*Por Jorge Joury| La campaña bonaerense se ha convertido para María Eugenia Vidal, en una lucha contra viento y marea. Los números no le dan bien a sus candidatos y encima, comentan que a la gobernadora se le erizó la piel por la escalada del dólar. Ya había puesto el grito en el cielo, por el aumento del 7,2% de la nafta aplicado este mes. “Justo en plena campaña, que el dólar se dispare de esta manera, es inquietante por el clima que se crea”, se le habría escuchado decir. Algunos admiten por lo bajo, que llamó inmediatamente al Jefe de Gabinete, Marcos Peña para hacerle saber su malestar. La reflexión de la mandataria es atinada, ya que los movimientos bruscos del billete verde paralizan decisiones en las empresas y disparan aumentos en los precios de lista de muchos productos, como se ha observado en las últimas horas en las góndolas de los supermercados.

Vidal no concuerda mucho con el pensamiento del Banco Central, que sostiene que la flotación del dólar no impacta en la inflación. Y mucho menos en julio, donde la medición se proyecta por encima del 2% por las subas de combustibles, expensas, prepagas, servicios del hogar y turismo. Con estos movimientos, la inflación anual podría alcanzar hasta el 24%, lo cual supera la pauta anual proyectada por el Gobierno.

Ante el cimbronazo en la city porteña, Vidal habló con Juan Curuchet, el presidente del Banco Provincia y le pidió que salga a apagar el fuego. La institución entonces entró a terciar en el mercado con 50 millones de dólares y vendió hasta que el precio cedió.Estos comportamientos dejaron al descubierto dos posiciones antagónicas dentro del Gobierno. La de Vidal, que se puso al hombro la campaña y no quiere olas que despierten la histeria del bolsillo popular. Y la de Federico Sturzenegger, que desde el Banco Central aspira a ganar credibilidad con la flotación cambiaria.

Si hay algo que preocupa en la gobernación a pocos días de las Paso, es el poco entusiasmo que despiertan en el electorado los candidatos de Cambiemos. Las primeras espadas de Vidal, observan que la famosa transferencia de votos de la gobernadora a Esteban Bullrich, Gladys González, “Toty” Flores y Graciela Ocaña, no está dando los frutos que auguraba el gurú presidencial, Jaime Durán Barba.

Es evidente, que los candidatos todavía tienen importantes márgenes de desconocimiento. De acuerdo a los números que maneja la consultora Analogías, la gobernadora alcanza en el territorio bonaerense un 55,7% de imagen positiva, más de diez puntos por encima de Mauricio Macri. Según la misma consultora, hoy Unidad Ciudadana, con Cristina Kirchner como máximo exponente, ganaría las elecciones primarias con un 34,8%, seguida de Estebal Bullrich con el 31,3%. Hay otras mediciones más preocupantes para el oficialismo. Son las de Hugo Haime, que señala que el apoyo a Bullrich ronda los 26 puntos, aunque otros sondeos lo colocan tercero, detrás de Sergio Massa. Hay quienes señalan que Vidal está manipulando un arma de doble filo. al encabeza la campaña y hacer las recorridas junto a Bullrich, Gladys González, Graciela Ocaña y Héctor “Toty” Flores. Tiene que ver, con que la gobernadora se lleva todas las miradas y sus candidatos quedan en un papel secundario. Frente a este escenario, los equipos de comunicación de Cambiemos, desearían que en la boleta aparezca la foto de Vidal, o su nombre, o alguna referencia, pero la Justicia ya sentó un precedente que lo impide.

Hasta las PASO, la estrategia del Gobierno es explotar el discurso de la transparencia, la guerra contra las mafias, las obras públicas que están en marcha y una andanada de acusaciones sobre hechos de corrupción, focalizando en figuras como Julio De Vido y otros jugadores K. Pero si los números muestran un revés en las urnas y Cristina gana, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, ya ordenó abrir un camino alternativo para tratar de salvar la ropa en la elección general de octubre. Tiene que ver con dinamitar todo lo que se pueda la figura de la ex presidenta, es decir lanzar la frase del peligro “que vuelva ella” y por consiguiente, “el populismo”. Peña sabe que Cristina tiene un techo muy marcado y apelará al 60% de rechazo que genera su figura, según las encuestadoras. El descontento de ese votante que apoyó a Cambiemos en el 2015, podría ser capitalizado entonces por Sergio Massa y en segunda instancia por Florencio Randazzo.

Si en las PASO aparece el triunfo de CFK, para octubre el macrismo levantará el telón para mostrar el escenario del miedo a todo. Desde que se ponga en juego la gobernabilidad, que las futuras inversiones definitivamente no lleguen, que se pierda el apoyo financiero de los organismos internacionales y que el país caiga en un pozo, serán algunos de los argumentos que se cocinan en la trastienda. “¿Se imaginan a Cristina en el Senado, poniendo piedras en el camino a cuanto proyecto vaya del P.E?”, se preguntó un importante escudero del PRO. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que de comunicador tiene muchas horas de vuelo, le confió a un grupo de empresarios que octubre será una especie de segunda vuelta en la que el gobierno sumará más que CFK. Sueñan con replicar el escenario de las presidenciales de 2015, donde Daniel Scioli ganó por algunos puntos las PASO y luego Cambiemos se recuperó en la general, captando votos de los candidatos que quedaron fuera de combate en el primer round de la elección.

De todas maneras, la versión mejorada de Cristina 2017, la mujer que no habla demás y se mueve sigilosamente en el ambiente mediático, representa un verdadero dolor de cabeza para la Casa Rosada. Es la que les pelea cabeza a cabeza la elección en el principal distrito y podría hacer tambalear el relato de que el país entró en una etapa de recuperación. Con las actuales cartas sobre la mesa, ya nadie se anima a descartar que podría ganar las primarias del 13 de agosto.

No obstante, en los laboratorios de la residencia de la calle 6 en La Plata, los primeros violines de la gobernadora evalúan la música de una lluvia discursiva para los próximos días. Será tanto de Vidal, de Macri y hasta de la propia Elisa Carrio, que aunque no compita en Provincia, sus misilazos se reflejan en espejo de los dos lados de la General Paz. En la cuenta regresiva de las PASO, si algo está firme en el terreno de la confrontación, es la decisión del Gobierno de apelar a todas las armas, con tal de no perder la madre de todas las batallas y quedar rengo en lo que falta transitar para el 2019.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Quienes quieran consultar su blogs, pueden dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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