* Por Mariana Aumada, vecina de Florencio Varela.

Pese a los tarifazos y un verano sin altas temperaturas, las interrupciones del servicio no desaparecen.

En Florencio Varela, ya hace varios años que no hay un día que no se produzcan cortes de energía eléctrica. Edesur ya naturalizó las interrupciones y no se avizoran indicios que muestren la meta de lograr la eficiencia total de la red, de tal manera que los vecinos dejen, al menos por una jornada, de denunciar cortes.

La apertura, con bombos y platillos, de la subestación de distribución en el barrio San Jorge, concretada en 2018, bajo la promesa de mejorar el sistema, no mejoró la prestación, al menos para los usuarios, quienes soportan cortes de todas formas.
Tampoco modificaron las penurias el paso de los ciudadanos de abonar facturas de tres cifras a cuatro –y en algunos casos hasta cinco-, mediante los tarifazos autorizados y defendidos por el Gobierno de Cambiemos.

La actual temporada estival es la prueba de fuego para Edesur, la cual en años anteriores argumentaba que las temperaturas más sofocantes generaban una demanda de energía que hacía salir de funcionamiento fases de sectores residenciales.

En este marco, y a pesar que las temperaturas registradas en las últimas semanas no llegaron a marcar 35 grados, los cortes se siguieron produciendo, echando por tierra la excusa de que una excesiva demanda genera los cortes.

Ejemplo de ello se pudo apreciar este último fin de semana, con un clima variable con cielo nublado, lluvias, y temperaturas que promediaron menos de 30 grados, donde los cortes generaron zonas oscuras, que solo se iluminaban con la bronca vecinal.
El viernes se registraron cortes en los barrios Altamira, El Parque, El Alpino, Santa Rosa, Mayol y Villa Esther.

En tanto, el sábado, hubo cortes en El Tropezón, Presidente Perón (La Pepsi) y Pico de Oro.
En Pico de Oro, la indignación de los vecinos fue tal que amenazaron con secuestrar a los agentes municipales que se acercaron a prevenir accidentes por riesgo eléctrico. Cabe destacar que en el sector de las calles Viena y Noruega, una decena de familias llevaban ocho días sin luz, es decir, desde el año pasado que no contaban con el servicio.

El domingo, los reyes magos fueron recibidos a oscuras por los vecinos en un sector de los barrios El Parque y Chacabuco.
Hoy, no contaban con el suministro vecinos de Santa Ana, Centro (una sobre tensión afectó electrodomésticos en inmediaciones de Sallarés y Alberdi), Villa Vatteone, e Ingeniero Allan, barriada donde el centro de inclusión social Convivencia, lleva cinco días sin luz.

A los cortes cotidianos se le suman las cada mes más recurrentes denuncias por caída de postes, los cuales, si bien muchas veces son motivados por los vientos, también evidencias que el dinero de los tarifazos no se trasladan a mejoras, para superar la precaria situación de infraestructura.

Desde el Estado, sólo el Municipio muestra preocupación por la situación, elevando reclamos tanto a la empresa como al ENRE, de sugestivo silencio ante la deficiente tarea de Edesur, a la cual debe exigirle mayor respeto sobre la ciudadanía. El silencio también se siente desde los niveles nacional y provincial de gobierno.

Ante ello, los vecinos exteriorizan sus reclamos adoptando medidas extremas y peligrosas para la seguridad, como lo son los cortes de calles. El jueves a la noche, medio centenar de personas cortaron la ruta 36, a la altura de Bosques; y el viernes último, una veintena de vecinos interrumpieron el tránsito en la avenida Pisani del barrio Pico de Oro, hasta que Edesur les devolvió el suministro.

La bronca contra el deficiente servicio no es exclusiva de Florencio Varela, un panorama similar se repite en todo el Gran Buenos Aires, tanto por los cortes como también por las abruptas subas en las tarifas. Muestra de ello se puso en evidencia el viernes a la noche con los ruidazos que se impulsaron desde la Capital Federal y que se repetirán el próximo viernes a las 20 horas. Para antes de ese momento, se esperan respuestas de parte de Edesur o bien de sus controladores, el ENRE o el Estado nacional.

Melisa Delgado Niglia