María Eugenia Vidal es la dirigente del oficialismo que hoy está más cerca de digerir que el final de su ciclo está cerca. Si los pronósticos se confirman, tiene que empezar a buscar casa para vivir y reinventarse para el 2021. Allí podría volver a pelear una diputación. Y tal vez en el 2023, quizá  tenga la oportunidad de soñar con el sillón de Dardo Rocha. Hoy son todos escenarios hipotéticos, aunque probables. Faltan las cuentas finales.

No obstante, Vidal entiende que su destino en menos de sesenta días, se define por un voto y la madre de las batallas no da revancha. Kicillof le sacó cerca de 18 puntos en las primarias y puede que esa ventaja se amplíe. Hay quienes aseguran que sin embargo, la gobernadora defenderá las banderas amarillas a su estilo. Hará un esfuerzo para sonreír, sobre todo en los encuentros de los lunes para ordenar la campaña que timonea Elisa Carrió junto al Presidente y un grupo selecto. La mandataria siente que fue «traicionada» por la mesa chica del PRO. «Justamente a ella, que tanto hizo para que Cambiemos llegara a Casa Rosada», murmuran algunos de sus colaboradores.

En los pasillos de la residencia de la calle 6, reconocen que no la entusiasmó siquiera la movilización en apoyo a Macri que se produjo en las plazas del país el último fin de semana. En esa dirección, se le habría escuchado decir con cierta desazón: «Yo soy la que está peor que todos». Entiende que la distancia con Kicillof es virtualmente irremontable. Pero lo que más la fastidia, es que se encuentra atada de pies y manos, desguarnecida económicamente para ensayar una contraofensiva que le permita por lo menos achicar la diferencia y quedar bien parada para encarar su futuro político después de diciembre. «Lo nuestro es Misión Imposible», repiten sus asesores.

LAS CUENTAS NO CIERRAN

La realidad marca, que Vidal carece de los fondos para lanzar medidas que amortiguen el impacto social después de la derrota en las PASO. Pero su fidelidad con el Jefe máximo, le impide quejarse públicamente ante la administración nacional. No obstante, se comenta que su diálogo con Macri y Marcos Peña, es distante. Frente a este escenario, los intendentes oficialistas decidieron avanzar solos en sus respectivas campañas para mantener el manejo de sus territorios. Es más, se lo dijeron a Vidal en el último encuentro que mantuvieron donde abundaron los picos de alta tensión. 

Las recriminaciones de los alcaldes amarillos y legisladores de Cambiemos es unánime: acusan a Marcos Peña por no haber querido desdoblar la campaña provincial de la nacional y automáticamente atribuyen la derrota en las PASO al voto castigo por la economía nacional encarada por Macri.

Frente a este escenario, hay quienes se preguntan: ¿Implicará este malestar de candidatos, intendentes o legisladores una ruptura con Vidal en medio de la campaña?

En esas reuniones que Vidal mantuvo a puertas cerradas con intendentes y legisladores de Juntos por el Cambio se dejó a entrever que no sólo no habrá campaña de los intendentes con la figura de Macri detrás, sino que se verá una municipalización de la estrategia electoral en las comunas que incluso estará ajena a la gobernadora bonaerense. Una fuente confiable manifestó que «se trata de supervivencia política y tratar de alcanzar un verdadero milagro que está lejos».

 SIN RECURSOS PARA DAR PELEA

En esta estrategia de municipalizar la campaña y dejar afuera a Macri y a Vidal, según se supo, están anotados alcaldes de Cambiemos como los de Lanús, Tres de Febrero, Morón o La Plata, entre otros. 

En materia económica, la gobernadora está atada de pies y manos y no tiene margen de maniobra. Los anuncios de la Casa Rosada le restarán 4 mil millones de pesos a las arcas provinciales, pero no puede hacer ningún reclamo, como si lo hicieron sus pares de provincias opositoras.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, que lidera Santiago Lopez Medrano, reconocen que el paquete previsto para la clase media, las pymes y los sectores bajos que se pensaba anunciar, se iba a llevar unos mil millones de pesos de las arcas provinciales. Pero ahora nada de eso podrá disponerse. Ni siquiera hay margen para hacer reasignación de partidas presupuestarias.

Las primeras espadas de Vidal añadieron que la salida de Lacunza, lejos de solucionar un tema en la Provincia, agravó la situación. Explican que el nuevo ministro de Hacienda ahora es un aliado de la gobernación bonaerense, pero no puede girar más fondos que los ya anunciados por Macri en las medidas para todo el país. Ni siquiera hay margen para ampliar un crédito del Banco Mundial.

UN DOCUMENTO QUE LEVANTA OLAS

Lo que quiere hacer Vidal en octubre provincializando la elección, es perder por lo menos posible. Aspira a quedar bien parada como líder de la oposición, junto a Horacio Rodríguez Larreta, el posible ganador en CABA. No hay que olvidar que dentro de dos años llegará otra elección legislativa para dar batalla.

Pero la realidad no la deja dormir. A Vidal le acercaron copia de un documento del equipo de Axel Kicillof. Está dirigido a los intendentes partidarios y allí se habla de una victoria «irreversible» en 70 de los 135 municipios. Además, marca los distritos en los que deben enfocarse en la campaña. La Plata, la tercera ciudad del interior que creen clave para consolidar la victoria, la ubican entre los municipios ganados, aunque algunos dirigentes «ponen en duda sostener la victoria porque hubo una interna muy áspera que dejó heridos».    

En los irreversibles, anotaron a la mayoría de los municipios, algunos de peso como Moreno, Berazategui, Ensenada y La Matanza. Entre los casos a consolidar se destacó a Morón e incluso algunos propios como Areco o Cañuelas, por eso el candidato pidió poner énfasis en ampliar el triunfo en ese listado de 20 distritos.

Según reproduce el documento, habrán de concentrarse en el último grupo, el de los «reversibles», donde ponen el foco en dos distritos claves: Mar del Plata y Bahía Blanca.

SE MIRAN CON DESCONFIANZA

Frente a este panorama, en la Casa Rosada se preguntan: «¿Cómo se explica que María Eugenia haya perdido peor que Mauricio a nivel nacional?». Otra de las preguntas que transparentan la tensa relación con La Plata, tiene que ver con los casi 18 puntos de ventaja que le sacó Axel Kicillof . Para los laderos del jefe de Gabinete Marcos Peña, la estrepitosa derrota de Vidal ya no es resultado del lastre de la imagen presidencial por la crisis. Olfatea que es producto de una gestión «deficiente» que «desaprovechó las ayudas de la Nación» y que desde el año pasado concentró sus recursos para separar a Vidal de la suerte de Macri: desde el desdoblamiento de los comicios provinciales de los nacionales, hasta la irrupción del Plan V para corregir el plan reelección por una candidatura de Vidal a la presidencia.

Ambos intentos sólo aumentaron la desconfianza entre Macri, Peña y su equipo frente al elenco de funcionarios de la gobernadora, timoneado por el jefe de Gabinete Federico Salvai, que estuvo al frente de toda la campaña proselitista por la reelección de Vidal. La lista de reproches  también brotan desde el despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y en el entorno del ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Los dos principales baqueanos del «ala política» del Ejecutivo no pueden intervenir en el armado electoral bonaerense por expreso pedido de Vidal, que tapó con diarios a Monzó apenas llegó al poder. Posteriormente, hizo lo propio con el titular de Interior, Rogelio Frigerio, cuyos funcionarios no pueden visitar localidades provinciales. Tampoco recorrer, ni inaugurar obras. Mucho menos entrometerse en la telaraña tejida por Vidal con los 135 intendentes. No obstante, en la mesa de campaña de los lunes con Macri, todos tratan de disimular con cara de poker. Lo grave, es que marcopeñistas y monzonistas que llevan más de tres años mostrándose los dientes, hoy coinciden en atribuírle al vidalísmo las fallas en la fiscalización y en el financiamiento de la campaña.

EN VISPERAS DE UNA TORMENTA AMARILLA

En la Provincia en tanto, mastican bronca porque se adjudican haber anticipado la hecatombe con pedidos al Gobierno nacional a los que siempre les contestaron que no.

En enero les dijeron que no a desdoblar las elecciones; en marzo, que había que enterrar el Plan V -Vidal en lugar de Macri para las presidenciales- y en abril que tampoco habría lugar para las listas que incluyeran colectoras, y que podrían haber hecho crecer a Vidal por sobre el Presidente.

Ahora el peor escenario que evalúan  en la ciudad de las diagonales, es que Kicillof accedería a la Gobernación con el peronismo unido y la oposición desmembrada en la Legislatura. Todo indica, que Cambiemos quedará dividido en varios bloques y el radicalismo deberá saldar su discusión interna (en la que ganaron los que criticaban en privado y en público a Macri) para definir qué relación tendrá con el nuevo gobierno.

Mientras tanto, los bonaerenses que responden al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, no paran de dar señales de independencia del macrismo pero también, y especialmente, de Vidal. Primero fue el diputado provincial Marcelo Daletto, a quien la propia gobernadora cercenó de las listas legislativas. Actual presidente de la comisión de Presupuesto en la Legislatura, Daletto se fotografió el día después de la derrota tomando café de una taza en la que se veía la cara de Monzó y la frase: «Tenía razón». Lo siguió su colega en Diputados Guillermo Bardón, reclamándole a Vidal una autocrítica en plena reunión con intendentes y legisladores.  

Mientras la tormenta amarilla se avecina, en las últimas horas en las redes de Defensores del Cambio agitan una marcha el 21 de septiembre para, nuevamente, «defender la República», pero también una movilización anterior, el 8, para festejar el cumpleaños 46 de Vidal. Todo parece poco para dar vuelta la historia, pero de vez en cuando, una caricia viene bien.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.

NG