*Por Mariana Ahumada

Cambiemos decidió suspender la obra. Recién se retomaría en 2020. Macri y Vidal, aun de vacaciones, distanciados de la mala nueva.

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal iniciaron sus campañas de reelección en sus cargos sin haber alcanzado las máximas promesas que les permitieron recoger la mayoría de las voluntades de los ciudadanos en 2015: pobreza cero, narcotráfico cero y unión de los argentinos. La obra del metrobus de la avenida San Martin, comprometida su finalización para el 31 de diciembre pasado, pasó a integrar la misma nómina de pendientes.

Ayer, una ignota funcionaria del ministerio de Transporte anunció que el majestuoso despliegue de maquinarias que se vio en la segunda parte de 2018, en la principal avenida varelense, se retira sin finalizar los trabajos.

Sin utilizar los canales oficiales que se implementaron para informar el comienzo de las obras, Cambiemos dio marcha atrás con el proyecto y, tras no haber cumplido con los plazos que se fijaron, ayer dio a conocer que la obra se suspende y recién podría ser retomada en 2020.

En un hallazgo periodístico inobjetable del medio “El Radar del Sur”, la subsecretaria de Gestión Administrativa del Transporte en el Ministerio de Transporte de la Nación, Manuela López Menéndez, anunció el freno de las obras que prometían una sensible mejora en la forma de viajar.

Balbuceante, poco clara y no directa, López Menéndez intentó atenuar el impacto de la mala nueva que no pondrá contentos a los varelenses que apoyaron la idea y, sobre todo, a los frentistas de la avenida San Martin que vienen soportando los trastornos de las obras en el último semestre.

“Por cuestiones de definición de hacia adonde seguir aplicando los recursos hemos decidido dejar todo previsto para que el Metrobus probablemente esté en el año 2020 en Florencio Varela”, indicó la funcionaria macrista, ante la consulta periodística de Vivian Gutierrez de “El Radar”.

Las palabras de López Menéndez hacen correr un sudor frío por la espalda, debido al contraste que demuestran frente a los bombos y platillos que se utilizaron desde el Estado nacional y provincial y los punteros locales del macrismo para anunciar el inicio de los trabajos que tendrían que haber sido finalizados al menos hace diez días, luego de un semestre que trastornó el trazado de la avenida San Martin. Los efectores comunicacionales de Cambiemos por momento, hicieron silencio ante la trascendental medida de paralizar las obras.

Para atenuar el impacto del abandono de las tareas, López Mendez informó que ahora se adoptarán medidas para intentar llevar un poco de normalidad al sector, que constituye la principal vía de movilidad vehicular varelense.

Para ello, informó que requerirán la ayuda del Municipio “para que haya toda la seguridad vial, los semáforos correspondientes, los giros y todas las situaciones para que esto pueda ser transitable y utilizado por los vecinos”.

La falta de precisión en el suministro de información de la funcionaria, mano derecha del ministro Guillermo Dietrich, también fue evidente cuando se la consultó acerca de los motivos del porqué del parate. De su explicación se puede entender que los recursos se reasignarán a otros municipios.

Consecuencias políticas

En términos políticos, la suspensión de las obras podrá tener sus consecuencias en un año electoral. Sucede que Cambiemos finalmente bebió de su propio veneno: los fuertes cuestionamientos de la alianza neoliberal sobre la forma de realizar obras del gobierno anterior ahora se le vino en contra.

La eficacia pregonada y prometida no fue tal y dará de comer a opositores quienes, desde el vamos, habían puesto en duda tanto la necesidad y estrategia del metrobus en la avenida San Martín, como la transparencia de los procedimientos utilizados. El “haciendo lo que hay que hacer” de Vidal, una vez más, cayó en saco roto.

Cabe destacar que este medio había adelantado días pasados que las obras públicas iban a entrar dentro de la estrategia de campaña Cambiemos, debido a que los ajustes para cumplir con los mandatos del FMI, iban a reducir las mejoras de infraestructura y, que las que se concreten, servirán para que los candidatos puedan sacarse fotos.

Por otro lado, la decisión del ministerio de Transporte deja por estas horas muy mal parados a Macri, Vidal y a los punteros locales del macrismo, porque que habían publicitado las bondades del metrobus y su promesa de finalización para el año que concluyó. Por ahora, el silencio es la salida.

Los videos con vecinos de la zona celebrando el metrobus todavía están colgando en las redes, los cuales, en su momento, se habían viralizado para conseguir un respaldo a los trabajos que nunca lograron despertar el beneplácito de la comunidad. Y no es para menos: tránsito caótico, rotura de calles aledañas, y baja de las ventas de los comercios de la traza, se ponían en evidencia, a medida que se avanzaba con la repavimentación del carril central de la avenida San Martin, lo único hecho hasta el momento.

Al mismo tiempo, bien se podrían sumar las críticas vecinales y del gobierno municipal quienes, desde un primer momento cuestionaron la decisión del metrobus, al considerar que la millonaria inversión hubiera sido más provechosa en los barrios con calles de tierra, por sólo mencionar una de las opciones de mejoras más prioritarias.

Un dato más a tener en cuenta es que el Municipio había reclamado a los impulsores del proyecto solucionar los anegamientos que se producen cuando llueve en el cruce de San Martin con la calle Dorrego, sector que comenzó a anegarse mucho más desde que empezaron los trabajos, al igual que otras calles de los alrededores, como la diagonal Granaderos. El ministerio de Transporte deberá tomar nota de esta situación antes de retirarse del lugar, porque, de lo contrario, las consecuencias de descontento podrán ser mayores.

Carolina Bisgarra