Lo afirmó la periodista, editora y curadora Judith Gociol. Acaba de publicar “Universo Mafalda”, una recopilación temática de creaciones de Quino más un estudio periodístico propio. Explica que como Mafalda “es muy amplia, todos nos podemos identificar con algo”.

Judith contó en #APesarDeTodo el modo en que entró el personaje en su vida. “Mafalda estuvo en la casa materna desde siempre. No puedo registrar el momento que la leí. Tengo grabada la segunda etapa de las tapas de Mafalda, la de los ’80”.

“Mafalda registra la realidad de la clase media de los 70, con cierto bienestar, que empezaba a adquirir muchos consumos, materiales y culturales. Es producto de esas posibilidades que tuvo la sociedad en los años 70. Los lectores se reconocían en esas problemáticas”, señaló.

Sin embargo, la escritora explicó que “se universalizó su sentido. Se consumía en otras clases también. Es un poco transversal”.

Explicó además que “el público infantil se incorporó con los libritos, primero de Jorge Alvarez y luego de Ediciones de La Flor. Quino la dejó de dibujar y el personaje cobró más vida. La vía fueron las maestras, los padres, los tíos. Hay distintos niveles de interpretación de la tira. La revista Primera Plana, el diario El Mundo y la revistas Siete Días no eran para un público infantil”.

Respecto a la trascendencia y la actualidad de los contenidos, reflexionó que “lo que transmite el mundo Mafalda está vigente, lamentablemente. En los valores profundos, porque él no hacía un humor coyuntural. Habla de mecanismos de poder, familiar, económico, mundial. Sería mejor leerla como un libro de historia”.

Sobre el motivo por el cual se identifican con ella sectores opuestos, señaló que “cada uno lee a la Mafalda que quiere. Y como es muy amplia, todos nos podemos identificar con algo. De hecho se ha utilizado con fines totalmente contrarios al objetivo de Quino. Por ejemplo por un movimiento franquista en España. Es lo que pasa con los íconos y los mitos populares”, concluyó.

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