Se disparan las alarmas sindicales por el proyecto de reforma laboral del Gobierno

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Por Jorge Joury| Al Gobierno le falla la memoria. Ahora quedó en evidencia que faltó a la verdad durante la campaña electoral, al desmentir un posible proyecto de reforma laboral. Es más, el ministro de Trabajo, Jorge Triacca, recalcó en su momento que iban a poner en marcha negociaciones por sector. Tampoco se habló sobre la reforma previsional, otro tema de alta sensibilidad, que involucra a unos 15 millones de personas, si sumamos los beneficiarios por la Asignación Universal por Hijo, que van en el mismo paquete de la Anses. Ese es el costado más polémico de las medidas que se pretenden implementar. Además, por estas horas desde la Casa Rosada comenzaron a advertir que este último frente puede despertar una enorme inquietud popular. De acuerdo a sondeos, el tema previsional concentró el 80% de la atención de la población en los medios gráficos, televisivos y radiales.

Lo cierto es que hoy, la realidad marca, que nos encontramos frente a futuras medidas que destilan por sus poros productos de neto corte liberal. Es un secreto a voces, que están guionadas por el Fondo monetario Internacional, en su primer visita al país ocurrida el año pasado. Está claro, que con el alto nivel de endeudamiento, hoy el país está atrapado en las redes del organismo internacional, que para abrir más la billetera, exige de aquí en más, el cumplimiento de sus clásicas recetas.

Probablemente con los anuncios de las reformas y como es su costumbre, las primeras espadas del Presidente hayan pensado en poner del vamos toda la carne al asador, para dejar abierta la posibilidad futura de negociar con la oposición y tratar de imponer lo más medular del proyecto. Pero así como está el borrador de la reforma laboral, difícilmente pase por el Congreso sin que reciba un fuerte filtro de los legisladores y menos, que sea consensuado por la CGT. En la central obrera saben que el sindicalismo de izquierda ya se está pintando la cara y haciendo sonar sus tambores de guerra, por lo que los dirigentes no podrán hacerse los distraídos frente al reclamo.

Jorge Triaca les entregó el lunes en mano la minuta de la reforma laboral a los abogados de las principales cámaras empresariales y de los sindicatos. Conformaban un grupo de 28 personas: 17 asesores legales de los gremios y el resto, de las empresas.

Todos se sorprendieron por el volumen de la iniciativa, compuesta por 145 artículos (28 páginas) y que contempla ligeras modificaciones a la ley de contrato del trabajo y de asociaciones sindicales, dos normas que la CGT había negociado con el ministro no alterar. Ésa fue la primera luz roja que se activó entre los sindicatos. Hay que decir que la letra chica está todavía bajo la lupa de los gremios. No obstante, de la primera lectura comenzaron a dispararse las alarmas.

Hay tres puntos que generan escozor: la liberación de todos aquellos mecanismos regulatorios y fenómenos distorsivos que impidan el desarrollo de las empresas, planteado en el primer artículo; la intención oficial de reducir el cálculo para el pago de las indemnizaciones y el proyecto para “limpiar” el padrón de sindicatos, que es hoy de 3.263 gremios en todo el país.

El rumor circulante en la CGT es que estarían dispuestos a avalar el proyecto de blanqueo laboral, que otorga facilidades y beneficios para los empresarios que regularicen a sus empleados. También la ampliación de las licencias por paternidad de 2 a 15 días. Pero existe fuerte rechazo para apoyar el resto de los puntos. Una de las dudas tiene que ver con el regreso de las pasantías. También sobre la posibilidad del empleador de modificar de manera unilateral las condiciones de trabajo o las tareas de su personal.

Hay además incertidumbre sobre lo que se denominó el “banco de horas”, por el cómputo de la jornada laboral, que podría subir en algunos casos de ocho a diez, y por la facilitación de contratos a tiempo parcial y la creación de la figura del “trabajador autónomo económicamente dependiente”, que sería excluido del régimen actual del contrato de trabajo .

Conviene tener en cuenta que el borrador del proyecto de ley que el Gobierno negocia con sectores gremiales y empresarios contiene al menos dos reformas que prometen traer cola. Una de ellas, significa una considerable baja en el costo de las indemnizaciones para el empleador, y la posibilidad de generar “contratos basura” a través de un nuevo esquema de pasantías ajeno al régimen de contrato de trabajo.

El borrador que será presentado en unos 15 días al Congreso, ya comenzó a levantar olas. A criterio de los especialistas, uno de los artículos fuertes de la discusión será el 49. Esta referido a las indemnizaciones por despido sin causa. Para el cálculo, hay que decir que “quedan excluidos de la base salarial el sueldo anual complementario, las horas extraordinarias, las comisiones, premios y/o bonificaciones, las compensaciones de gastos y todo otro rubro que carezca de periodicidad mensual, normal y habitual”.

El anteproyecto además incluye un nuevo esquema de pasantías o “prácticas formativas”, que no estarán asociadas a las obligaciones de un contrato de trabajo, sino que podrán acordarse en cada convenio colectivo y, en particular, a través de “convenios individuales de prácticas formativas” que podrán suscribir las empresas o instituciones a nivel de cámaras, federaciones, confederaciones o asociaciones.

Si bien las características del trabajo serán especificadas en cada acuerdo, el Gobierno promueve que la duración de la pasantía no exceda el año y que la carga horaria no supere las 30 horas semanales, y plantea a su vez el pago de una “asignación estímulo” en carácter no remunerativo, a acordar en cada caso.
Otro de los aspectos urticantes de la propuesta de ley, tiene que ver con un cepo a los juicios laborales, que según el presidente Mauricio Macri justifican en buena parte el desempleo por “la mafia de abogados que actúan”. Es este aspecto, el plazo para iniciar una demanda se reducirá de dos a un año desde la desvinculación.

También hay que decir que a partir de la próxima ronda de paritarias los gremios y las empresas podrán acordar regímenes especiales de indemnización o seguro de desempleo con aportes de los propios trabajadores del sector; es decir, los empleados contribuirán a subsidiar sus propios despidos.

Por lo pronto, el borrador también ya cosecha un fuerte rechazo en la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL), que preside Matías Cremonte. Se habla de “flexibilización” sin pelos en la lengua y se denuncia que se busca “beneficiar a los empresarios” a partir de cambios en el régimen indemnizatorio y en los juicios laborales, entre otros.

“Si éste es el proyecto que enviarán al Congreso, la cosa es para preocuparse. Ya no es, como venían diciendo, que las reformas serían sector por sector. Incluso no es como la CGT venía anunciando, que la Ley de Contrato de Trabajo no se tocaba”, advirtió Cremonte. La iniciativa, es un combo explosivo que puede desatar tormentas en el corto plazo.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.

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