Las cifras que acercan las encuestas en la provincia de Buenos Aires, son preocupantes para los laboratorios amarillos. No es para menos. En el mayor distrito electoral del país, que reparte casi 4 de cada 10 votos reconocen que están entre 4 y 6 puntos abajo de Kicillof. Pero la diferencia de Alberto Fernández con Macri es superior a los 10 puntos. No obstante, los asesores de María Eugenia Vidal creen que se puede revertir la situación. Si algo hay que reconocerle al oficialismo, es que ha adquirido experiencia en ganar elecciones con mecanismos altamente efectivos. De hecho, Mauricio Macri suele jactarse de no conocer la derrota en las urnas desde que se convirtió en Jefe de Gobierno porteño en el año 2011. Por estas horas, el Gobierno busca instalarse en el imaginario como una máquina infalible para sumar votos. Para ello hace trascender en los medios su autoadjudicado monopolio de insumos tecnológicos que permiten mapear la apetencia de los indecisos. Pero la realidad está mostrando que, pese a la estabilidad del dólar, el malhumor social es muy grande frente al fracaso de las políticas económicas. En los mercados se instaló la cifra mágica de los 5 puntos de diferencia ideal con los Fernández para creer que el Gobierno puede descontarla en primera o segunda vuelta. Si esa cifra es equivocada o no, ya no importa. Lo cierto es que si la distancia es más grande se agita el fantasma de que “tronará el escarmiento” el día después.

En el plan de meter miedo, hasta se menciona la posibilidad de un corralito. Por eso, el Gobierno está tratando de ponerle dramatismo a “la gran encuesta” para incrementar la participación electoral. Siguiendo los comportamientos de 2015 y 2017, cuando va más gente a las urnas, se favorece Macri.EL PERONISMO ARAÑANDO LA PRESIDENCIALos datos para la tercera semana de julio no sólo son terribles para Macri porque muestran al Frente de Todos a 2 puntos del límite de los 45% que garantizan una victoria en primera vuelta, sino también porque estos siguen siendo los números de las encuestadoras para las PASO. Es decir que los sondeos colocan a Alberto Fernández arañando la Presidencia aun sin tener en cuenta el natural flujo y reordenamiento del apoyo electoral que sucede tras las primarias.

Frente a este escenario, Vidal se encuentra en una verdadera encrucijada. Debe remar fuerte para salir de la meseta en que se sumergió la campaña para que Juntos por el Cambio sume más puntos y se acerque al kirchnerismo. Necesita convencer al electorado de sectores bajos que aún no le depositó su plena confianza y con todo ello garantizarle a Mauricio Macri un resultado digno en las PASO. Pero esos nichos, castigados por los tarifazos, la inflación y la falta de empleo miran con mayor simpatía al peronismo con el que dicen que estaban mejor.

Hace unos días, la gobernadora reconoció ante empresarios que podría perder las primarias de agosto contra Axel Kicillof y los encomendó a que la ayuden para las generales de octubre donde se definirá su suerte.
Lo hizo en un encuentro en la gobernación junto al intendente de La Plata, Julio Garro. Se comenta, que Vidal llamó a seguir apoyando a pesar del resultado que ya da como derrota en el primer round contra el ex ministro de Economía de Cristina Kirchner.

Hay quienes sostienen que el mensaje realista de Vidal no es inocente: su equipo tiene medido que la mayoría de aquellos que no muestran interés por participar en las PASO son votantes de Cambiemos. Prender luces rojas es una manera de intentar movilizarlos. El peregrinaje constante por los medios de comunicación que realiza la mandataria, es una muestra de la preocupación imperante en el equipo amarillo. También la foto con el casco puesto en las obras, es un llamado de apuesta al futuro que está dispuesta a seguir hasta el cansancio.

Es mucho lo que está en riesgo. En octubre, Vidal pondrá en juego 34 bancas. Son 21 en Diputados y 13 en el Senado que corresponden a los legisladores que ingresaron de la mano de su triunfo en 2015. Necesita al menos mantener ese número para hacer frente al peronismo y el massismo en caso de ganar, o para resistir como oposición si pierde. 

El impacto electoral de la tercera

En la residencia de la calle 6 saben que la derrota más abultada puede venir en la tercera sección electoral. Ese territorio incluye municipios importantes que gobierna el kirchnerismo como La Matanza, Lomas de Zamora, Almirante Brown,  Esteban Echeverría, Berazategui, Quilmes, Florencio Varela y Avellaneda, entre otros. Hoy en esa franja, según reconocieron cerca de la mandataria, están 20 puntos abajo.
Pero no bajarán los brazos. Esos votos, piensan contrarrestarlos con los del interior de la provincia, donde aseguran que la diferencia es inversamente proporcional.

La elección bonaerense, según la mirada de aquellos que rodean a Vidal, se definirá en la heterogénea primera sección electoral, que incluye municipios donde Juntos por el Cambio goza de buena salud como Vicente López, San Isidro y San Miguel, con otros donde no hizo pie como José C. Paz, Malvinas Argentinas y Moreno. En esos 24 partidos, por ahora, manda la paridadm según los sondeos. 

Las comunas amarillas en riesgo

Al laboratorio de campaña amarillo le preocupan algunos municipios que podrían perder a manos del peronismo, como Berisso, Quilmes, gobernado por el ex chef Martiniano Molina, San Vicente o Pilar, donde el intendente es Nicolás Ducoté. También está dudoso Tres de Febrero. El ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, estuvo en el sur intentando apuntalar a los candidatos a concejales de Quilmes. Muchos temen que nada alcance en ese distrito.

También comenzaron a recorrer la provincia de Buenos Aires la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y la de Desarrollo Social, Carolina Stanley. «Todas ayudan», aseguran cerca de Vidal, que continuará con su raid mediático consciente de que en un año pasó de tener la reelección segura, a ser el plan de recambio de un Macri que se caía y ahora a tener que pelear estando abajo en las encuestas para lograr la reelección. Tampoco está escrito que no lo pueda conseguir.  

En La Plata repiten que para ganar, «Vidal necesita sacar más votos de los que sacó Esteban Bullrich en 2017», cuando fue electo senador nacional por la provincia.  Esto es así por el alto piso de votos que tiene hoy el Frente de Todos. En ese momento, el ex ministro de Educación nacional sacó 41,3% de votos, más aún que Vidal cuando fue electa en 2015, con el 39,4% de los sufragios.EQUILIBRAR LA BALANZA CON EL INTERIORLa apuesta del equipo de La Plata es subir la intención de voto en el interior bonaerense, donde Juntos por el Cambio hizo una buena elección, tanto en 2015 como en 2017, que le permitió descontar los votos que el peronismo obtuvo en la poderosa tercera sección del Conurbano. El objetivo está puesto en las grandes ciudades como Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca, entre otras, que son las más importantes en número de electores.  
En paralelo a la actividad proselitista, Vidal también jugó una carta importante en materia de gestión y de campaña: decidió actualizar los salarios de los estatales bonaerenses para que no pierdan contra la inflación y les otorgó una suba del 12,5% que cobrarán días antes de las PASO. La revisión, que estaba prevista en el acuerdo paritario firmado el año pasado, debía concretarse en septiembre, pero la mandataria adelantó los tiempos, tal como le venían pidiendo los gremios más cercanos al oficialismo, UPCN y FEGEPPBA. De esta manera, la suba para los trabajadores de la Ley 10.430 en lo que va del año llega al 24,5 por ciento.
Además, después de meses en conflicto, paro en hospitales y hasta una carpa sanitaria frente al Congreso Nacional, Vidal acercó posiciones con los médicos de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia (CICOP) y les propuso una suba del 34% que incluye una recomposición de bonificaciones, cláusula gatillo y hasta una suba en la categoría a partir de la cual se calcula el básico. La propuesta fue aceptada «en disconformidad» por el Congreso de ese gremio.
En tanto, al otro sector en conflicto, el de los trabajadores judiciales, Vidal les otorgó una suba de 13% a cuenta de un futuro acuerdo. La Asociación Judicial Bonaerense (AJB) reclama discutir los 15 puntos de poder adquisitivo perdidos por la inflación en 2018 y cláusula gatillo para 2019.   
EL OBJETIVO DE LOS ASESORES DE LA GOBERNADORAA diferencia de la elección nacional, en la provincia no hay segunda vuelta. Quien triunfe en octubre ganará el poder.Por eso, para Vidal la PASO no es una elección más. «Agosto es la primera vuelta, tenemos que lograr que el electorado tome conciencia», describió uno de los principales candidatos que trabajan en el armado electoral.
Todos los esfuerzos en marcha tienen un objetivo, quedar a no más de cinco puntos de la fórmula que encabezan Axel Kicillof y Verónica Magario. «Una diferencia mayor sería más difícil de revertir, pero con menos de 4% de distancia descorcho un champán», describió un vocero calificado de la gobernadora.
En ese escenario, a diferencia de lo que ocurre con la estrategia que persiguen aquellos que impulsan al binomio de Macri y Pichetto, en la provincia la polarización extrema complica a Vidal. Es que, de esa manera, el kirchnerismo logró perforar el techo que mantuvo durante tres años.
«Ellos crecieron», admiten allegados a la cúpula de poder bonaerense, donde todavía se lamentan de no haber desdoblado la elección provincial. LA RELIGION TAMBIEN SALE A LA CANCHA 
Para contrarrestar el mal tiempo, en Balcarce 50 se maneja la información con reserva que Mauricio Macri sumará todos los votos de la comunidad judía. También intentará que los evangélicos apoyen con esmero a la fórmula oficialista y apelará a un dogma de fe para lograr que la oposición católica no kirchnerista respalde a la coalición Juntos por el Cambio después de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En medio de tanto clima nervioso, el peronismo levanta sospechas sobre el escrutinio general. El titular del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, y el apoderado de ese espacio, Jorge Landau, salieron a cuestionar al Gobierno ante lo que consideran un intento de fraude electoral mediante el cambio en la forma de recuento de los votos, lo que se pondrá en marcha durante las elecciones Primarias Abiertas que tendrán lugar el 11 de agosto próximo.
Las versiones también dan cuenta que Jaime Durán Barba habría dicho por estos días: «Es difícil que nosotros podamos crecer en intención de voto, en cambio podemos hacerle daño a las otras alternativas políticas». En pocas palabras: campaña sucia. Y en ese punto se podría decir que el pasado lo condena. El asesor tiene denuncias por haber utilizado herramientas non sanctas. Algunas de esas artimañas se pueden leer en sus libros, que sin duda son de muy buena calidad intelectual.
En unas pocas días se tendrá una idea más acabada de lo que ocurrirá cuando concluyan las primarias de agosto, donde Juntos por el Cambio y el peronismo kirchnerismo tendrán una mejor idea sobre cuál es su caudal electoral de cara a la primera vuelta de octubre. 
LA MIRADA PUESTA EN EL 2015Para repetir el escenario de 2015, el macrismo deberá hacer obtener buenos registros en los 6 distritos más poblados del país, donde hace 4 años fue del 33% al 53%, según el caso: Buenos Aires (33%), Santa Fe (35%), Capital Federal (50%), Córdoba (53%), Entre Ríos (38%) y Mendoza (40%). 
En la segunda vuelta, y para ganar por sólo 2 puntos en el recuento nacional, Macri mejoró notablemente sus guarismos esos distritos: en Buenos Aires, del 33% al 49%; en Santa Fe, del 35% al 55%; en Capital Federal, del 50% a 65%; en Córdoba, del 53% al 71%; en Entre Ríos, del 38% al 54%; en Mendoza, del 40 al 57%. ¿Es posible un rendimiento así luego de 4 años de ajuste económico?.Vale la pena observar qué pasó en las elecciones provinciales, donde Cambiemos participó, aunque no siempre como alianza. En Santa Fe, el candidato del radicalismo, con respaldo de figuras macristas, obtuvo el 20%, con 348 mil votos. Macri sacó 712 mil en la primera vuelta de 2015 y un millón 140 mil en el balotaje. En Entre Ríos, Cambiemos alcanzó el 35%, tres puntos menos que el actual presidente hace 4 años. Esa diferencia, puede compensarse con lo que ocurrió en Mendoza, donde el oficialismo sacó en las primarias proviciales 5 puntos más que Macri en 2015. 
El interrogante, sin dudas, es Córdoba, donde macristas y peronistas apuntan todos sus baterías. En 2015, la ola amarilla arrasó con un millón 155 mil votos en las PASO y un millón y medio en el balotaje. Las recientes elecciones provinciales no son un buen antecedente para Macri, donde radicales y el PRO sumados (fueron divididos) llegaron sólo al 29%. Es evidente que Macri necesita defender números muy altos para repetir el escenario de hace 4 años. 
En la Provincia observan un repunte del consumo todavía muy moderado y una economía que aún da poco para los desgastados bolsillos.
Puesto así, el cuadro potencia la gran apuesta que el Gobierno ha hecho a la paz cambiaria. A mantener el dólar a raya y conseguir, por carácter transitivo que la inflación empiece a declinar. Cuestión de tiempos, pero eso no se notará del modo en que debiera antes de las PASO. La pregunta inevitable es : ¿El tiempo político podrá estirarse hasta octubre?  

Equilibrar la balanza con el interior

La apuesta del equipo de La Plata es subir la intención de voto en el interior bonaerense, donde Juntos por el Cambio hizo una buena elección, tanto en 2015 como en 2017, que le permitió descontar los votos que el peronismo obtuvo en la poderosa tercera sección del Conurbano. El objetivo está puesto en las grandes ciudades como Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca, entre otras, que son las más importantes en número de electores.  
En paralelo a la actividad proselitista, Vidal también jugó una carta importante en materia de gestión y de campaña: decidió actualizar los salarios de los estatales bonaerenses para que no pierdan contra la inflación y les otorgó una suba del 12,5% que cobrarán días antes de las PASO. La revisión, que estaba prevista en el acuerdo paritario firmado el año pasado, debía concretarse en septiembre, pero la mandataria adelantó los tiempos, tal como le venían pidiendo los gremios más cercanos al oficialismo, UPCN y FEGEPPBA. De esta manera, la suba para los trabajadores de la Ley 10.430 en lo que va del año llega al 24,5 por ciento.
Además, después de meses en conflicto, paro en hospitales y hasta una carpa sanitaria frente al Congreso Nacional, Vidal acercó posiciones con los médicos de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia (CICOP) y les propuso una suba del 34% que incluye una recomposición de bonificaciones, cláusula gatillo y hasta una suba en la categoría a partir de la cual se calcula el básico. La propuesta fue aceptada «en disconformidad» por el Congreso de ese gremio.

En tanto, al otro sector en conflicto, el de los trabajadores judiciales, Vidal les otorgó una suba de 13% a cuenta de un futuro acuerdo. La Asociación Judicial Bonaerense (AJB) reclama discutir los 15 puntos de poder adquisitivo perdidos por la inflación en 2018 y cláusula gatillo para 2019.   

El objetivo de los asesores de la gobernadora

A diferencia de la elección nacional, en la provincia no hay segunda vuelta. Quien triunfe en octubre ganará el poder.Por eso, para Vidal la PASO no es una elección más. «Agosto es la primera vuelta, tenemos que lograr que el electorado tome conciencia», describió uno de los principales candidatos que trabajan en el armado electoral.
Todos los esfuerzos en marcha tienen un objetivo, quedar a no más de cinco puntos de la fórmula que encabezan Axel Kicillof y Verónica Magario. «Una diferencia mayor sería más difícil de revertir, pero con menos de 4% de distancia descorcho un champán», describió un vocero calificado de la gobernadora.

En ese escenario, a diferencia de lo que ocurre con la estrategia que persiguen aquellos que impulsan al binomio de Macri y Pichetto, en la provincia la polarización extrema complica a Vidal. Es que, de esa manera, el kirchnerismo logró perforar el techo que mantuvo durante tres años.
«Ellos crecieron», admiten allegados a la cúpula de poder bonaerense, donde todavía se lamentan de no haber desdoblado la elección provincial. 

La religión también sale a la cancha

Para contrarrestar el mal tiempo, en Balcarce 50 se maneja la información con reserva que Mauricio Macri sumará todos los votos de la comunidad judía. También intentará que los evangélicos apoyen con esmero a la fórmula oficialista y apelará a un dogma de fe para lograr que la oposición católica no kirchnerista respalde a la coalición Juntos por el Cambio después de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En medio de tanto clima nervioso, el peronismo levanta sospechas sobre el escrutinio general. El titular del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, y el apoderado de ese espacio, Jorge Landau, salieron a cuestionar al Gobierno ante lo que consideran un intento de fraude electoral mediante el cambio en la forma de recuento de los votos, lo que se pondrá en marcha durante las elecciones Primarias Abiertas que tendrán lugar el 11 de agosto próximo.

Las versiones también dan cuenta que Jaime Durán Barba habría dicho por estos días: «Es difícil que nosotros podamos crecer en intención de voto, en cambio podemos hacerle daño a las otras alternativas políticas». En pocas palabras: campaña sucia. Y en ese punto se podría decir que el pasado lo condena. El asesor tiene denuncias por haber utilizado herramientas non sanctas. Algunas de esas artimañas se pueden leer en sus libros, que sin duda son de muy buena calidad intelectual.

En unas pocas días se tendrá una idea más acabada de lo que ocurrirá cuando concluyan las primarias de agosto, donde Juntos por el Cambio y el peronismo kirchnerismo tendrán una mejor idea sobre cuál es su caudal electoral de cara a la primera vuelta de octubre. 

La mirada puesta en el 2015

Para repetir el escenario de 2015, el macrismo deberá hacer obtener buenos registros en los 6 distritos más poblados del país, donde hace 4 años fue del 33% al 53%, según el caso: Buenos Aires (33%), Santa Fe (35%), Capital Federal (50%), Córdoba (53%), Entre Ríos (38%) y Mendoza (40%). 
En la segunda vuelta, y para ganar por sólo 2 puntos en el recuento nacional, Macri mejoró notablemente sus guarismos esos distritos: en Buenos Aires, del 33% al 49%; en Santa Fe, del 35% al 55%; en Capital Federal, del 50% a 65%; en Córdoba, del 53% al 71%; en Entre Ríos, del 38% al 54%; en Mendoza, del 40 al 57%. ¿Es posible un rendimiento así luego de 4 años de ajuste económico?.Vale la pena observar qué pasó en las elecciones provinciales, donde Cambiemos participó, aunque no siempre como alianza. En Santa Fe, el candidato del radicalismo, con respaldo de figuras macristas, obtuvo el 20%, con 348 mil votos. Macri sacó 712 mil en la primera vuelta de 2015 y un millón 140 mil en el balotaje. En Entre Ríos, Cambiemos alcanzó el 35%, tres puntos menos que el actual presidente hace 4 años. Esa diferencia, puede compensarse con lo que ocurrió en Mendoza, donde el oficialismo sacó en las primarias proviciales 5 puntos más que Macri en 2015. 

El interrogante, sin dudas, es Córdoba, donde macristas y peronistas apuntan todos sus baterías. En 2015, la ola amarilla arrasó con un millón 155 mil votos en las PASO y un millón y medio en el balotaje. Las recientes elecciones provinciales no son un buen antecedente para Macri, donde radicales y el PRO sumados (fueron divididos) llegaron sólo al 29%. Es evidente que Macri necesita defender números muy altos para repetir el escenario de hace 4 años. 

En la Provincia observan un repunte del consumo todavía muy moderado y una economía que aún da poco para los desgastados bolsillos.
Puesto así, el cuadro potencia la gran apuesta que el Gobierno ha hecho a la paz cambiaria. A mantener el dólar a raya y conseguir, por carácter transitivo que la inflación empiece a declinar. Cuestión de tiempos, pero eso no se notará del modo en que debiera antes de las PASO. La pregunta inevitable es : ¿El tiempo político podrá estirarse hasta octubre?  

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.   

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