La dirección de Defensa Civil de la Municipalidad de Berazategui integró a su equipo a Ruffo, un perro para rastreo. El objetivo es hacer más efectiva la búsqueda y rastreo de personas extraviadas.

El animal tiene tres años, se encuentra en fase de adiestramiento y próximamente complementará la labor del personal especializado.

“Hicimos gestiones con el Servicio Penitenciario bonaerense para conseguir un animal con características para poder llevar a cabo la tarea de búsqueda de personas. Ellos aceptaron nuestra propuesta y nos entregaron a Ruffo, a modo de donación. Se lo eligió para desarrollar esta labor por su olfato y docilidad”. Lo explica Marcelo Romero, director de Defensa Civil del Municipio de Berazategui, distrito reconocido como “Ciudad Mascotera”.

Según los especialistas, la raza Weimaraner es activa, enérgica, con un extenso historial de cacería, a la vez que amable y paciente. “Es una de las más aptas para llevar a cabo la tarea de búsqueda de personas”.

Por otra parte, la capacidad que desarrollan los perros entrenados para la identificación de olor humano, permite complementar la labor de agentes especializados en rastreo de personas perdidas.

“Ruffo aún no hizo búsquedas reales. Por el momento se encuentra en etapa de entrenamiento, que realizamos en la Costa de Hudson y en el Parque Pereyra Iraola. Próximamente lo hará también en espacios urbanos”, aclara Romero, quien además detalla cómo se realiza el proceso de adiestramiento.

“Se levanta un rastro, que puede ser una prenda de la persona desaparecida. Se lo presentamos para que lo huela e inmediatamente el animal inicia la búsqueda en distancias de cerca de 1500 metros. Tardamos entre 15 y 20 minutos en culminar la misión, dependiendo de los factores climáticos. Y realmente lo hace muy bien”, asegura.


En esta primera etapa de entrenamiento, las actividades se desarrollan en varios puntos de la Costa de Hudson y el Parque Pereyra. En la etapa siguiente, ya entra en juego el olfato, con la consecuente diferenciación de olores. Por lo general, con el tiempo y de acuerdo con las reacciones del animal, se elige la especialidad que tendrá el can. En el caso de Ruffo, se especializará en la búsqueda y rastreo de personas extraviadas.

“Me sorprende cómo trabaja. Tiene un lenguaje corporal, se manifiesta y nos permite saber si perdió o no el rastro”, destaca su acompañante. En cuanto a su alimentación, explica que “Ruffo está entrenado con recompensa, que es un alimento casero. A él particularmente le damos guisado de carne”, agrega Romero.

La incorporación de Ruffo y el tratamiento que recibe de sus pares de trabajo, no genera sorpresa en este distrito. Berazategui, desde hace años, trabaja por y para el bienestar de los animales. La primera Clínica Veterinaria Municipal del país; la permanente promoción de la adopción responsable; la construcción de un Parque dedicado exclusivamente para ellas, le ha otorgado hace tiempo el mote de Berazategui, “Ciudad Mascotera”.