto Iguazú en el comienzo de 2019, con las cataratas como abanderadas de una variada oferta de atractivos y un hecho que sorprende a los visitantes: No hay mosquitos. Contra versiones llamativas, la ciudad que es parte de la conocida triple frontera exhibe un exitoso método contra este insecto.

«Es una tarea de cada día, de los 365 días del año, que realiza un equipo en los barrios, zonas públicas y sectores donde eventualmente se den señales de mosquitos», relató a AgenHoy el Licenciado Leopoldo Lucas, presidente del Ente Municipal de Turismo Iguazú.

Es común ver a turistas portando repelentes, partiendo de la ubicación suptropical de Puerto Iguazú y no lejanos registros de enfermedades emergentes de picaduras de mosquitos. Pero, al poco tiempos de permanencia, los visitantes comprueban que están «a salvo», incluso al recorrer las pasarelas del Parque Nacional Iguazú en donde disfrutan de una de las 7 maravillas naturales del mundo.

Una fracción de la denominada Eco Tasa -impuesto municipal- es destinada al operativo de fumigación, que al hacerse una recorrida por diferentes rincones de la ciudad, puede observarse.

Natural que las versiones que emparentan a Puerto Iguazú como una suerte de caldo de cultivo para la fiebre amarilla chocan de plano contra la promoción de la ciudad. Pasado el fastidio inicial de autoridades provinciales y municipales llegó la tranquilidad de comprobar que propios turistas brasileños, japoneses, estadounidenses y europeos se están encargando de aplicar el tradicional «boca a boca» para alentar a que se viaje «todo el año» hasta este rincón de la Argentina tocado por la mano de Dios.

Melisa Delgado Niglia