Se adelantó la guerra por el 2019 y para los halcones de Peña, Vidal se cree Evita

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*Por Jorge Joury

Aunque se lo trate de ocultar como un secreto bajo siete llaves, en las entrañas del oficialismo ya comenzó a desatarse una guerra sórdida por el poder, con miras al 2019. Hay celos, inquinas, operaciones y pulseadas por el rumbo a tomar, que en algunos casos resultan preocupantes y no ayudan al Gobierno a encontrar la luz al final del túnel. Por lo pronto, el 15 de marzo comenzarán a verse brillar los aceros del oficialismo al sol. Será durante un cónclave en Parque Norte, donde se fijarán metas y posibles candidaturas. Todo eso ocurre en un escenario raro, donde empezó a sentirse la voz de la calle exteriorizando antipatías con el Presidente. Se escucharon cánticos hostiles por ejemplo en algunos estadios de fútbol. Y hasta en la propia 9 de Julio, Hugo Moyano tuvo que frenar a sus muchachos. Tal vez ello ello tenga que ver con que las acciones del presidente Mauricio Macri sigen en baja después de la reforma previsional, en tanto la gobernadora María Eugenia Vidal volvió a ratificar que es la figura de Cambiemos más consolidada en el escenario político. Esto provoca escozor entre sus adversarios, más aún en la piel sensible de los halcones que habitan en la Casa Rosada y que responden al jefe de Gabinete, Marcos Peña. El último relevamiento de la consultora Synopsis ubica a Mariú en la cima, como la dirigente con mayor imagen positiva (54%). En contrapartida, otra encuesta de Ricardo Rouvier coloca al Presidente en el 44%. Por su peso y cintura política, hay muchos intendentes peronistas que no quieren pelearse con la mandataria bonaerense, quien le pone el oído a las realidades de cada uno y les tiende una mano.
Vidal también es cauta y se aleja de la actitud exitista que pregona Macri sobre el futuro de la economía. Ella esta obligada a convivir con un conurbano lleno de carencias, donde la inflación golpea fuerte y claramente desde diciembre. Los sondeos más crudos reflejan que en el GBA existe el mayor desgaste en la imagen de Macri. La posición de la gobernadora ─al parecer más sensible a lo social─ no es nueva , pero genera ruido interno.
Desde la Jefatura de Gabinete las espadas de Marcos Peña le reprochan su actitud y hablan de ella visiblemente molestos: “¿Qué se cree, que es Evita?”, murmuran en las roscas de los despachos de Balcarce 50. En verdad, se ponen rojos de bronca cuando los funcionarios bonaerenses hacen alarde de la buena imagen de Vidal, en contraposición a la caída de la de Macri. Otra de las cuestiones ríspidas que está en el centro de la escena en el oficialismo, es la pelea con Peña por el 2019. Por estas horas, la interna entre el club del optimismo y los que piden cambios se intensifica dentro del Gobierno. Muchos sostienen que Peña es el hombre más influyente sobre Macri y a veces lo anestesia frente a los socios radicales que le piden cambios porque observan que el crédito se va agotando. Vidal en cambio muestra otro perfil. Escucha a todos los sectores y su fórmula para estar en lo más alto del podio, es que por su gestión resulta creíble ante la opinión pública.

EL AS DE ESPADAS DEL PRESIDENTE

Si Macri quiere otro período de inquilinato en la Casa Rosada, necesitará imperiosamente de ella. Hoy es su única espada electoral, capaz de repetir y ganar la madre de las batallas en la Provincia, frente a un peronismo que aún está buscando una brújula para salir del naufragio. La gobernadora siempre suma ante la opinión pública, aún cuando se corre para evitar involucrarse frente a ciertas embestidas de su jefe sobre temas sensibles. Su silencio ante el caso Chocobar es un ejemplo en un amplio listado de estrategias en su política de derechos humanos que mostraron veladamente una clara diferenciación de los planes que fogonea la Casa Rosada.
Ahora deberá hacer frente a otros desafíos que queman: el debate sobre la legalización del aborto, al que Macri dio vía libre. Si bien es cierto que la puesta en escena del tema oxigena la política, es dudoso que llegue a buen puerto. Más allá de la relación con la Iglesia, en el Gobierno reconocen que se trata de una movida marketinera para la tribuna y esperan que no se termine aprobando en el Congreso.
En la Casa Rosada hablan de un 80 por ciento de diputados propios que están en contra del aborto y creen que no se terminará aprobando porque no alcanzan los números para que la despenalización sea convertida en ley. En ese contexto, confían en que la discusión se trabe en el Senado por presión de las provincias más conservadoras.
Fuentes confiables admiten que la medida responde a una búsqueda por recuperar la iniciativa y sacar de agenda temas espinosos como la falta de respuestas del rumbo económico, la multitudinaria movilización de Hugo Moyano y el escándalo de las cuentas offshore que se cargó un funcionario que se fue y que ahora las balas le pican cerca al ministro Luis Caputo.
Otra de las cuestiones que no dejan dormir a Vidal, es la salida del conflicto docente. La gobernadora se ha plantado en el 15% de aumento salarial para el sector, una suma que está muy lejos de asegurar la vuelta de los guardapolvos blancos a las aulas. Macri la embarcado en esa difícil misión, para después adoptar la misma pauta a nivel nacional.

HAY SIGNOS DE CORTOCIRCUITOS

Vidal además sabe poner luz de giro cuando hay temas que pueden lastimar su futuro. Un ejemplo de ello es la decisión de archivar, pese a los consejos de su jefe, el proyecto de modificación del régimen jubilatorio del IPS.
La baja en las encuestas de Macri tras la reforma previsional y los escándalos tanto de Triaca como de Díaz Gilligan generan ruido dentro de la propia alianza oficialista. Vidal en esas cuestioes toma distancia y muestra un estilo especial para acercarse a la gente. El ejemplo más claro es que que más de medio millón de personas pasaron por la playa pública que inauguró en Mar del Plata, con sombrillas gratis y todo el confort. Nada es casualidad en la vida de Vidal. En la Ciudad Felíz empezó a sembrar para el 2019 con la posible candidatura a la intendencia de Guillermo Montenegro.
Desde el gobierno nacional se esfuerzan en asegurar que “no hay grieta alguna ni diferencias” con ella. Pero existen hechos concretos a la vista de los primeros signos de cortocircuito entre Macri y Vidal. Los alfiles de la gobernadora sostienen que : “Llámenlo diferencias, grieta o lo que sea pero Vidal nos instruyó en una línea muy clara respecto a la seguridad con una mayor capacitación a la policía, más diálogo y evitar la represión y el gatillo fácil”l.
En la práctica, la mandataria bonaerense evitó exponerse públicamente con el caso Chocobar. Ante sus funcionarios de mayor confianza sólo dijo que la justicia debía definir en el tema. No es ni más ni menos, que una clara diferenciación del ataque abierto que expuso el Presidente ante la decisión de la Cámara del Crimen, que ratificó el procesamiento del efectivo de la Policía Local de Avellaneda. Vidal no dirá más que esas expresiones en la intimidad de su despacho de La Plata. Desde afuera, los analistas olfatean que este tiempo de manodurismo es el recurso narrativo que encontró el Gobierno para eludir la discusión económica.
Por lo que se observa, existe una clara intención del Presidente de instalar el tema de la seguridad. No porque vivamos mucho más seguros que antes, sino porque cree que su posición personal, se acerca a lo que muchos argentinos desean, más allá de la exageración de su asesor Jaime Durán Barba, quien afirmó que la inmensa mayoría está de acuerdo con la pena de muerte.

TAMBIEN TOMA DISTANCIA DE PATRICIA BULLRICH

Vidal también la baja los decibeles a la postura de la “nueva doctrina” que impulsa la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. En los pasillos de la gobernación se murmura que hay un amplio sector del gabinete de Vidal que adhiere a las expresiones del constitucionalista radical Ricardo Gil Lavedra, que trazó una línea de diferenciación con el gobierno ante el caso Chocobar: “Es muy importante que tengamos en claro que un mayor punitivismo o una mayor represión no trae más seguridad, trae más violencia e inseguridad para el conjunto de la gente”, dijo Gil Lavedra.
El núcleo duro de Vidal en este tema son los ministros de Seguridad, Cristian Ritondo; de Justicia, Gustavo Ferrari y el secretario de Derechos Humanos, Santiago Cantón. Pero existe unidad de criterios entre estos y Vidal a la hora de sostener el argumento diferenciador de Gil Lavedra respecto de la postura dura de Macri y Bullrich. Claro que a la vista de la estrategia políticamente correcta de Cambiemos no se aceptará públicamente este cortocicuito. En la argumentación de cuestionamientos a la “nueva doctrina” nacional impera un latiguillo en la provincia de Buenos Aires: “No se puede comparar a las fuerzas federales con la policía bonaerense”, dicen. También aclaran que la estrategia de Vidal será defender a la policía que actúe correctamente para evitar el crecimiento del delito. Ritondo avanza con un ambicioso plan de capacitación y modernización de la fuerza para evitar la corrupción y el gatillo fácil. Todos los caminos ante el caso Chocobar llevan a pensar que hubo una directiva clara de Vidal de no hablar del caso. La idea es que se va a defender a la policía pero no a cualquier precio.

CUIDADOSA CON LOS DERECHOS HUMANOS

Otro de los puntos a destecar, es que en clara diferenciación a la estrategia nacional, el objetivo de Vidal es no chocar y mantener un fluído diálogo con los organismos de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo o la Fundación Servicio, Paz y Justicia que lidera Adolfo Pérez Esquivel. En los hechos, la gobernación bonaerense acaba de entregar a Abuelas las instalaciones de la Comisaría 5ta de La Plata, un emblema de las torturas perpetuadas por la dictadura. Allí se desplazará a los uniformados y el lugar se convertirá en oficinas de la organización que lidera Estela Carloto. También hay que destacar que la Comisión provincial de la Memoria y Pérez Esquivel acordaron la capacitación y la financiación de más de 20.000 estudiantes para programas de derechos humanos.
Es de público conocimiento que desde la secretaría de Derechos Humanos que conduce a nivel nacional Claudio Avruj hubo profundas disidencias con el CELS, Abuelas y otros organismos de derechos tras los casos de Maldonado y Milagro Sala. Las heridas no cicatrizaron aún aunque Avruj está haciendo denodados esfuerzos en tender puentes de diálogo con todos los organismos de derechos humanos.
Desde el Ministerio de Justicia a cargo de Germán Garavano también intentan minimizar las diferencias con Vidal: “Todos los dirigentes de Cambiemos estamos en la misma línea de acción. No hay diferencias sino planes de acción donde cada uno tienen sus tiempos”, dijo un funcionario de la Casa Rosada.

CERCA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Pensando en el 2019, Vidal evalúa una posible alianza con los movimientos sociales.Varias agrupaciones llegaron a la Legislatura bonaerense para dejar un texto solicitando que un porcentaje de la obra pública sea realizado por cooperativas de trabajo. Más allá del curso legislativo del proyecto, un sector del gobierno de Vidal sostienen que allí podría aparecer la posibilidad de un acuerdo con los movimientos, en otro sutil gesto de diferenciación con la Casa Rosada.
Es público y notorio que Vidal mantiene un diálogo directo con el Papa Francisco, que tiene bajo su paraguas a los movimientos sociales. Fuentes del gobierno aseguran que una posible alianza quedará atada a la distancia que tomen los referentes sociales con sectores duros y enemigos de la Casa Rosada, como Hugo Moyano. No obstante, dentro de las agrupaciones sociales existe un fuerte debate sobre si avanzar en una alianza con la Gobernadora o copar las calles del Conurbano. Algunas definiciones podrían comenzar a plasmarse con el correr del año. “No queremos subsidios, queremos trabajo”, aseguran los líderes sociales.
Por lo que se sabe, el proyecto que ingresó a Diputados propone crear un régimen que facilite la contratación de cooperativas de la economía popular en la obra pública. Según la letra fina, el Ejecutivo deberá reservar como mínimo el 15% del total de la obra pública para poder ser adjudicada a las cooperativas de trabajo.
Los movimientos sociales quieren las obras de infraestructura de pequeña escala: obras inferiores a 1000 metros cuadrados de superficie, limpieza de arroyos, obras de pintura, impermeabilización de techos, parquizaciones, y demás.
El proyecto tiene además un apartado donde plantea adelantos financieros para los movimientos sociales y un esquema de capacitación permanente por parte del Estado provincial.
En es frente están la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Barrios de Pie, Movimiento Evita, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Octubres, Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), Corriente Darío Santillán y la Agrupación Evita. En la gobernación reconocen que tal cual está el proyecto no tiene chances de llegar al recinto. Si podría hacerlo con varios ajustes y en el marco de un acuerdo político. En esa dirección se trabajará para lograr una reunión entre el titular del Instituto de la Vivienda, Ismael Passaglia, y las agrupaciones sociales. Una señal más que clara que da cuenta de las intenciones de un sector del gobierno para avanzar hacia un acuerdo.
Queda claro, frente a la lucha entre halcones y palomas, que Vidal será siempre fiel a Macri, su impulsor, pero también sabe que el capital político que hoy tiene se lo ganó ella caminando el conurbano. Debe cuidarlo y mantenerlo lejos del fuego marketinero que fogonean desde Balcarce 50.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico esjorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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