Ocurrió tras un enfrentamiento entre bandas rivales en la cárcel de Altamira, en el estado de Pará, al norte de país.

El superintendente del sistema penitenciario en el estado de Pará, Jarbas Vasconcelos, confirmó en conferencia de prensa, que 16 de las víctimas fueron decapitadas. Además de los muertos, varias personas resultaron con heridas de diversa gravedad.

«Fue un enfrentamiento entre bandas rivales. Dos guardiacárceles fueron tomados como rehenes, pero ya fueron liberados», dijo un portavoz de la Superintendencia de Prisiones de Pará.

Al parecer, el conflicto se inició cuando miembros de una gavilla invadieron el pabellón donde son alojados los presos de una banda rival. Los reclusos iniciaron entonces un enfrentamiento con «armas artesanales» y prendieron fuego. Las llamas se propagaron causando la muerte pos asfixia de muchos reos.

La pelea empezó hacia las 7am y terminó antes del mediodía, con una negociación y liberación de los rehenes. En la cárcel hay capacidad para 200 personas. Sin embargo, antes de la rebelión, había al menos 310 presos.

«Estamos realizando una inspección y haciendo el recuento de los presos, por lo que el número de muertos y heridos aún puede crecer», señaló la portavoz de la institución.

Agenhoy