*Por Jorge Joury


«Quiero ser evaluado como Presidente, si fui capaz o no de reducir la pobreza». La frase no fue extraída de una película de ciencia ficción. Salió de boca del propio Mauricio Macri y conviene ponerla en el centro de la escena frente a la dramática realidad que se vive. El jefe de Estado entra en campaña con un reprobado, ya que durante el 2018 se registraron 2.650.000 nuevos pobres en la Argentina. Y lo más grave, es que el 46,8% son menores de 14 años.  Eso significa que en ese lapso los pobres aumentaron a un ritmo de medio millón por mes, 17.800 por día, 740 por hora o 12 por minuto.Y además, se han triplicado las familias que comen en los basurales, según acaba de denunciar UNICEF. El combo es cada vez más explosivo: pobreza en ascenso, inflación galopante y desempleo. Lo más inquietante, es que al Presidente ya casi nadie le cree. lo reflejan todas las encuestas que dan a su imagen en picada. Significa lisa y llanamente, confianza cero. Se refleja en los mercados. Ni Macri, ni Cristina, es el grito de las cuevas. El gran ganador del 2019 es el dólar. El dream time de la timba financiera da la vuelta olímpica por el escenario de la pobreza y la decadencia, porque nunca encontraron mejor negocio como el que les ofrece este gobierno.
 Más allá de los diagnósticos de los expertos en economía, la historia argentina enseña que cuando la clase política se paraliza a la espera de un escenario más propicio para sacarle provecho, ese intento fantasioso e irresponsable de parar el reloj y abolir el calendario produce rápidamente un vacío de conducción. Y como todo vacío tiende a ser llenado desde afuera. Tarde o temprano aparece el jefe simbólico de muchas campañas electorales argentinas:  su majestad el dólar, representado en la figura de George Washington. Para cambiar, solo queda aprender la lección. Otro de los rumores bomba sobre el futuro de Macri, lo disparó el columnista de La Nación, Carlos Pagni, que sorprendió a todos: «La hija del Presidente informó a sus amigos desde Europa que compró un departamento en Madrid con la ilusión de que su padre se instale allí con Juliana Awada el año próximo». ¿Será que Macri presume que es su último período?.  
Y pensar que Cambiemos enarbolaba la bandera de los que venían a sacarnos del abismo, de un pasado que ellos mismos decían que nos llevaba a ser Venezuela. Hoy observamos absortos, como la Argentina se hunde de a poco, pagando más de un millón de pesos de intereses de la deuda por minuto. Significa que estamos hipotecados por más de 100 años. No se trata necesariamente de una caída inevitable y natural la que vive la república, sino de una tendencia a la inacción que caracteriza a este curioso año electoral, donde el oficialismo a este paso, es improbable que logre reelegir.

LOS ÁNGELES YA NO LLUEVEN DEL CIELO

La regla parece ser la paralización. Algo así como el que se mueve, pierde. Cristina no define su candidatura, Lavagna tampoco, los radicales estiran el suspenso para decidir si rompen con Cambiemos para irse no se sabe aún con quién. Y el propio Gobierno sigue esperando hasta la exasperación que llegue de una vez por todas una lluvia de dólares que calme el mercado cambiario. Todos esperan que se equivoque otro. O que un cimbronazo global, como las tormentas que golpean mercados emergentes, ponga patas para arriba al país y se verifique el refrán: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. La escritora Beatriz Sarlo lo representó claramente hace unos días, al señalar que no podemos vivir esperando que vengan ángeles de la guarda caídos del cielo y no titubeó en comparar a Mauricio Macri con Carlos Menem.Sin contar los tarifazos que exprimen al bolsillo, también hay que decir que la canasta básica de alimentos acumula en 12 meses una suba del 64%. Esto representa la foto de una fábrica de reproducir pobreza. Y encima se habla de una inflación del 4% para marzo y de un diagnóstico futuro de convivencia prolongada, que puede superar el 40% este año. Desde el exterior no pueden creer lo que nos pasa. Para la ONU, la industria argentina fue la que más cayó en el mundo en 2018 en su desempeño manufacturero entre 80 países analizados.
La esperanza oficialista de empezar el 2019 con mejores indicadores laborales, chocó rápidamente con la cruda realidad. Los datos estadísticos de enero del ministerio de Producción y Trabajo arrojaron una pérdida de 38.400 vacantes registradas, que contradicen las afirmaciones de Nicolás Dujovne, quien había afirmado que «la economía ya está generando empleo».
UN DISCURSO QUE OFENDE

En medio de este escenario, donde lo único que no aumentan son los salarios, el Presidente exclama con notable desfachatez : «La gente tiene que aguantar, tenemos que tirar juntos de este carro». Mientras tanto la carne, un bien autóctono e inalcanzable para la mayoría de los hogares, aparece en las góndolas de los supermecados protegida con alarmas para que no se la roben. País loco este. Aunque parezca mentira, este festival de desaciertos le está ocurriendo al tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní. Sí, el país produce alimentos para darle de comer a 400 millones de personas, vale preguntarse por qué tres millones de argentinos sufren hambre.  
Hay cuestiones que no pueden esperar, como el hambre en los niños que genera la pobreza. Macri entró en campaña con un reprobado, ya que los últimos datos del Indec dan cuenta que  la pobreza alcanzó el 32% en 2018. Es por efectos de la devaluación y significa otro récord que acumula el Presidente. Esto implica que hay 14,3 millones de pobres en el país y la indigencia alcanzó el 6,7%, lo cual equivale a casi 3 millones de personas que hoy padecen hambre.“Si ganamos, iremos en la misma dirección, pero lo más rápido posible”, fue la confesión de Macri ante Mario Vargas Llosa en la cena de la Fundación Libertad. La frase, no sólo causó estupor en el Premio Noble de Literatura. También sacudió al PRO. En la última reunión del Consejo Nacional del macrismo en Parque Norte, desde Vidal hasta Rodríguez Larreta y los intendentes bonaerenses del oficialismo habían ensayado una fuerte autocrítica y habían pedido medidas urgentes para aliviar a la clase media. No parece ser esa la dirección a la que apunta el Presidente.
LA PENOSA FOTO EN LOS BASURALES

En medio de este patético escenario, apareció un crudo informe elaborado por la sede de UNICEF Argentina. Allí se da cuenta que se triplicó la cantidad de familias que van a buscar comida a los basureros municipales. Duele decirlo, pero es una postal parecida a lo ocurrido en el 2001, cuando se vivía una de las peores crisis de la historia.
Por ejemplo, un 42% de los niños, niñas y adolescentes del país viven actualmente bajo la línea de pobreza, representando un total de 5,5 millones, y un 8,6% de ellos reside en hogares que no llegan a cubrir la Canasta Básica de Alimentos por lo que se encuentran en la indigencia, la situación más extrema de la pobreza. 
El trabajo de UNICEF es aún más duro que los datos de pobreza que aportó últimamente el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Fue realizado a través de un abordaje cualitativo. Por ello, presenta entrevistas anónimas tanto a referentes de las áreas de salud, educación, seguridad social como a niños, niñas y adolescentes. “Un hallazgo relevante es que las niñas y los niños identifican un empeoramiento de la calidad de vida en el hogar y su comunidad. En su opinión, ‘hay más problemas que antes’, por un lado, porque ‘alcanza menos la plata’, ‘está todo más caro’, y por otro porque los adultos les comparten las dificultades, por ejemplo, en el acceso a los alimentos, pero también a los medicamentos”. Un punto que se repite a lo largo del estudio,  es que gran parte del peso de las problemáticas familiares recae sobre las mujeres: “la responsabilidad de administrar los escasos recursos y hacer frente a la situación de empeoramiento de la economía del hogar”. En este escenario, especialistas en alimentación advierten sobre los peligros de comer poco y mal.Las familias que recurren en busca de comida a estos sitios, saben el horario en el que va el camión a desechar los productos vencidos de los supermercados y es frecuente verlos durante horas escarbando entre los residuos. Del testimonio de una presidenta de recicladores urbanos, surge que «el año pasado eran 50 familias las que venían al basural a buscar comida, ahora hay cerca de 150”.Frente a este panorama, Enrique Pinti seguramente reciclaría su obra titulada «Argentitanic», como expresión del naufragio de la Argentina. Lamentablemente, para los que se ilusionan pensando en un giro o un volantazo, es improbable que Macri cambie y escuche la autocrítica de su propia tropa, porque detesta a los insurrectos. Pero la tormenta pega fuerte y apura las definiciones frente a daños que son cuantiosos . 


*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com. Si querés consultar su blogs, podés dirigirte al sitio: Jorge Joury De Tapas.


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