Tres mujeres le suben el precio a una elección que deja puntos suspensivos

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Por Jorge Joury| Mis maestros en el periodismo siempre sostenían que nunca hay que comprar aires triunfalistas.Y tampoco creerle demasiado a las encuestas. En uno de mis comentarios previos a las PASO, mencioné que el panorama venía palo a palo y con final abierto en Provincia. Y hubo que esperar hasta la madrugada del lunes para saber que en Buenos Aires existe un virtual empate técnico entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Quedó claro, que el Correo priorizó datos de grandes ciudades como Bahía Blanca y La Plata y postergó para el final el cántaro de la poderosa Tercera Sección Electoral, la más hostil al oficialismo. Ese territorio, fue que el que traccionó una fuerte vertiente de votos, que terminaron desatando en la madrugada la euforia en el búnker cristinista. Ahora queda abierto un final con puntos suspensivos para octubre, sobre todo para la final de la madre de todas las batallas. En el resto del país, casi teñido de amarrillo, el oficialismo tendrá que negociar con varios gobernadores peronistas para sostener su fortaleza a futuro en el parlamento y poder fogonear las leyes que necesita.

Habrá que ver también, si los votos de Sergio Massa y Florencio Randazzo se quedan con ellos. O si mutan para alguna de las dos fuerzas importantes que estarán en disputa, ya que hay muchos ciudadanos que apuestan a ganador. Es evidente que la alianza con Margarita Stolbizer no le redituó beneficios a Massa, que quedó con el cartel de perdedor colgado del cuello, lo cual agotó el crédito de la ancha avenida del medio.

GRINDETTI RESISTIO LA OLA CRISTINISTA

Mientras tanto, el misterio sobre quién ganó las primarias en la provincia de Buenos Aires continuará al menos hasta el viernes de la semana que viene, cuando finalice el escrutinio definitivo que realiza la Cámara Nacional Electoral (CNE). Otro dato para leer en los retazos de este comicio, es que Néstor Grindetti fue el único intendente de Cambiemos que pudo esquivar la ola cristinista en el Conurbano sur. La lista del jefe comunal se imponía en Lanús -con más del 95 por ciento de las mesas escrutadas- por unos 6 mil votos a la del kirchnerismo.

Distinta es la situación que atraviesa el lord mayor de Quilmes. El ex cocinero mediático Martiniano Molina, localmente perdía con el 32,89% contra las tres listas de Unidad Ciudadana que sumaron el 35,01%, con el 95% de las mesas escrutadas. A favor de Martiniano, en la boleta entera se ampliaba la tendencia en senadores: 37,35% para Cristina y 32,58% para Cambiemos.

En Florencio Varela, Pablo Alaniz -hombre de Marcos Peña- ganó la interna de Cambiemos a Dardo Otonello por 72 a 28. Sin embargo, en la Tercera Sección la elección más baja del macrismo estuvo en Varela, dónde Unidad Ciudadana sacó el porcentaje más alto y la diferencia más grande: 49 a 22,6%.

También hay que reconocer entre los perdedores, a la mayoría de las encuestas, que quedaron en orsay. Salvó dos, que son escuchados con atención por la Casa Rosada, Federico Aurelio (Aresco) y Juan Germano (Isonomía). Ellos habían insistido desde el comienzo de la campaña que el escenario decisivo de la Provincia mostraba una fuerte tendencia a la paridad entre Cambiemos y Cristina.

LA CUARTA PATA DE LA MESA DEL PODER

Otra de las lecturas obligatorias que hay que hacer, es que se ha modificado el triunvirato de poder del oficialismo. A los nombres de Macri, Vidal y Rodríguez Larreta, ahora hay que sumar el de Elisa Carrió. Su triunfo en la ciudad de Buenos Aires, aunque estaba dentro de las firmes posibilidades, llegó a casi el 50%. Con casi 30 puntos de diferencia sobre Daniel Filmus, Lilita se convierte ahora en una una voz fuerte y en la cuarta pata de la mesa chica de Cambiemos. Tanto Lilita, María Eugenia Vidal y Cristina Kirchner, se alzaron como las tres figuras rutilantes, que le subieron el precio a la contienda. Cristina Fernández que se llamó a silencio hasta bien entrada la noche, tuvo su premio al amanecer cuan do llegaron los esperados votos del conurbano profundo. Principalmente, los de la Tercera Sección Electoral, que le ayudaron a ponerle el aliento en la nuca al ofciialismo. Allí primaron las angustias del bolsillo y fue vital además, el apoyo de los intendentes, que abonaron convenientemente el terreno con su trabajo de campo.

Entre las cuestiones sobresalientes de la vidriera electoral, habíamos anticipado desde esta columna en la previa, que el esfuerzo de Vidal en la última semana había sido titánico para posicionar a candidatos poco conocidos. Sobre todo, para la gran audiencia del conurbano. Salvo Graciela Ocaña, la gobernadora tuvo que remar en el dulce de leche y almorzar más veces con Mirtha Legrand que con su familia para subirle el precio a Esteban Bullrich y a Gladys González.

EL ENSAYADO EFECTO BRANCATELLI

También fue gravitante en ese raíd, el efecto Brancatelli. Por la fuerte repercusión que tuvo en las redes sociales, la estocada al corazón que le propinó Vidal al periodista de Intratables, le sirvió para sacar chapa de persona creíble, en un rubro dirigencial en su mayoría está muy devaluado. La embestida y su firmeza de mujer de fuerte convicciones,
evidentemente le sumaron votos a sus jugadores.

La gobernadora aprovechó la torpe “gentileza” de Brancatelli para descargar una diatriba que le permitió transparentar el estado calamitoso en que Cambiemos recibió la Provincia y el país. Lo que se comenta en los pasillos de la gobernación, es que fue una actuación perfecta de Vidal. La mandataria había ensayado su papel, ante la posibilidad del ataque del periodista militante. Esperó entonces el momento de la torpeza y con la pelota servida, logró un gol de media cancha.

Los videos tuvieron más de 2 millones de visitas en You Tube y el rebote en los portates, otro tanto.Todo eso en las 48 horas previas a la elección, cuando la campaña había terminado y se entraba en el período de veda, logró cero capacidad de respuesta por parte de la legión fervorosa de CFK.

EL MAL DE AUSENCIA BENEFICIO AL GOBIERNO

No obstante, sería injusto atribuir la fortaleza final del oficialismo sólo a la presencia determinante de la gobernadora. En las horas previas a la elección, en la Casa Rosada, se evaluaba como un error de Cristina la aplicación persistente del “efecto ausencia”. De hecho, Cristina vestida de Heidi, casi no estuvo en la campaña cuando la competencia entró en llamas, en las dos semanas finales. En las oficinas del jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguraban que el kirchnerismo no sabe hacer campaña sin el Estado.

Si el 22 de octubre octubre Cambiemos consolida la ventaja del domingo, Macri podrá reunir una masa crítica de poder político que le permitirá demostrar hasta qué punto está comprometido con el cambio social, económico, político y cultural que una amplia franja de argentinos reclama y espera.

En ese camino, el Gobierno se atrevió a hablar de oleada nacional cuando confirmó que alcanzaban el triunfo en distritos gobernados por la oposición como Córdoba, Santa Fe, San Luis, Santa Cruz, La Pampa, Entre Ríos; además de las propias como Buenos Aires, Capital, Mendoza, Jujuy y Corrientes. La Casa Rosada logró la polarización tan deseada por Durán Barba y profundizar el cambio como pasaporte al futuro. Con el efecto pasado, consiguió en gran escala averiar a Cristina y llevar a Massa al destierro.

Está claro también, que ese triunfo es la mitad de la victoria. La otra mitad va atada a lo que pase en la Provincia el 22 de octubre. Aunque gran parte de las cartas están jugadas, en un país donde el humor social puede cambiar en 24 horas, resulta demasiado tiempo como para jugarse por un escenario.

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