Como suele ocurrir habitualmente ante la suda del dólar, diversos empresarios de la alimentación comenzaron a informar a cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, autoservicios, almacenes y centros mayoristas que -en principio- la harina, fideos y productos como la polenta subirán hasta 12% en las próximas horas.


«En los supermercados la situación es grave porque los proveedores nos matan con los aumentos», dijeron desde una cadena. El resultado de la «dolarización en las góndolas» se vería en las próximas horas, según afirmaron fuentes de distintos canales comerciales que recibieron llamados de la industria (Arcor elevará sus precios de 10% a 12%).

Las versiones indicaban que los productos de limpieza e higiene personal aumentarían, como lo hacen siempre cuando el dólar sube. La remarcación de bienes tan sensibles resulta un «mazazo» a las expectativas oficiales que esperan una baja de la inflación y consecuentemente, de los precios finales para el consumidor.

Otras fuentes del retail señalaron que las empresas apuestan todavía por mayor rentabilidad, a pesar de la baja en el consumo, un fenómeno que se observa muy especialmente en el mercado argentino. El economista Mariano Kestelboim expresó que «hay una inercia inflacionaria». «La culpa es del Gobierno y no de las empresas, que más allá de algunas avivadas de siempre, tienen que aumentar los precios para sostener sus grandes estructuras, el peso de los costos, la inflación de costos», sostuvo.

Asimismo, sostuvo: «hubo muchos aumentos en cuatro meses, y tenemos la inflación interanual en un 50%. Los costos de las empresas se trasladan porque estaban pendientes. Acá no tiene que ver si el consumo está en caída o no».

Seguros, costos administrativos y financieros tienen hoy un peso mucho mayor y las empresas en general, y en especial en alimentación, «por escala tienen que sostener los costos vía las remarcaciones», dijo Kestelboim. Por su parte, en cuanto al segmento del retail, Jorge Barisonzi, CEO de IMS Compañy, proveedor de Jumbo, COTO, Walmart y Carrefour, consideró que frente a la crisis comercial, los supermercados deben lograr que «el público se quede más tiempo en el súper para que consuma más». «Como dijimos, se trata de un consumidor on the go que compra distinto, que tiene otros hábitos, que cuenta con menos tiempo y que cada día es más joven», enfatizó.

En la visión de Barisonzi, para capitalizar mejor una coyuntura como la actual las cadenas deberían reforzar tres opciones de venta de productos: «ready to eat» (listo para comer), «ready to heat» (listo para recalentar) y «ready to cook» (listo para cocinar).

NG