Más de 200 policías buscan en una zona descampada de la localidad bonaerense de City Bella la odontóloga Gisella Solís Calle, de cuyo paradero no se sabe desde hace una semana, mientras que fueron hallados rastros de sangre en el interior de la camioneta que utilizaba su novio, Abel Casimiro, quien se suicidó de un disparo en la cabeza el domingo por la noche.

A los investigadores les dio resultado positivo las pruebas de luminol realizadas en la camioneta, según revelaron fuentes judiciales.

En tanto, se realizaban rastrillajes en una zona situada en el kilómetro 47 de la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de la localidad de City Bell, con la participación de unos 200 efectivos policiales y la presencia de familiares directos de la profesional.

Por otro lado, se aguardaba para las próximas horas la declaración de la esposa y la hija de Casimiro, que son oriundas de la ciudad de Lobería.

El hombre, que se mató de un tiro en la cabeza en el hotel platense el lunes por la noche pasado cuando iba a ser aprehendido por la Policía, mantenía una doble vida, de acuerdo con los investigadores del caso.
Según se supo, los investigadores hallaron un par de zapatillas y una sábana.

Una cuñada de Solís Calle, llamada Fabiana, indicó que las zapatillas no serían de ella ya que “no es el estilo de las que usa”.

En tanto, indicó que “no hay forma de saber si la sábana es de ella, porque las cambiaba todo el tiempo”.
Solís Valle desapareció el martes pasado, aparentemente tras discutir con su pareja: el hombre fue visto al salir de su casa al día siguiente.

Casimiro, un ex combatiente de Malvinas de 56 años, tras mostrarse esquivo a hablar con los investigadores, fue hallado el domingo pasado por la noche en un hotel platense, donde se realizó un disparo en la cabeza y murió en la madrugada del lunes.

LF