Cada año, durante la temporada invernal, se producen nuevos casos de intoxicación con un enemigo invisible: el monóxido de carbono. Por eso es importante tener información precisa acerca de cómo protegerse, porque puede ser fatal.
Lo primero a tener en cuenta es conocer cuáles son los principales síntomas. Muchas veces pueden confundirse con los de una gripe o una intoxicación alimentaria.
Por eso, hay que prestar atención al sentir debilidad, cansancio, tendencia al sueño, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y, sobre todo, cualquier alteración en la respiración, el pulso o la tensión arterial.
¿Qué hacer frente a una emergencia?
Lo primero que hay que hacer es una rápida intervención que favorezca la respiración de la persona intoxicada. Abrir las ventanas y puertas para permitir una rápida ventilación del lugar.
Llamar a emergencias para que se trasladen de inmediato al lugar.
Retirar a la persona intoxicada rápidamente del ambiente contaminado y llevarla al aire libre o a un sitio bien ventilado.
Recostarla cómodamente y mantenerla abrigada. Aflojarle las partes de la ropa que presionen el cuerpo como la camisa, el cinturón, entre otros.
Si no puede respirar por sí sola, aplicarle respiración artificial hasta que se la pueda trasladar a un centro asistencial, lo más rápido posible.









