El gobierno de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal quieren cerrar 12 Centros de Diálisis de la provincia de Buenos Aires poniendo en riesgo la vida de 30 mil pacientes. La denuncia fue formulada por el vicepresidente de la Comisión de Salud en Senadores, Darío Díaz Pérez, quién advirtió que «no es posible suspender o postergar el tratamiento ya que su interrupción puede provocar graves complicaciones que pueden ocasionar la muerte en el muy corto plazo”, agregó el senador.En ese sentido, desde la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina (CADRA), confirmaron que días atrás cerró un Centro en la localidad de Cañuelas y se espera que den de baja otro en La Plata.
“Esto es una muestra triste de lo que nos està pasando en materia de salud a los argentinos y es absoluta responsabilidad del Gobierno Nacional y Provincial», aseguró el Legislador bonaerense, presidente del Bloque PJ Unidad y Renovación.
Según las Asociaciones el mayor problema es que los financiadores como PAMI, Incluir Salud y las obras sociales provinciales como el IOMA, no actualizaron las prestaciones siguiendo la evolución del dólar y la inflación, provocando un desfasaje para los insumos utilizados.
Por otro lado, el incremento de las tarifas obstaculiza el sostenimiento de los centros de salud, ya que utilizan una enorme cantidad de agua – doscientos litros por sesión de cuatro horas – además del consumo eléctrico de los aparatos que trabajan de lunes a sábado.
La hemodiálisis es una modalidad de tratamiento de la insuficiencia renal crónica en su estadio más avanzado y es una práctica que necesariamente deben efectuar los pacientes afectados, que insumen de 12 a 18 horas semanales repartidas en tres sesiones.

LF