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* Por Jorge Joury

La pelea ya lleva cinco años. Pero los cimientos del Colegio de Farmacéuticos bonaerense han vuelto a crujir en los últimos tiempos. Hay motivos más que suficientes para preocuparse. La poderosa cadena Farmacity, esta vez se encuentra cerca de arrojar su ancla en el próspero océano de los medicamentos, siempre y cuando la Corte Suprema de la Nación le de vía libre. Frente a este cuadro de situación, las 4.500 farmacias de la Provincia, se encuentran en alerta y planean enviar cartas a los ex gobernadores de los últimos 30 años. Creen que el tanque de guerra que tiene más de 300 locales en todo el país, intenta entrar por la ventana, como lo hizo en Chile, e ir por todo para quedarse con la enorme caja, con normas “a su medida”. Además, aseguran que hay un “avasallamiento contra la ley provincial”. La normativa establece que no puede haber una farmacia a menos de 300 metros de otra. “No planteamos que no entren, sino que lo hagan con los parámetros vigentes. Quieren hacer como una sociedad anónima y la ley establece que tiene que haber un titular”, explicó la presidente del (COLFARMA) y titular de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), María Isabel Reinoso.
Conviene aclarar, que la ley permite empresas unipersonales, SRL, sin fines de lucro (mutuales), pero le cierra la puerta a la Sociedad Anónima. “Estamos solicitando que eso cambie porque la empresa trata de promover la prestación de un servicio de salud. Queremos que se respete la posibilidad de que haya competencia”, disparan desde Farmacity. “En el único caso en el que no hemos podido entrar es en la provincia de Buenos Aires”, agregan.
Algo huele mal en esta nueva acometida. A tal punto, que hace pocos días, el periodista y escritor Jorge Asis, dio a entender en el programa Animales Sueltos, que conduce Alejandro Fantino, que el caso Farmacity y su cordón umbilical con el poder, puede convertirse en una piedra en el zapato para el oficialismo, porque podría generar un escándalo de proporciones y un dolor de cabeza para la gobernadora. Tal vez por ello, María Eugenia Vidal decidió tomar distancia de la pulseada y dejó que en definitiva sea la Suprema Corte de la Nación la que decida.

LORENZINO SE METE EN LA PELEA

En la guerra también se metió el defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, quien confirmó que el organismo a su cargo se presentará ante la Justicia para apoyar el reclamo del Colegio de Farmacéuticos debido al posible desembarco de Farmacity.
“Priorizamos a la gente por sobre la rentabilidad, y nos apoyamos en las leyes que regulan el funcionamiento del sector, las cuales nacieron con el apoyo de todos los sectores políticos y son el resultado de un profundo trabajo a conciencia sobre la importancia de las farmacias”, sostuvo Lorenzino.
Tras un encuentro que mantuvo en las últimas horas con la titular del Colegio de Farmacéuticos provincial, María Isabel Reinoso, el defensor del pueblo expresó que intervendrá en la causa bajo la figura del amicus curiae para apoyar el reclamo de esta entidad ante la eventual instalación de la firma. En esa dirección, Lorenzino precisó que “los medicamentos son bienes sociales, por lo que nos oponemos a que se adopten medidas que vayan en contra de esta idea. Se tienen que respetar las normas y que se priorice la salud por encima de todas las cosas”.

“NO QUEREMOS SER CHILE”

A todo esto, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Plata, Marcelo Fabían García, interpretó que “la Corte Suprema no debería ni tomar el caso, porque tendría que valer una decisión de una Corte provincial”.
García aseguró que frente a este diferendo, “el poder político está influenciando a la Justicia para decidir algo” y advirtió que “de modificarse el artículo 3 de la Ley 10.606, se afectaría directamente a la distribución sanitaria de las farmacias en la Provincia de Buenos Aires”.
“En La Plata, por ejemplo, hay farmacias en el casco urbano, en Gonett, Villa Elisa, City Bell, Los Hornos, Parque Sicardi, Villa Elvira, y cada vecino tiene una cerca de su casa. Si se modificara la ley permitiendo la instalación de Farmacity, nuestros locales tendrían la posibilidad de mudarse a cualquier lado y se concentrarían en los lugares más densamente poblados dejando sin acceso al medicamento a las zonas donde hay poca población. Se perderían las farmacias en la periferia”, agregó.
Además puntualizó que “hay que tener en cuenta que hoy en día, la gente de los barrios más alejados recurre a la farmacia como el primer centro asistencial de salud al que tiene acceso con un profesional que le brinda un asesoramiento integral, no solo de la medicación”.
“No queremos convertirnos en Chile, donde hay dos cadenas que manejan el mercado y han desregulado todo de tal manera que ya no hay acceso al medicamento para todos los ciudadanos”, cerró el dirigente.

UN TANQUE DE GUERRA QUE AVANZA

El negocio farmacéutico es multimillonario y codiciado para muchos frentes. Las cifras que mueve, según un informe realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) revela que durante el primer semestre de este año, la industria logró 45.518,5 millones de pesos de facturación neta, un 28,2% más que 2016, cuando había conseguido una ganancia de 35.498,6 millones de pesos.
Farmacity, después de una pulseada que lleva cinco años, quiere aprovechar esta vez su momento de cercanía con el Gobierno para iniciar su cabecera de playa. Fundada por el influyente vicejefe de gabinete Mario Quintana, la empresa plantea que es víctima desde hace años de una suerte de confabulación entre la industria de los medicamentos (con Roemmers a la cabeza) y las farmacias chicas y medianas, ante la mirada pasiva del PAMI. Con ese argumento, reflotó su queja ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, dependiente de la Secretaría de Comercio, quien pocos años atrás había fallado en su contra.
Lo que se comenta, es que ahora, ante un nuevo clima político, la Comisión podría darle razón a Farmacity en su reclamo multimillonario. De resultar así, se favorecería la concentración y expansión de esa cadena de sucursales, según afirman los representantes de las demás farmacias.
Farmacity es una empresa argentina fundada en 1997 y es parte del Grupo Pegasus. Cuenta con un autoservicio desde sus góndolas y tiene alrededor de 5 mil empleados, y más de 300 locales en todo el país. Además, otro tema que preocupa a los farmacéuticos bonaerenses, es que se caracteriza por estar abierta las 24 horas.

EN CASO LLEGO A LA CORTE

Por estas horas, la pelea de Farmacity por instalarse en la provincia de Buenos Aires bajo sus propios términos llegó a la Corte Suprema. La empresa presentó un recurso de queja y la Corte pidió el expediente el pasado 23 de agosto para definir si tomará el caso. Hay que subrayar que uno de los jueces no participará de la decisión, si es que la Corte decide analizarlo. Se trata de Carlos Rosenkrantz, quien se excusó porque fue uno de los abogados patrocinantes de Farmacity.
“Nosotros lo habíamos recusado. El se excusa de votar pero es su causa”, señalan desde el Colegio de Farnacéuticos bonaerense. Para calmar las aguas, fuentes del máximo tribunal aseguran que hoy el expediente “no figura entre los casos prioritarios y trascendentes”. Esto quiere decir que no se trataría en los próximos seis meses a un año. Sin embargo, para el Colegio Farmacéutico bonaerense, los tiempos se aceleraron. “Es un caso provincial. Sorprende que la Corte Nacional pueda tratarlo”, explicó María Isabel Reinoso, la presidente del Colegio. En el Tribunal Supremo aclaran que, como está involucrado el Estado provincial, es de su interés.
La cadena llevó adelante desde 2012 un reclamo judicial contra el Estado provincial donde el Colegio de Farmacéuticos de Buenos Aires es una tercera parte interesada. Los tribunales bonaerenses de primera instancia, apelaciones e incluso la Corte provincial rechazaron la instalación porque no respeta la ley vigente. Ahora la pelea se traslada al ámbito federal.

NO QUIEREN FARMACIAS SHOPPING

Para los farmacéuticos bonaerenses, existen “manos negras”. Apuntan también a la influencia del vicejefe de Gabinete, Mario Quintana para que el trámite prospere en rápido curso.Pero en el entorno del funcionario reiteraron que Quintana vendió su participación en Pegasus, el fondo que controla a Farmacity. Además, aclaran que “las políticas de salud no pasan por su área en el Gobierno”. Lo que preocupa, es que Delivery Farmacity, sin autorización para ser farmacia, desembarcó en la provincia con Simplicity, una cadena de perfumería.
En su página web, la cadena también ofrece delivery “a capital y el Gran Buenos Aires”, pero aclaran que “es exclusivo para productos de consumo porque la ley prohíbe la entrega de medicamentos fuera del local”.
Para la presidente del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, María Isabel Reinoso, la decisión de la Corte de tomar el recurso en queja “genera preocupación y sorpresa. La salud es un área reservada a las provincias. Esta empresa inició una demanda en 2012 y perdió en tres instancias, en el último la Corte Suprema bonaerense que resolvió que la ley está vigente y es perfectamente constitucional”, dijo Reinoso.
“Nosotros no concordamos con el modelo de farmacia shopping, que Farmacity quiere traer a la Provincia, porque entendemos que la farmacia es un centro de salud destinado a la dispensa y a los servicios que tienen que ver con la prevención, educación sanitaria y la cura de enfermedades”, aclaró Reinoso.

CRECIERON AL CALOR DEL MACRISMO

En julio del 2016, el máximo tribunal de la Provincia rechazó por unanimidad un recurso extraordinario que había presentado Farmacity contra un fallo de primera instancia, ratificado en segunda.
En la Provincia, la Ley 10.606 establece que las farmacias deben ser propiedad de farmacéuticos restringiendo a las sociedades anónimas, regula la instalación de las mismas de acuerdo con parámetros demográficos y geográficos y prohíbe posiciones dominantes en el mercado que redunden en perjuicio del derecho a la salud.
Lo que preocupa a los farmacéuticos bonaerenses es que Farmacity creció al calor del macrismo en Capital Federal y desde hace años intenta dar el salto a Provincia. “Estos últimos días, nos enteramos que la Suprema Corte de la Nación tomó un recurso en queja cuando todos preveíamos que lo iba a desechar”, expresó la titular del Colegió de Farmacéuticos.
“Esta ley permitió la instalación de farmacias en cada rincón de la provincia donde un vecino necesita medicamentos. Actualmente hay 4.500 farmacias distribuidas racionalmente en todo el territorio bonaerense”, agregó.
En caso de modificarse la ley, para Reynoso “pasaría lo que ocurre en Chile o en CABA, dejarían de existir farmacias en cada barrio para pasar estar solo en las avenidas o calles principales. Desde el punto sanitario es un gran retroceso, esta ley es tomada como ejemplo por la OMS”, y alertó: “Hay otras provincias que se rigen por la misma legislación y también estarían en peligro”.

VIDAL NO QUIERE PIROTECNIA

En La Plata, la gobernadora María Eugenia Vidal tomó distancia del tema. Ni ministros ni legisladores tienen bajada de línea al respecto, dijeron fuentes confiables. Voceros de la Legislatura manifiestan que desde el Ejecutivo no solicitaron ningún proyecto que modifique la legislación actual para darle luz verde a la empresa de Quintana.
En el entorno del ministro de Salud bonaerense, Andrés Scarsi, también dejaron trascender que no existe ninguna política concreta sobre el tema. Scarsi asumió hace dos meses y heredó la polémica de la gestión de Zulma Ortíz,que paradójicamente había llegado al gobierno por recomendación de Quintana. Por ahora el nuevo ministro no se pronunció sobre el tema.
Pero cuando el río suena, empieza a levantar olas. Tal es así que el nuevo presidente del Pami, Sergio Cassinotti, cercano a Vidal, es favorable a la cadena que fundó Quintana. Cassinotti viene del Ioma bonaerense y llegó a su nuevo cargo tras un durísimo conflicto entre el vicejefe de Gabinete y el anterior director de la obra social de los jubilados, Carlos Regazzoni, a quien acusaba de ser funcional a los laboratorios, sus eternos enemigos. Esa es la pelea de fondo.
Los laboratorios no quieren que Farmacity siga concentrando cuotas de mercado, porque creen que tendría así el poder para imponerles fuertes rebajas. El líder de la pelea contra la cadena es Roemmers, un hueso duro de roer.
Reinoso también disparó contra Quintana y recordó que en 2012, cuando se inicia la acción judicial de la empresa él era CEO de Farmacity y que hoy es accionista de la empresa, denunciando que ahora con el poder de ser un funcionario clave del gobierno podría empujar un fallo favorable de la Corte. Las aguas bajan turbias y los intereses son mayúsculos, como para ir presagiando nuevos capítulos explosivos.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

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