11/05/2017 | 14:12

Vidal hundió más el bisturí y pasó a retiro a 22 comisarios


Vidal hundió más el bisturí y pasó a retiro a 22 comisarios

*Por Jorge Joury| La gobernadora María Eugenia Vidal está dispuesta a meter bisturí a fondo para desterrar la corrupción de la Policía Bonaerense.Una prueba de ello es que en las últimas horas, tras la salida de Pablo Bressi de la jefatura mayor, dispuso pasar a retiro a 22 funcionarios de alto rango. Se trata de siete comisarios mayores y nueve comisarios inspectores. La misma suerte corrieron cuatro comisarios y dos subcomisarios. Con esta purga, en lo que va de su gestión, Vidal desplazó a alrededor de 4.500 efectivos acusados de graves hechos de corrupción, entre otras imputaciones. En la gobernación sostienen que “el plan de depuración va a continuar, hasta desbaratar todas las cajas negras”. Además se supo que en los próximos días asumirá el comando de la bonaerense,el comisario Fabián Perroni, un hombre que presenta luces y sombras en su foja de servicio.

Mientras tanto, pocos conocen los entretelones de salida de Pablo Bressi de la conducción de la Policía Bonaerense. Y menos, los ribetes oscuros que presenta la foja de servicios de su sucesor, el comisario Fabián Perroni.Tampoco se entiende la situación insólita que protagonizó el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, al salir de un canal de cable asegurando que “no hay decisión política de desplazar a Bressi”. Justo en ese mismo instante, el ahora ex jefe anunciaba su pase a retiro a través de una carta enviada a la gobernadora María Eugenia Vidal. Es evidente que Ritondo quedó mal parado, al asegurar algo que era desmentido en forma inmediata por el propio Bressi. Nadie comprende por qué el ministro se jugó tanto , al señalar que la vida de Bressi “estuvo dedicada a la institución”.

Desde el entorno de Vidal hay quienes cuestionan fuertemente la actitud de Ritondo. Incluso desde interior de Cambiemos le envían algunos dardos, por creer que no viene desarrollando una buena labor. Hay quienes le piden a Vidal que aparte a su colaborador e introduzca grandes cambios en el manejo de la seguridad provincial, donde llamativamente se observa un rebrote de la ola de secuestros, de la que se sospecha que podría tratarse de un pase de factura de la denominada “maldita policía” frente a las purgas que la sacuden de manera permanente.

Hay quienes aseguran que lo de Bressi era cosa juzgada, “porque la gobernadora no quiere sorpresas en medio de la campaña electoral”, aseguró una fuente irreprochable. Pero su salida, llamativamente se precipitó al mismo tiempo que los canales de noticias reflejaban un nuevo escándalo por coimas que involucra al comisario mayor Alberto Miranda, a cargo de las Plantas Verificadoras de Automotores de la fuerza, el hombre que manejaba una caja millonaria de la que se servirían también altos jefes de la fuerza. En el momento del arresto, que fue a raíz de una denuncia anónima, Miranda tenía un bolso con 200 mil pesos que se cree que sería producto de coimas que irían hasta más arriba y que llegarían hasta el propio Bressi.

Quienes suponen por estas horas que la Bonaerense se está recomponiendo, se equivocan, porque aún chorrea corrupción por lo más alto de la estructura y aún falta un largo camino para extirpar el cáncer. No hay que olvidar que la semana pasada habían sido desplazados siete comisarios, lo que generó un enorme pico de tensión en la fuerza. Hace rato que Vidal tenía en carpeta a Bressi subrayado en rojo. Pero buscó la forma de que la movida no parezca una concesión a Elisa Carrió, que venía pidiendo su cabeza. Otra de las versiones circulantes y que habría exasperado a Vidal, es que Bressi habría propuesto en la lista de ascensos al comisario Alberto “El Máquina” Miranda detenido en el caso de corrupción en las plantas verificadoras de automotores. Se asegura que cuando Asuntos Internos lo detuvo en su asentamiento de Villa Tesei, el funcionario se puso como loco y tiró unos 200 mil pesos por el aire.

El procedimiento se originó en una denuncia de un oficial de la planta verificadora de Pilar, quien habría aportado documentación que daba cuenta que entraba más plata de la que se informaba a las autoridades bonaerenses. Pero lo grave es que la denuncia llegaba hasta Bressi, Miranda y Jorge Pissaco, director de Investigaciones. Desde el año pasado Asuntos Internos viene trabajando silenciosamente la investigación en las 15 plantas verificadores que hay en la Provincia, donde se separaron algunos administradores que están con causas penales.

Se cree que en Villa Tesei, donde operaba Maidana, funcionaba la “cloaca”, es decir el lugar donde confluía el dinero total que recaudaba esta red de corrupción. Ahora el lugar de Bressi, será ocupado por Fabián Perroni, el segundo de la fuerza, quien asumirá en los próximos días, descartándose de plano la designación de un civil. Algunos lo señalan como un hombre de acción, al que llaman “El Perro”, por su fuerte carácter. Pero sus antecedentes no hablan muy bien de él. Estuvo a cargo de la Departamental Mar del Plata hasta el 2012, una de las ciudades con más altos índices de inseguridad, donde abundan la droga y la prostitución. Luego pasó a Lanús, uno de los distritos más calientes, que tras su paso trepó en forma espectacular en el ranking de los homicidios y delitos.

En Lomas de Zamora, por donde también dejó su huella, Perroni divide las opiniones entre quienes lo cuestionan y los que valoran su gestión. Sin embargo, existe un antecedente oscuro, ya no como alto jefe, sino en sus primeros años como oficial. En 1997 fue imputado en una causa por torturas en la que se lo investigó cuando ejercía funciones en la comisaría novena de La Plata. El punto más impactante de la historia, es que el compañero de andanzas de Perroni, el oficial Walter Abrigo, fue el principal imputado por la desaparición del estudiante Miguel Bru.

No obstante, Perroni este año fue el responsable del Operativo Sol, que según el Ministerio de Seguridad, “fue el más exitoso de la historia”. Detrás del caso Bressi, se esconderían motivaciones políticas que nunca se harán públicas. Una de las razones centrales de la decisión oficial habría sido un presunto “acuerdo” entre Carrió y el Presidente Mauricio Macri para sacar a la legisladora de la pelea electoral bonaerense y llevarla al terreno porteño. Ese convenio entre ambos líderes incluiría una serie de pedidos por parte de la chaqueña, entre ellos la partida de Bressi de la Bonaerense, algo a lo que habrían accedido finalmente el jefe de Estado y la gobernadora María Eugenia Vidal.

En la gobernación quieren una conducción de mano dura hacia el narcotráfico, con un mayor control en las villas, donde se supone que se esconden los jefes máximos. A pesar de contar con el visto bueno de la DEA, Bressi siempre estuvo bajo la lupa de Carrió, quien lo acusó de estar vinculado a operaciones de tráfico de cocaína y drogas sintéticas, pero nunca pudo aportar ninguna prueba contundente. De todas formas, el problema de fondo del desplazamiento de Bressi es la inseguridad, que llegó hasta el propio despacho del fiscal Fernando Cartasegna, quien corrió peligro de muerte, además de la ola de secuestros, principalmente en la zona oeste, que ni siquiera han podido frenar las fuerzas federales que fueron desplegadas por una amplia franja del conurbano. En la larga historia de la lucha entre el poder político y la “maldita policía”, por ahora, todos parecen parches y es de esperar nuevos capítulos para el asombro.

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