La Pascua nos invita a renovar nuestra comunión en Cristo resucitado y, como decía el Card. Pironio: a vivir este tiempo de gracia en profundidad interior, en oración, en silencio, en búsqueda, en reflexión, en diálogo y apertura a Nuestro Señor.

El mensaje del padre Julio Cura.

Él nos ilumina, nos habla y nos compromete. La luz que nazca en nosotros, tiene que ser anticipada por gestos sencillos, fraternos y comunitarios. Ser testigos de la Pascua supone una conversión muy sincera, profunda y serena de nuestra situación existencial.

El mensaje pascual nos inspira dos ideas: amor y novedadAlgo nuevo nace con la muerte y Resurrección de Jesús: una manera nueva de vivir, de sentir, de amarnos. No se trata de un sentimiento superficial y pasajero, sino del amorágape que penetra en lo hondo del corazón, hasta convertirlo en ser para los demás. Es el amor del Resucitado que nos hace capaces de construir una realidad nueva en nuestro entorno. Un amor que construye la Paz, creando espacios de fraternidad, de cercanía y calidez humana. 

    Jesús murió y resucitó para crear un mundo nuevo, superador de las injusticias, divisiones y violencias contra la dignidad humana causadas por el pecado. Un mundo que la Palabra de Dios llama cielos nuevos y tierra nueva. Es el Reino que Jesús anuncia y realiza en su Pascua y que nosotros, estamos llamados a construir, buscando caminos de salida del pecado social de la indiferencia y el desamparo de los más frágiles y vulnerables, hasta lograr una convivencia fraterna y solidaria, generadora de esperanza en estos momentos tan difíciles que transita la humanidad y nuestro pueblo.

    Por eso Jesús, para liberarnos del mal personal y social, nos manda que nos amemos como Él nos ama, con el mismo amor fruto de su Pascua. Que la Virgen de la Pascua que albergó la Luz en su seno y la comunicó para que fuéramos salvados y reconciliados, nos introduzca en su corazón de Madre y nos haga vivir una Pascua feliz, luminosa y fecunda. Y que el Espíritu que resucitó a Jesús renueve nuestra vida, aumente nuestra fe y fecunde nuestra esperanza. Un saludo cordial en Cristo resucitado y en María Madre de la Iglesia. Felices Pascuas.