Trabajadores del Hospital Evita de Lanús tuvieron que posponer la semana pasada las cirugías programadas en los quirófanos 3 y 5 debido a que ese sector se inundó por la rotura de una pieza del tanque de agua. Esta situación se suma a los hechos ocurridos el año pasado, cuando dos personas se cayeron por el hueco de un ascensor, y renovaron las quejas por “falta de mantenimiento”.


A los graves problemas de infraestructura se le agrega un hecho de inseguridad sufrido la semana pasada. El 9 de enero a la madrugada, ingresaron delincuentes armados que intimidaron a médicos, pacientes y familiares.
“Estamos sufriendo los efectos del ajuste, pagando con el deterioro de la atención y todo lo que tiene ver con la infraestructura”, expresó a Info Región Marcela Varela psicóloga del hospital, quien consideró que el último robo refleja también la necesidad de implementar mayor seguridad en el hospital. “Es totalmente insuficiente la seguridad que hay. Es muy poca la vigilancia y los trabajadores están en estado de vulnerabilidad ante la inseguridad también”, señaló.
Tras la serie de acontecimientos del año pasado, con la falla de un ascensor y un tablero eléctrico, Varela señaló que “la situación no ha mejorado”. Contó a este medio que los empleados del hospital llevarán a cabo asambleas y diferentes actividades para visibilizar la situación que atraviesa el centro de salud. “Empezaremos a pensar en acciones gremiales a los fines de visibilizar esta situación, que no da para más”, manifestó.
Los reclamos por falta de mantenimiento se viven en otros hospitales de la región. De hecho, trabajadores del hospital Arturo Oñativia de Rafael Calzada realizaron un abrazo simbólico a fines del año pasado y hoy se realizará en el Hospital Fiorito de Avellaneda y también hay protestas similares en el Hospital Luis Leloir de Monte Grande.

NG