A Churchill se le atribuyen muchas frases, entre ellas: “De lo que estoy absolutamente seguro es de que si continuamos una discusión entre pasado y presente, descubriremos que hemos perdido el futuro”

….Lavagna intentó exponer éste concepto en la identificación de su posición y sin embargo no ha logrado universalizarlo, y no ha logrado universalizarlo porque su entorno político se atraganto con los deseos de legitimación política a sus expensas , cerrando las puertas del “Bunker· de la calle Paraguay, transformándolo en un páramo, es decir un terreno yermo, desabrigado y carente de actividad política trascendente.

   No ha aparecido en su entorno nadie que colabore en la construcción de una imagen de proyecto que traiga un remozamiento que supere los cascotazos entre los Fernández y los Macri. ¿Son incapaces quienes lo rodean?…no lo creo, simplemente no han podido vislumbrar la importancia de cambio de paradigma en la difusión y popularización del futuro, encarnado en un proyecto superador.

   La política se hace con la cabeza, es cierto, pero solo puede nacer y nutrirse de la pasión, los movimientos políticos de “profesionales de la rosca” no tienen poder ni responsabilidad, ni tampoco cualidades carismáticas para ejercer ese poder y los jóvenes de las nuevas generaciones no alcanzan a ver la política como vocación.

   Sin la emergencia de una “causa” más allá de la superación de la “grieta” es difícil ganar la adhesión de un pueblo, que con asombro (aunque cada vez menos) ven como los candidatos se cruzan de vereda sin sonrojos, desnudos de la vestimenta de principios.

  En dos oportunidades estuve con Lavagna, me llevé una excelente impresión de su carácter y amabilidad, vi un calmo general sin ejército,  la política consiste en un esfuerzo tenaz que requiere pasión y perspectiva, no se necesita  ser un héroe, pero si armarse de una presencia de ánimo que permita resistir el desmoronamiento de todos los esfuerzos. Pero es preciso que lo hagan hoy mismo, de lo contrario no podrán alcanzar lo que hoy es posible.

  Solo hay dos clases de pecados mortales en el terreno de la política, la falta de objetividad y la irresponsabilidad, y mucho tiene que ver en ello la vanidad, la necesidad de aparecer en primer plano de la manera más evidente posible, olvidando la objetividad, buscando la apariencia brillante del poder más que el poder real.

Finalmente, estos últimos cambios de bandos no implican cambios de política, es sólo una manipulación  de imágenes ya conocidas, no suman ni restan, Massa tuvo su momento de gloria encabezando el hartazgo de un gobierno que había cumplido su ciclo, esa fue su misión, hasta ahí llegó, a pesar de los esfuerzos del empresario Vilas para canonizarlo.….no es poco, ahora le resta sostenerse dentro de la “clase” política, como muchos otros, mientras tanto todos seguimos esperando al “Mesias”…..el espíritu religioso no nos abandona..

Agenhoy